Béisbol

Tras cumplir sentencia por contrabando de peloteros, entrenador cubano vuelve a la libertad y mira al futuro

Cuando en noviembre del 2017 Julio Estrada fue sentenciado a algo más de cinco años de prisión por contrabando de peloteros, su mundo se vino abajo. Su caso fue sonado y marcó un hito en la turbulenta historia de los cubanos y su relación con las Grandes Ligas.

Estrada fue encontrado culpable de tres cargos por traer a peloteros como José Dariel Abreu a Estados Unidos de forma ilegal, y enfrentaba una sentencia mínima obligatoria de entre tres y 10 años de cárcel por cada cargo. Abreu, quien ha ganado un premio de Jugador Mas Valioso, había firmado un contrato de $68 millones por cinco años con los Medias Blancas de Chicago en el 2013.

Los fiscales alegaron que Estrada era parte de un plan para burlar a las autoridades estadounidenses para que los cubanos se convirtieran en agentes libres con derechos a negociar con equipos de las Mayores en busca de lucrativos contratos, pero Estrada no se arrepiente de sus acciones porque estima que les brindó lo más importante de la vida: la libertad.

Ahora que ya cumplió su deuda con la sociedad y vuelve a estar junto a su familia, Estrada quiere reintegrarse nuevamente al béisbol de cualquier manera, a ese beisbol al que sirvió como pelotero de Industriales, entrenador o facilitando la entrada de peloteros a este país.

¿Cómo miras todo lo que pasó durante el juicio?

“Lo primero es agradecer de vivir en este país por respirar esos aires de libertad que no se respiran en nuestra tierra. Agradecemos el proceso como tal. Me acusaron. Yo me defendí a través de mis abogados. Presenté mis argumentos. En Cuba eres culpable antes de ser arrestado. Ya eso quedó en el pasado y ahora a mirar al futuro’‘.

El tráfico de peloteros, ¿cómo lo ves ahora?

“Yo estaba descontento con la manera en que se cubrió la noticia, porque ese término es complicado. Aunque fui hallado culpable, me gustaría más, contrabando, porque tráfico significa como que es contra de tu voluntad, como que estás sufriendo, como esas personas de otros países que sí son víctimas de un tráfico. En este proceso hay dos víctimas...

¿Cuáles son?

“La primera es el gobierno de Cuba, porque el gobierno cubano se queda sin argumentos y son los responsables de que el pelotero emigre. Se quedan sin argumentos antes las próximas generaciones de peloteros y ante el pueblo, porque no hay futuro. También se quedan sin el por ciento que quieren cobrar por esos peloteros. Los peloteros se siguen yendo’‘.

¿Y la segunda?

“Ese pueblo que iba a los estadios y amaba a esos peloteros. Ese pueblo que los aplaudió en todos los estadios de Cuba. Ese público nos aplaudió, nos criticó, e incluso nos ayudó en medio de las necesidades. Se quedaron sin 300, 400, 500 jugadores’‘.

¿Qué deseas hacer en lo adelante?

“Gracias a este proceso, yo recupero mi pleno derecho de seguir trabajando en el béisbol que es lo que amo, lo que me gusta y con lo que mejor me ha ido. Voy a estar vinculado al béisbol. Ya sea entrenando niños. Ya lo hice en el pasado. He pisado terrenos de Grandes Ligas como asesor. He pasado por todas las categorías. Fui coach de un preuniversitario, Coral Park, un cubano que había jugado en la Serie Nacional de Cuba’‘.

¿Cómo te recibieron esos peloteros que entrenaban contigo antes de ir a prisión?

“Es como si nunca me hubiera ido, como si nunca hubiera estado ausente. El proceso legal es complicado, te limita en muchas cosas. De una forma u otra, esos 22 peloteros míos fueron parte de mi caso y perdí comunicación. Digo que los amigos no tiene fecha de vencimiento y la familia es para siempre’‘.

Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿harías algo diferente?

“Creo que no. He sido criticado, mal retratado por la prensa, mostrado por quienes me acusaron como una persona que se benefició mucho económicamente de mi trabajo. Todos los que trabajamos en países de libertad queremos una remuneración económica, un salario, una comisión.. Mi trabajo se hizo y dio frutos. De esos frutos yo cobre’‘.

“Todos esos peloteros adquirieron la libertad, y eso no tiene precio, y sus familias también fueron libres, y todos desde el que tuvo el contrato más bajo, como Reiniel Casanova que firmó por $35,000, hasta José Dariel Abreu que firmó por $68 millones, adquirieron una mejoría económica y adquirieron libertad. No cambio eso por nada y me considero afortunado de haber trabajado con ellos. Y no lo cambio por el tiempo que estuve fuera de mi familia, que fue lo más doloroso’‘.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2021, 8:52 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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