Béisbol

De designado para asignación a estrella de Rangers, ¿cómo José Adolis García llegó a este mayo de gloria?

Designado para asignación. La enrevesada frase esconde una dura realidad para cualquier pelotero: no estás en los planes del equipo. Esa era la situación de José Adolis García el 10 de febrero de este mismo año, después de que los Rangers firmaran a Mike Foltynewicz.

Dos días después y fuera del roster de 40 hombres, la situación de García era confusa y solo aparecía una invitación al campamento primaveral de los Rangers, conjunto que lo había adquirido de los Cardenales donde el cubano había fallado en hacerse un espacio al más alto nivel.

Quién iba a pensar que el hermano de Adonis García Iba a despertar este miércoles como la última sensación de Grandes Ligas, con 15 cuadrangulares y 40 impulsadas, además de aparecer entre los 10 primeros en varios departamentos ofensivos. De no ser deseado a estar en boca de todos.

Si en el 2020 la fascinación del béisbol giró en torno a Randy Arozarena, ahora la sensación revolotea por encima de García, quien alguna vez pegó 32 cuadrangulares en las Menores, pero que nunca logró atraer los reflectores ni conquistar la confianza como lo está haciendo por estos días.

Quizá pudo ser una estrella en la lucha grecorromana, un deporte donde despuntaba, quiso seguir los pasos de su padre José y su hermano mayor Adonis y desde que vistió el uniforme de Ciego de Ávila se veía que su elección no iba por mal camino, porque de ahí a la selección nacional de Cuba no fue mucho el trecho de distancia.

García pasó a jugar en Japón, pero nunca se sintió a gusto en Asia y por dentro tenía la curiosidad sobre si estaba en condiciones de jugar en el mejor béisbol del mundo, por eso mientras regresaba a Cuba, en una breve estancia en el aeropuerto de París, cambió de avión y de plan para irse a la República Dominicana.

Cuando en el 2017 firmó con los Cardenales parecía que su llegada a las Mayores sería cuestión de una o dos temporadas en la granja. Después de todo, este no era un prospecto cualquiera, sino alguien con experiencia internacional, con credenciales de equipo cubano.

Pero Adolis casi se marchita en San Luis. Las oportunidades fueron pocas y no del todo bien aprovechadas. Una vez más en su horizonte apareció la frase de marras: designado para asignación. Nadie sabía que hacer con este fornido pelotero que, por encima de la ropa, se le veían las herramientas.

Cuando pasó a los Cardenales -con un bono de $2.5 millones-, su hermano ya tenía un nombre con los Bravos. Adonis también había languidecido en el sistema de los Yankees sin poder abrirse paso hasta que encontró su espacio en Atlanta, donde se mantuvo tres temporadas contra viento y marea.

De modo que los García tenían experiencia de lo que significaba resistir y esperar el momento. Pero esta historia tampoco se escribiría sin los ajustes, sin las enmiendas que realizó a un swing que le daba duro a la bola, pero que también encontraba el vacío en demasiadas ocasiones. Hubo cambios en la mecánica, calibración del balance y mejor posicionamiento para ver mejor la pelota.

Ahora García ya no es un desconocido. Ha llegado, pero su misión es mantenerse. Los lanzadores rivales le irán conociendo mejor, le estudiarán más. Le toca mantenerse delante de la curva de aprendizaje y responder a lo que venga. Pero nadie le quitará este mes de mayo con sus 10 cuadrangulares, ni la historia que ha sido por estos días para poner fin a esas “designaciones para asignación’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de mayo de 2021, 9:42 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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