Aumenta la grandeza del béisbol cubano en Grandes Ligas
Con la decisión del Comisionado Rob Manfred de conceder nivel de Grandes Ligas a los circuitos que formaron parte de las Ligas Negras de Estados Unidos entre 1920 y 1948, el prestigio del béisbol cubano se fortalece para orgullo de todos los que nacieron en esa isla.
A los 215 peloteros cubanos que han vestido uniformes de Grandes Ligas hasta la temporada del 2020, se le unirán más de 100 que jugaron en las Ligas Negras para aumentar la cifra cerca de 400.
La medida beneficia a casi 3,400 peloteros que sumarán en los libros de la historia de la MLB las estadísticas, récords y proezas que lograron en sus carreras en las Ligas Negras.
Entre las luminarias estadounidenses que se destacan se encuentran Josh Gibson, Buck Leonard, Oscar Charleston, Rube Foster, Cool Papa Bell, Judy Johnson, Satchel Paige y Ray “Talua’’ Dandridge, considerados tan buenos peloteros como los mejores de Grandes Ligas incluidos Babe Ruth, Ty Cobb, Walter Johnson, Tris Speaker, Lou Gehrig, Honus Wagner y Roger Hornby.
Entre los latinos sobresalen seis considerados entre los grandes de aquel béisbol segregado como fueron los cubanos Cristóbal Torriente, Martín Dihigo, Alejandro Oms y José Méndez “El Diamante Negro’’, el dominicano Juan “Tetelo’’ Vargas y el boricua Francisco “Pancho’’ Coimbre.
Torriente, con promedio de .347 al sumar 1,105 imparables en 3,183 turnos al bate en 17 temporadas, guiará a los latinos en este renglón ofensivo y será el quinto entre todos los jugadores de la MLB sólo superado por Ty Cobb, Roger Hornsby, Joe Jackson y Lefty O’Doul.
Dihigo, con su actuación como lanzador y bateador jugando otras posiciones, se ubicaría junto al legendario Babe Ruth como los dos peloteros con mejor labor sumando pitcheo y bateo.
Oms, considerado el segundo mejor jardinero central de Cuba en la primera mitad del pasado siglo y que pertenece al Salón de la Fama de las Ligas Negras, con su promedio de .323 en 14 temporadas (326-1,007) pasaría a ocupar el puesto 43 de la historia y el quinto entre los latinos, ubicándolo en posición de ser considerado en algún momento para Cooperstown en elección especial.
Méndez será el primer estratega cubano en Grandes Ligas superando en casi dos décadas a Miguel Angel González y el primero nacido en Latinoamérica en ganar una Serie Mundial (Monarcas de Kansas City). Al “Diamante Negro’’ se le une su compatriota José María Fernández con su victoria en 1947 (New York Cubans), el venezolano Ozzie Guillen (Medias Blancas de Chicago 2005) y el boricua Alex Cora (Medias Rojas de Boston en 2018).
Vargas, conocido como “El Gamo Dominicano’’ por su extraordinaria velocidad en las bases, con su average de .339 pasaría a ocupar el lugar 17 de todos los tiempos y el segundo entre los latinos sólo superado por Torriente, mientras que Coimbre con .332 sería el tercero entre los latinoamericanos.
Orestes Miñoso aumenta a 2,042 sus imparables al sumar los 79 que conectó entre 1947 y 1949 con los New York Cubans, mejorando todas sus estadísticas para darle en un futuro cercano una mejor oportunidad de ingresar al Salón de la Fama.
Luis Tiant (padre) y su hijo del mismo nombre por la combinación de estadísticas de ambos será la mejor pareja de lanzadores latinos padre e hijo en la MLB.
La medida ayuda a siete equipos propios que tuvieron los cubanos en dicho circuito: All Cubans, Havana Cuban Stars, Cuban Stars, Stars of Cuba (Almendares), Cuban Stars (Habana), All Cubans & Cuban Stars y Cuban Stars (East & West).
El propietario de los Cuban Stars (West) fue Abel Linares (dueño del Almendares y Habana) que eran dirigidos por Agustín “Tinti’’ Molina, los Cuban Stars East fueron de Alejandro Pompez, un cubano nacido en Cayo Hueso establecido en Harlem, Nueva York; mientras que los New York Cubans tuvieron como dueño al propio Pompez ganando la Serie Mundial de 1947 con jugadores como Orestes Miñoso, Silvio García, Julio Rojo y Lorenzo “Chiquitín’’ Cabrera, entre otros.
De esta forma, Cuba será el primer país extranjero en tener su propia franquicia de Grandes Ligas, los Cuban Stars la primera novena de otra nación, mientras que Alejandro Pompez, Abel Linares y Agustín Molina los primeros propietarios latinos.
La medida contribuye a que varios jugadores norteamericanos que actuaron en ambas ligas puedan sumar sus estadísticas para mejorar sus carreras, entre ellos Ernie Banks, Hank Aaron, Jackie Robinson, Monte Irving, Larry Doby y Satchel Paige.
En el caso de Josh Gibson conocido como “El Bambino Negro’’ y considerado el más grande receptor en la historia de las Ligas Negras, con su promedio de .345 en 16 temporadas se ubicaría en el sexto lugar de todos los tiempos.
Otro grupo de cubanos que englosarán la lista de Grandes Ligas serán Silvio García, Lázaro Salazar, Santos Amaro, Rodolfo Fernández, Alejandro Crespo, Julio Rojo (padre), Sungo Carrera, Pelayo Chacón, Ramón Bragaña, Manuel “Cocaína’ García, Héctor Rodríguez, Claro Duany, Juanelo Mirabal y Lorenzo “Chiquitín’’ Cabrera, por sólo citar a un grupo reducido de ellos.
A medida que se esclarezcan las estadísticas de los jugadores de las Ligas Negras pudieran aparecer otros datos de importancia que beneficien a los peloteros cubanos y latinos.
Cuando revisamos la historia de los jugadores negros en Estados Unidos vemos que ellos jugaban en muchas ciudades del país desde finales del siglo XIX, pero no contaban con un torneo oficial organizado, hasta que Rube Foster convenció a los dueños de equipos sobre la necesidad de organizarse y lo hicieron el 13 de febrero de 1920 en Kansas City formando la Liga Nacional Negra.
Esta nueva liga se mantuvo firme hasta el inicio de la Gran Depresión (1929), pero se recuperó en 1933 cuando se creó una nueva Liga Nacional Negra, la Liga Americana Negra y el Juego de Estrellas Este-Oeste que tuvo similar popularidad con el de las Grandes Ligas inaugurado ese mismo año.
Varios jugadores cubanos actuaron en los Juegos de Estrellas de las Ligas Negras, entre ellos Martín Dihigo, Alejandro Oms, Luis Tiant, Alejandro Crespo, Heberto Blanco, Rogelio Linares Silvio García, Pedro Díaz, Claro Duany, Orestes Miñoso, Luis Tiant y Pedro Formental, por sólo mencionar a un grupo de ellos. Dos de los jugadores más destacados como fueron Cristóbal Torriente y José Méndez no lo hicieron por retirarse antes del inicio del Clásico de Estrellas.
El primer equipo de Grandes Ligas que visitó Cuba fue Cincinnati en 1908, haciéndolo también los Brooklyn Royal Giants de las Ligas Negras, siendo en ambas series frente a cubanos donde José Méndez le propinó 25 escones seguidos a los Rojos y sumó 44 sin tolerar carreras.
Esos desafíos de exhibición entre equipos estadounidenses y cubanos abrieron las puertas a los peloteros norteamericanos para jugar en los torneos de la isla y mejorar nuestro pasatiempo nacional para ubicarlo como la segunda potencia mundial sólo superada por las Grandes Ligas, hasta que llegó la eliminación del profesionalismo en 1961.
El pelotero más famoso de Grandes Ligas que visitó la capital cubana fue Babe Ruth cuando en 1920 se unió a los Gigantes de Nueva York dirigido por John McGraw para celebrar varios partidos amistosos, donde el más destacado no fue el “Bambino’’, sino un mulato de Cienfuegos con el nombre de Cristóbal Torriente.
Tal fue el impacto de esta serie de 1920 que cuando terminaron de jugarla, Babe Ruth declaró: “Si José Méndez y Cristóbal Torriente estuvieran en mi equipo ganaríamos el campeonato antes del mes de septiembre y nos iríamos a pescar en espera de la Serie Mundial’’.
A la vez, McGraw afirmó: “Si pudiera pintar de blanco a José Méndez y Cristóbal Torriente, serían dos de los mejores jugadores de Grandes Ligas’’.
Entre los jugadores de las Ligas Negras más destacados con equipos de Cuba están Satchel Paige, Josh Gibson, Buck Leonard, Monte Irvin, Cool Papa Bell, Judy Johnson, Oscar Charleston, Pop Lloyd, Rube Foster, Ray Dandridge, Leon Day, Bill Foster, Willie Wells, Joe Rogan, Joe Williams, Turkey Stearns, Roy Campanella y Willie Mays (Almendares, sin jugar por lesionarse un tobillo).
Esta mezcla de béisbol cubano y norteamericano llevó a que se organizara con jugadores de ambas naciones el equipo de los Leopardos de Santa Clara que jugaron tres torneos, considerado el de 1923 como uno de los mejores de todos los tiempos con estrellas como Oscar Charleston, Frank Duncan, Martin Rufis, Frank Warfield, Alejandro Oms, Oscar Johnson, Julio Rojo, Oliver Marcells, Dobie Moore, Esteban “Mayarí’’’ Montalvo y Pablo Mesa, bajo la dirección de Agustín “Tinti’’ Molina.
La pelota de las Ligas Negras siguió siendo popular hasta 1944 cuando murió el comisionado Kenesaw Mountain Landis (noviembre 25, 1944), que fue el dirigente que mantuvo a los negros fuera del escenario de Grandes Ligas, abriéndose una nueva y grandiosa etapa cuando Jackie Robinson apoyado por el dirigente Branch Rickey rompió la barrera racial con su histórico debut en 1947 con los Dodgers de Brooklyn.
Le siguieron a Robinson luminarias como Larry Doby, Satchel Paige y el primer negro latino estrella en Grandes Ligas el matancero Orestes Miñoso que firmó en 1948 con los Indios de Cleveland, llevando a que dicho circuito perdiera fuerza y se desintegrara varios años después.
La justicia a veces tarda, pero casi siempre llega. Lo que debió ocurrir en el terreno de béisbol desde principios del pasado siglo, ahora se cumple en los libros de las Grandes Ligas.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2020, 11:34 a. m..