Un Trevor Rogers soberbio supera al Cy Young en Nueva York y ayuda a pasar página a los Miami Marlins
Desde que Michael Conforto pusieran fin al juego del jueves con su brazo arrimado a la pelota -y con la ayuda del árbitro de home- Don Mattingly insistió en que los Marlins debían pasar página y no quedarse estancados en el mal recuerdo de una decisión polémica y negativa.
El pedido era más importante por el hecho que del otro lado en la lomita estaba el doble ganador del Cy Young Jacob deGrom con sus rectas de 100 millas por hora y un repertoria amplio y seguro, pero los peces cumplieron al pie de la letra el pedido de su manager, especialmente Trevor Rogers y Jazz Chisholm.
Rogers lanzó este sábado la pelota de su vida y Chisholm sacó una pelota del parque para que Miami derrotara 3-0 a los Mets en el Citi Field Stadium ante un deGrom que estuvo soberbio y cuyo único error fue una recta rápida pero justo al medio de la zona de strike delante delante del bate del torpedero visitante.
“Ha lucido bien en otros salidas, pero lo estamos viendo crecer delante de nuestros ojos’‘, apuntó Mattingly “sobre Rogers. “Fue un gran duelo contra deGrom. Sostuvo el reto. El fue clave para nosotros en este encuentro. Uno ve el enfoque. Aprendió mucho. Aprendió a hacer ajustes’‘.
Más allá del batazo de Chisholm, resultó un duelo de pitcheo en toda la línea con los dos abridores enfrascados en una insistencia de ponches con 14 para el lanzador de Nueva York y 10 para el de los Marlins, quien se fue al clubhouse después de seis entradas inmaculadas y con solo tres hits permitidos.
No se le pudo pedir más a Rogers, quien tras tener hombres en primera y tercera con un out en el capítulo inicial, apretó el brazo y comenzó un dominio total sobre Nueva York y con el conocimiento, además, de que la ofensiva de su equipo no produce lo suficiente como para.relajarse.
Esos 10 ponche igualaron una marca personal para Rogers, cuyo progreso ha sorprendido hasta a los propios peces y que al parecer ha solidificado su puesto en la rotación en momentos donde no se cuenta con Sixto Sánchez ni Elieser Hernández.
“La fundación de todo fue ser agresivo, hacerlos fallar y ponerlos debajo en el conteo’‘, apuntó Rogers. “La primera apertura las emociones me ganaron. Ahora dejé que el juego llegara a mí y me relajé. Jacob deGram es el mejor en el bésibol. Tienes que traer lo mejor de ti contra él, pero es bueno saber que podemos ganarle’‘.
Sin duda, la única manera de ganar era con ese hermetismo en el montículo, porque ante deGrom lo único sustancial fue el vuelacercar de Chisholm, quien le pegó en el centro de la bola a una recta de 99 millas y que nunca más volvería a ver, porque luego el as le trabajaría con una cadena de cambios de velocidad.
Miami debió esperar a que saliera deGrom para sumar dos más a modo de seguridad con remolcadas de Jesús Aguilar y Miguel Rojas en la octava entrada ante el relevo de Nueva York.
deGrom también igualó una marca personal -cuarta vez que lo logra- con esos 14 pnches, pero como ha sucedido en demasiadas ocasiones en los últimos timepos, su equipo no le respaldó.
Y, claramente, deGrom es el hombre del momento en las Grandes Ligas, pero Rogers mostró que puede ser más que una promesa, porque no siempre uno sostiene una batalla contra un Cy Young y le gana.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2021, 3:56 p. m..