Los Reyes Cubanos del Azucar y un uniforme contra el olvido. Los Marlins dan “un paso más’’ hacia Miami
Traer de vuelta a la luz a los Reyes Cubanos del Azúcar es una de las mejores ideas en la historia de los Marlins. Durante mucho tiempo el equipo, en su antiguo poder y en el nuevo, han buscado maneras de tender puentes a la comunidad y no siempre lo han logrado. Este uniforme, sin embargo, promete ser una historia diferente.
El uniforme no es de los Cuban Sugar Kings ni de los Miami Marlins, sino una mezcla perfecta del pasado y el presente, un hilo conductor hacia un momento glorioso del béisbol de Cuba y el Caribe, cuando todo parecía posible y cercano, hasta una franquicia de Grandes Ligas.
Con las nieblas del tiempo, muchos han olvidado la historia. Este uniforme que llegó a tiempo para celebrar el Día de la Herencia Cubana en el loanDepot park, con sus sacos de azúcar y su corona, con sus colores rojo y azul, y sus rayas, representa también lo que pudo haber sido y no fue, lo que la intolerancia arrancó de raíz y una ideología torcida se llevó por delante.
Si la liga profesional cubana era el orgulo de la isla, los Cuban Sugar Kings llevaron la esencia de la nación hacia niveles superiores. Vender a los Minneapolis Millers en la Pequeña Serie Mundial de 1959 fue en ese entonces la apoteosis del deporte en la isla.
Los Cuban Sugar Kings resumen, además, lo que puede hacer la pasión de un hombre. Lo que Roberto “Bobby’‘ Maduro -se hizo del club en 1954- hizo con el equipo, por la pelota de su país y América Latina, y por qué no, el resto del mundo, es algo que no será pagado hasta que se le recuerde en el Salön de la Fama.
Maduro era incansable, previsor, romántico. Aquello de “un paso más y llegamos’‘ era una ilusión con los pies en la tierra. La Habana que, como dijera Dulce María Loynaz, era como “una pequeña Viena, un Paris en miniatura’‘, también era el suelo más fértil para esa primera franqucia de las Mayores fuera de los Estados Unidos por encima de las gélidas Montreal y Toronto.
Con su población vibrante y su economía potente, La Habana se asomaba como el complemento perfecto para el béisbol de primer nivel y el Gran Estadio del Cerro sería la capital de la capital, el centro de todos los centros de la pelota internacional. Maduro fue instrumental en su construcción, tan soberbio que todavía impone respeto.
Pero llegó el vendabal de quienes pretendían erigir una nueva sociedad y con sus edictos destruyeron esos sueños de grandeza. Quisieron construir otros sobre los destruidos, pero hoy todos son pesadillas. Prohibido el deporte profesional y sus practicantes, los Cuban Sugar Kings se marcharon a Jersey City, pero ya nunca fueron lo mismo. Nunca.
Al menos, este uniforme contribuye a traerlos de vuelta en la historia y el tiempo. Y con que alguien se pregunte quiénes fueron los Reyes Cubanos del Azúcar -el manager Don Mattingly desconocía la historia y ahora la sabe- ya habrá sido suficiente para dar un buen batazo contra el olvido.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2021, 4:11 p. m..