Pelotero de los Miami Marlins: no puedo dejar de ser quien soy o mi juego no será el mejor
Como nunca antes, Jesús Sánchez aprendió el valor de una sonrisa. Por una parte, el dominicano cumplió un viejo sueño al debutar en Grandes Ligas, pero por el otro contempló como su estancia con los Marlins quedaba limitaba a unas cuantas apariciones debido a problemas en su swing.
Después de mucho pensar y conversar con sus coaches, Sánchez llegó a la conclusión que al llegar a su meta había dejado de ser quien era, de jugar al béisbol de la manera en que lo había hecho desde la primera vez que tomó un bate en sus manos.
“No me estaba divirtiendo, no estaba con esa paz interior, esa alegría que suele acompañar mi juego’‘, expresó el jardinero. “Es algo que me he dicho que nunca más me debe volver a suceder. Si me divierto, el juego me va a llegar de manera natural y los números van a llegar’‘.
Sánchez, de 22 años de edad, fue llamado a los peces en medio de los días convulsos en que muchos peloteros cayeron presa del contagio al coronavirus y existían grandes expectativas sobre un muchacho que hacía buen las cosas en la granja de la organización.
Pero pronto quedó en claro que no estaba listo para el rigor de la gran carpa y en 25 comparecencias a la caja de bateo solo pegó un imparable para ser devuelto al sitio alternativo de entrenamiento en Jupiter con un anémico promedio de .040 y algunas dudas sobre su futuro.
De hecho, cuando Sánchez regresó a la República Dominicana a jugar pelota invernal con los Toros del Este, se percató que era víctima del mismo problema que había padecido con los Marlins: se estaba preocupando demasiado y allá se lo recordaron.
“Mis coaches en Dominicana me lo decían, que yo era muy buen bateador para estar con esa preocupación que antes no veían en mí’‘, apreció Sánchez. “Poco a poco esa nube se fue lavantando y mi juego comenzó a mejorar, me sentía más seguro de mí mismo’‘.
En dos cosas fundamentales trabajó Sánchez en la temporada muerta: en refinar su swing y en no preocuparse de inmediato si algo le salía mal en un principio, algo que reforzaron los peces durante sus comunicaciones con el prospecto que llegó de Tampa Bay como parte del canje que se llevó a Nick Anderson.
A pesar de su debut no fue lo que él esperaba, el 2020 será inolvidable para este muchacho que se proyecta como uno de los jardineros del futuro y que, de recuperar esa diversión al jugar, pudiera encontrar un espacio, incluso, en algún momento de la nueva temporada.
“Que me bajaran a las Menores, eso no le gusta a nadie’‘, recalcó Sánchez. “Pero debutar fue algo muy lindo. Pasé muchos años en en espera de ese momento y verlo convertido en realidad superó mis expectativas. Ahora vengo a trabajar por mucho más, a divertirme y a mantenerme’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2021, 9:26 a. m..