Béisbol

Fue manager, scout y le abrió el camino a muchos para llegar a Grandes Ligas. ¿Quién es esta leyenda viva de la pelota cubana?

Fue un profesor del deporte de las bolas y los strikes y el principal estratega del béisbol juvenil en La Habana durante la década del cincuenta del pasado siglo. Por sus manos expertas pasaron decenas de peloteros que luego se convirtieron en estrellas de Grandes Ligas, de los torneos profesionales de Latinoamérica y de las Series Nacionales.

Lázaro Ruiz es, sin duda, una leyenda viva de la pelota antillana cuyo nombre debe estar ubicado en el lugar que merece por su historial como entrenador y buscador de talento; funciones donde realizó una valiosa contribución al béisbol cubano, latinoamericano y a las Grandes Ligas.

Enseñar y dirigir a jóvenes con deseos de triunfar en los deportes, no es tarea fácil. Y a veces hasta ingrata, pues esos maestros que con mucho amor inician el camino para esas futuras estrellas, en muchas ocasiones no reciben el reconocimiento que merecen; incluso hasta de algunos de los discípulos cuando estos suben a lo alto de la fama y la gloria.

Pero ellos, sin pensar en recibir el agradecimiento futuro, son los que con mucho sacrificio se encargan de crear las bases necesarias para el aprendizaje en una de las etapas de mayor importancia para el desarrollo de un atleta.

Buenas relaciones con sus jugadores. Sensibilidad ante cualquier problema. Firmeza de carácter en sus decisiones y hacerlas cumplir sin necesidad de utilizar lenguaje obsceno. Sacrificio. Enorme conocimiento del béisbol. Estas fueron las virtudes que en su larga carrera adornaron a quien fue conocido como “Lázaro el de Mantilla’’.

Lázaro Ruiz es, sin duda, una leyenda viva de la pelota antillana cuyo nombre debe estar ubicado en el lugar que merece por su historial como entrenador y buscador de talento; funciones donde realizó una valiosa contribución al béisbol cubano, latinoamericano y a las Grandes Ligas.
Lázaro Ruiz es, sin duda, una leyenda viva de la pelota antillana cuyo nombre debe estar ubicado en el lugar que merece por su historial como entrenador y buscador de talento; funciones donde realizó una valiosa contribución al béisbol cubano, latinoamericano y a las Grandes Ligas. Foto: Marino Martínez

Nació el 6 de junio de 1934 en el Hospital Calixto García, en La Habana. Su madre se llamó Basilia y su padre José Dávila, un ciudadano español que murió cuando Lázaro tenía un año de edad. Por dicha tragedia familiar, su progenitora, junto a su hermana Regina, le enseñaron desde niño a enfrentarse al mundo sin miedo y con decencia frente a cualquier desafío.

Entre los peloteros nacidos en Cuba que aprendieron bajo su guía y luego brillaron en Grandes Ligas sobresalen nombres como Dagoberto “Bert’’ Campaneris, José Cardenal, Zoilo “El Zorro’’ Versalles, Rigoberto “Tito’’ Fuentes, Marcelino López y José Arcia.

También lo hicieron varios jugadores dominicanos, entre ellos Alex Arias y Miguel Jiménez, así como figuras que actuaron en el profesionalismo como Andrés Ayón, René Frior, Lorenzo “Habichuela’’ Gómez, Iván Davis, quien lanzó en Ligas Menores y con el Almendares en el último campeonato de la Liga Invernal para convertirse después en uno de los mejores árbitros en la historia de la pelota cubana.

De las primeras Series Nacionales sobresalen Tony González (torpedero de Industriales y del Cuba), el jardinero Ángel “Jabao’’ Suárez, los jugadores de cuadro Ramón Rodríguez (El Mambí’’) y René ‘’Macuto’’ Salazar, entre otros.

Lázaro Ruiz: una leyenda viva de la pelota cubana
Lázaro Ruiz: una leyenda viva de la pelota cubana Foto: Marino Martínez

Antes de ser estratega, Ruiz jugaba en la capital cubana como inicialista del Cayo Hueso. Animado por consejos del legendario receptor Julio Rojo (padre) inició el camino de enseñar y dirigir, dejando atrás la función de batear y fildear.

El primer equipo a su mando teniendo 18 años fue El Peñalver. Después lo hizo con los diarios Alerta donde escribía el cronista deportivo Fausto Miranda y El País donde lo hacía Manolo Braña. Más tarde, fue seleccionado mentor de la famosa novena Mantilla Juvenil que se convirtió en una dinastía en dicha categoría.

En la década del cincuenta en Cuba, los torneos juveniles eran reportados por la excelente prensa escrita de La Habana, en especial por los diarios El Mundo, La Marina, Alerta, El Crisol y la Revista Bohemia.

Lázaro ganó tres campeonatos consecutivos con el Mantilla Juvenil, entre 1957 y 1959. Esta racha se cortó en 1960 ante el Cabañas de Cojímar por un magistral pitcheo del curveador reglano Manolito Hurtado, un serpentinero que luego brilló con los Industriales y el equipo Cuba.

Ruiz fue el piloto de la selección nacional juvenil al primer campeonato mundial de esta categoría celebrado en México, en 1956. También comandó la novena para el Mundial de Santo Domingo (1957) y en Venezuela (1960).

Por sus manos expertas de Lázaro Ruiz pasaron decenas de peloteros que luego se convirtieron en estrellas de Grandes Ligas, de los torneos profesionales de Latinoamérica y de las Series Nacionales.
Por sus manos expertas de Lázaro Ruiz pasaron decenas de peloteros que luego se convirtieron en estrellas de Grandes Ligas, de los torneos profesionales de Latinoamérica y de las Series Nacionales. Foto: Marino Martínez

A inicios de 1960 en una presentación de peloteros ante buscadores de talento de Grandes Ligas celebrada en el pueblo de Güira de Melena, Lázaro, a través del dirigente del béisbol estadounidense Alex Pompez (hijo de cubano nacido en Cayo Hueso) fue quien hizo posible la firma de José Cardenal con los Gigantes y de otros ocho jóvenes que incluyeron dos de ese municipio, José Antonio Pedroso “Erito’’ y Julián Miró (con 15 años).

Después que su nombre adquirió reconocimiento nacional algunos dirigentes de la pelota profesional vieron en Ruiz a un futuro mánager de uno de los cuatro equipos tradicionales de aquella Liga Invernal, que era desde principio del pasado siglo el segundo mejor torneo del mundo.

En el campeonato 1959/60, Lázaro fue asistente de los Tigres de Marianao que estuvo dirigido por Napoleón Reyes, teniendo también como entrenadores a José María Fernández y Juanito Izaguirre. En este equipo militaron estelares como Orestes Miñoso, Julio Bécquer, René Frior, Mike Fornieles, Andrés Ayón, Zoilo Versalles, José Valdivielso y José Tartabull, así como el lanzador norteamericano Bob Locke (10-5, 2.55).

Antes de ser auxiliar con los Tigres, Ruiz había guiado una novena semiprofesional de reserva del profesionalismo, ganando el campeonato en Arroyo Arena.

En 1961, por oponerse al nuevo sistema político implantado en Cuba, Ruiz fue separado como dirigente del elenco antillano para el campeonato mundial juvenil en La Habana donde estuvieron dos lanzadores de enorme calidad como lo fueron el zurdo Manuel “Amorós’’ Hernández y el derecho Manolito Hurtado, así como ocho estelares que actuaban con Lázaro en Mantilla entre los que se destacan Ángel “Jabao’’ Suárez, René “Macuto’’ Salazar’’ y Marcial Rodríguez.

El afamado periodista Pedro Galiana, que contaba con gran influencia con los Leones del Habana, buscaba llevar a Lázaro como estratega de este equipo en la gloriosa Liga Cubana. Pero meses después se eliminó el profesionalismo y el sueño de dirigir a los Rojos se esfumó.

Ruiz logró salir de Cuba en viaje directo a Miami en 1963 reclamado por Alex Pompez, scout de los Gigantes de San Francisco. Ya radicado en Estados Unidos siguió como buscador de talento para los Gigantes, puesto que luego también ocupó con los Padres de San Diego recomendado por Pedro “Preston’’ Gómez (dirigente de este equipo) y con los Angelinos de California.

Participó como coach en los torneos profesionales de Latinoamérica con la novena de La Guaira en Venezuela, y en México con los Diablos Rojos junto a Preston Gómez cuando este sustituyó en la dirección a Lázaro Salazar (El Príncipe de Belén).

Lázaro fundó en 1975 en Elizabeth, New Jersey, una Academia que llevó el nombre de Basilia (el de su mamá) y la trasladó en 1994 a Miami donde la mantuvo hasta su retiro en 2010. Lázaro y su madre fueron siempre inseparables, y en el Estadio del Cerro todos los fanáticos la conocían y la querían, además de que era muy amiga del inmortal Martín Dihigo.

Ruiz también dirigió novenas donde participaron peloteros semiprofesionales en Nueva York en el Torneo Carnaval de Campeones de la Liga Federación Atlética Hispana, organizada por el cubano Tony LaRondo y patrocinado por la cerveza Miller. Por su meritoria labor en dicha ciudad fue elegido al Salón de la Fama de dicha institución deportiva.

Conversando con una figura que sumó casi 60 años como dirigente de béisbol, no puede faltar su opinión experta sobre este deporte en sus diferentes épocas y sus mejores peloteros.

“En Cuba se jugó una pelota profesional cercana al nivel de Grandes Ligas. Estuvimos a un paso de tener un equipo propio de Ligas Mayores después que los Cuban Sugar Kings (afiliado a Cincinnati) bajo la dirección de Preston Gómez ganaron en 1959 el Campeonato de Triple A derrotando a Minneapolis Miller en siete desafíos celebrados en el Gran Estadio del Cerro y en Minnesota. El amateurismo era el mejor del mundo. Fueron muchas las estrellas que pasaron por nuestro béisbol, pero el pelotero más completo en la isla fue Martín Dihigo’’, asegura Lázaro.

Cuando le preguntamos sobre los cubanos en el béisbol de Estados Unidos, nos menciona una lista de los más sobresalientes: “En las Ligas Negras donde también tuvimos equipos propios no se puede dejar de mencionar a Cristóbal Torriente (Cooperstown), José Méndez (Cooperstown), Martín Dihigo (Cooperstown), Alejandro Oms, Silvio García, Rodolfo Fernández, Luis Tiant (padre), Lázaro Salazar, Claro Duany y Alejandro Crespo, por sólo citar a diez de ellos’’.

“De Grandes Ligas: Orestes Miñoso, Tony Pérez, Tony Oliva, Luis Tiant (hijo), Camilo Pascual, Adolfo Luque, José Cardenal, Bert Campaneris, Miguel Cuéllar, Tony Taylor, Octavio “Cookie’’ Rojas, Tony “Haitiano’’ González, Zoilo Versalles, Leonardo Cárdenas, Rigoberto “Tito’’ Fuentes, Rafael Palmeiro y José Canseco’’.

Y al mencionarle a los que han llegado desde las Series Nacionales, nos dice: “Orlando “El Duque’’ Hernández, su hermano Liván Hernández, Kendrys Morales y Rey Ordóñez. Entre los activos, un grupo de ellos poseen nivel de estelares y tenemos otros jóvenes con mucho talento. Pero en estos momentos los más sobresalientes son José Abreu y Yulieski Gurriel que han demostrado ser superestrellas, mientras que en el pitcheo brillan los cerradores Aroldis Chapman y Raisel Iglesias’’.

Sobre Luis Tiant y sus posibilidades a ser elegido al Salón de la Fama, Lázaro nos dice: “Cuando miramos que Miñoso y Oliva fueron elegidos en enero de este año después de las vicisitudes que pasaron durante tanto tiempo, tengo esperanzas de que Tiant sea el próximo en ser honrado por el Comité de Veteranos. Lo merece’’.

Acerca de las diferencias del béisbol actual con relación al de otras épocas, nos explica: “El estilo de juego es diferente al de otras etapas. No se utiliza tanto las estrategias para hacerlo más al batazo por contar los bateadores con la ayuda de una pelota “superviva’’ y con mejor preparación física’’.

“Científicamente se ha avanzado mucho, pero esto no significa que todos los jugadores sean mejores que los de antes. Lo que ocurre es que los peloteros de esta época cuentan con mejores condiciones técnicas y económicas para desarrollar sus talentos. Una enorme diferencia son los millones de dólares que ganan los atletas de hoy en día que al final perjudican la calidad del béisbol, mientras que las grandes estrellas de otras etapas no percibían ese salario y para recibir un aumento salarial tenían que hacerlo por rendimiento temporada tras temporada’’.

El principal legado de Lázaro Ruiz ha sido la formación de centenares de jóvenes peloteros; decenas de ellos actuaron luego en Grandes Ligas y en la pelota profesional de Latinoamérica. Su éxito en este rol forma parte indisoluble de la historia del béisbol cubano.

A sus 87 años de edad vive en Miami. Tiene siete hijos (2 hembras, 5 varones) y 12 nietos. Los viejos amigos y peloteros que conocieron o tuvieron alguna relación deportiva con Ruiz que deseen comunicarse con él para saludarlo o rememorar el pasado glorioso del béisbol cubano lo pueden hacer llamándolo al teléfono 305-772-1233.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de febrero de 2022, 3:09 p. m..

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