Los Miami Marlins en .500 con un nuevo grito de guerra: rendirse no es una opción
Nadie sabe mejor que Jorge Alfaro cuanto esperó por un momento como este. Si bien el equipo resaltaba su mejoría a la defensa y en la comunicación con los lanzadores, todavía se esperaba su despertar con el madero en medio de un letargo al que no se le veía el final.
El momento, sin embargo, llegó justo para rescatar a los Marlins en el segundo encuentro de la serie frente a los Gigantes y guiarlos el sábado en la noche a un triunfo 7-6 con un doble en la décima entrada que remolcó dos carreras y convirtió al loandepot park en una gran fiesta.
“Rendirse no es una opción’‘, comentó Alfaro cuando se calmaron las celebraciones de un equipo que cada día parece encontrar nuevas maneras de ganar encuentros. “Rendirse no es una elección. Tenemos que salir al terreno a competir’‘.
El doble de Alfaro, contra la cerca del jardín izquierdo y sobre un envío de un viejo conocido como Jarlín García, aseguró la subserie particular contra San Francisco y pone a los peces en posición de pasar la escoba por primera vez en la temporada si ganan el choque de este domingo.
Otro detalle no menor: la conexión de Alfaro que trajo para el plato a Adam Duvall y Jazz Chisholm, coloca a Miami con marca de .500 y en una situación muy diferente a ese inicio de temporada cuando nada parecía funcionarle al conjunto del manager Don Mattingly y mucho menos al receptor colombiano.
Alfaro le ha estado conectando duro a la bola, pero los hits no llegaban con la frecuencia y oportunidad que él deseaba, además que sufría la amenaza de una lesión en el tendón de la corva que le impide correr a plena capacidad, pero nunca dejó de trabajar.
“Entiendo que el camino está lleno de obstáculos’‘, agregó Alfaro. “Uno tiene que pasar por encima de esos obstáculos. Así es como me siento. Uno tiene que empezar de nuevo y gatear antes de caminar. Ahora me siento que puedo comenzar a correr’‘.
Pero si Alfaro fue vital en este resultado, tampoco puede olvidarse el esfuerzo colectivo de un conjunto que una vez más borró una desventaja para empatar y luego irse por encima de su oponente, porque este juego llegó al nuevo con pizarra de 5-3 a favor de San Francisco.
Ese empate evitó que Sandy Alcántara cargara con la derrota, porque el dominicano -que había estado soberbio en seis entradas- confrontó problemas en la séptima al permitir cuatro carreras limpias que elevaron su efectividad a 3.28 y pusieron a los visitantes muy cerca del éxito.
Los Gigantes anotaron una más en la décima con la regla del corredor en segunda, pero el doble de Alfaro clavaría la daga definitiva.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2021, 3:27 a. m..