Béisbol

Sin miedo a predicciones y expectativas, estos peloteros rompen la monotonía de los Miami Marlins

DON MATTINGLY y Jazz Chisholm se saludan tras la victoria de jueves contra los Mets.
DON MATTINGLY y Jazz Chisholm se saludan tras la victoria de jueves contra los Mets. DSANTIAGO@MIAMIHERALD.COM

Tras pegar su cuadrangular decisivo contra los Mets el jueves, Jazz Chisholm fue a la conferencia de prensa con un pulover donde podía leerse: “Una Leyenda Viva’‘ y proclamó, sin miedo a cargar expectativas, que para el final de su carrera sería un “hall de la fama’‘.

Un día antes, Bryan De La Cruz había decidido otro encuentro contra Nueva York en extra innings y en la misma conferencia con los reporteros indicó que “todavía no han visto nada de mí. ¿Ustedes vieron jugar a Starling Marte aquí? Yo seré eso...Marte’‘.

Peloteros como Chisholm y De La Cruz son los que alimentan el futuro de la organización y, evidentemente, no tienen ningún reparo en ponerse metas altas, sin miedo a comparaciones ni a quedar por debajo de ellas en un deporte que suele hacer humilde al mayor de los arrogantes.

Poseen una alegría y una seguridad genuinas que se agradecen en una franquicia demasiado acostumbrada a perder y que nada la sacuda del aburrimiento, con un público que le ha dado la espalda, porque no encuentra motivos suficientes para hacer el viaje a La Pequeña Habana.

El cuadrangular de Chisholm fue su número 15 de la temporada y llegó dos entradas después de que robara su 19na base para convertirse en el primer novato de los Marlins con una contienda 15-15 desde que lo lograra Hanley Ramírez en el 2006.

Durante la primera gira del club, sus compañeros de equipo le pidieron que pronunciara un discurso como si fuera un elegido al Salón de la Fama y el joven jugador de cuadro de Las Bahamas los complació con la seguridad de quien lo está haciendo en circunstancias reales.

Chisholm fue uno de los que más atención prestó cuando en la pantalla gigante del loanDepot park transmitieron la ceremonia de exaltación a Cooperstown de Derk Jeter, quien fuera capitán de los Yankees y parte de una generación inolvidable que ganara varias Series Mundiales.

De La Cruz también contempló la ceremonia con el convencimiento de que su puesto dentro de los peces esta asegurado, después de llegar a fines de julio sin mucho bombo y mínimas expectativas, pero convertido ahora en el mejor descubrimiento del club en este 2021.

El dominicano exhibe una línea ofensiva de 331/.379/.463 con un OPS de .842, que le confirman como uno de los puntales ofensivos dentro de un conjunto donde el ataque ha sido muy escaso, pero los números no explican todo el impacto de este hombre que pasara siete anos en la granja de Houston, esperando por una oportunidad que nunca acababa de llegar.

“Siempre lo he dejado todo en manos de Dios, pero poniendo el esfuerzo’‘, explicó De La Cruz. “Sé la clase de jugador que soy y sé que soy un pelotero de Grandes Ligas. Aquí en los Marlins me siento bien, estoy agradecido con la oportunidad y la estoy aprovechando, pero hay cosas de mí que todavía no han visto’‘.

Si las palabras de Chisholm y De La Cruz encuentran algún asidero en la realidad, los Marlins pudieran haber encontrado esa clase de jugador que rompe la rutina con su accionar en el terreno, de la misma manera en que lo hace, por ejemplo, Javier Báez en los Mets.

Quizá peloteros como esos dos jóvenes sean los que rompan la monotonía de Miami y los ciclos de fracasos que han alejado la afición. Ya se verá que queda por ver de ambos.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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