Miguel Rojas se asegura su opción para el 2022, pero sería bueno verlo mucho más allá en Miami
Justo el mismo día en que Miguel Rojas recibía su reconocimiento por ser nominado al premio Roberto Clemente, aseguraba su estancia en Miami por una temporada más. El venezolano recibió una estatuilla del legendario jugador de Puerto Rico de manos de la gerente general Kim Ng, quien tendrá mucho que decir sobre su futuro en los Marlins.
Al realizar su cuarta presencia en la caja de bateo el viernes en la noche, Rojas -quien llegaba con 496 turnos oficiales- activó de manera inmediata una opción de $5.5 millones para el 2022 que le convierte en el puente perfecto entre un grupo que se marchó y el que está buscando una identidad en estos momentos.
Todavía se recuerda el momento en que los peces le otorgaron un pacto de $10.25 millones en el 2019 a Rojas, el único sobreviviente de aquel núcleo donde descollaban Giancarlo Stanton, Christian Yelich, Dee Gordon, JT Realmuto y José Fernández.
Por el hielo y por el fuego de la reconstrucción, de la marea humano de traslados y bienvenidas, del cambio de un propietario a un grupo de propietarios, de Jeffrey Loria a Derek Jeter, la constante de los Marlins ha sido Rojas, quien siempre ha puesto buena cara y arrimado el hombre en los tiempos buenos y malos, más los malos que los buenos.
Rojas ha mantenido el tono y el tipo. Jugando con una sonrisa y escondiendo el dolor de las lesiones hasta que resulten insoportables. Nadie ha sido mejor embajador de este equpo que el campocorto, ejerciendo un liderazgo sin estridencias ni artificios.
“Creo que para nuestra organización es muy importante”, comentó Ng. “Este es un énfasis que [Jeter] ha traído aquí desde el primer día. El quiere que la organización sea un pilar de la comunidad, y es muy bueno que Miguel abrace la idea de lo que es Miami. Miguel vive cerca de Miami y sería muy bueno para esta organización si todos los jugadores tuvieran su carácter y presencia’‘.
Nunca será, ojalá lo fuera, un hombre de 30 cuadrangulares y 100 impulsadas, pero el crecimiento, el rendimiento y el aporte de Rojas desde que pusiera un pie en la organización como un jugador de reemplazo hasta entronizarse en la difícil posición han sido más que evidentes. Nadie le ha regalado nada. Se lo ha ganado a pulso.
¿Qué habría pasado si el venezolano no hubiera alcanzado los 500 turnos en esta contienda? De cualquier manera los peces, entiendo que los peces habrían buscado alguna manera de mantener a Rojas en el uniforme, un ser humano de su calibre y buen pelotero además no se encuentran así como así.
Cuando era un rostro en la muchedumbre, cuando ganó relevancia, cuando le ofrecieron el contrato millonario, Rojas ha sido el mismo y sospecho que lo seguirá siendo más allá del último de sus días como pelotero que ojalá demore mucho y que venga con el uniforme de los Marlins.
Si Clemente representa uno de los lados más positivos de un jugador de Grandes Ligas y será recordado siempre por su filantropía, Rojas ha bebido de ese espíritu esencialmente humano y se le ve en las cuatro esquinas de esta comunidad compartiendo un pedazo de sí mismo. A ver si más temprano que tarde le vemos ganar el premio y no una nominación. Para Miguel ya es hora.