“El Diamante Negro ‘’ de la pelota cubana. ¿Quién fue este sensacional pitcher miembro de Cooperstown?
En una ocasión el famoso estratega de los Gigantes de Nueva York, John McGraw, durante una gira de su equipo por Cuba, dijo sobre un pelotero del Almendares lo siguiente: “Si pudiera pintarlo de blanco sería uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas’’.
Faltando sólo horas para el 135 aniversario de su nacimiento, queremos recordar la historia de ese serpentinero considerado entre los mejores de todos los tiempos.
José de la Caridad Méndez, conocido como el “Diamante Negro’’, nació el 19 de marzo de 1887, en Cárdenas, Matanzas. Fue el mejor lanzador de su época en la pelota cubana y uno de los grandes de las Ligas Negras de Estados Unidos, por cuya labor se ganó el derecho a que su nombre fuera ubicado en el Salón de la Fama, en Cooperstown.
No impresionaba por su físico, pero sí por la velocidad de sus envíos y su excelente control. Además de poseer una buena curva y un efectivo slider.
Antes de iniciarse como profesional actuaba como torpedero en el campeonato de Las Villas con los equipos Vesubio, Patria y Remedios. En este último pueblo fue descubierto por los buscadores de talento del Almendares: Carlos “Bebé’’ Royer, Armando Marsans y Armando Cabañas.
En el informe de estos scouts a su equipo, expresaron: “El pitcher que fuimos a ver es bueno, pero no es lo que se pensaba. Nuestra opinión es que hay un negrito que juega como torpedero que tiene un brazo que mete miedo, fildea como el mejor y cuando se subió a la lomita nadie pudo sacarle la pelota del cuadro. No pierdan un minuto para firmarlo’’. Se trataba de José de la Caridad Méndez.
Realizó su debut como abridor con Almendares con 20 años de edad el 19 de febrero de 1908, derrotando al Matanzas. En su primera presentación lo habían utilizado como relevista contra el Habana, el 2 de febrero.
Incluyendo estos dos partidos, Méndez sumó 45 episodios consecutivos sin permitir carreras, pues anteriormente había propinado otros 25 ceros al equipo de Grandes Ligas los Rojos de Cincinnati en su visita a Cuba para una serie de desafíos en los meses de noviembre y diciembre de 1908. A la vez de pintar de blanco en siete episodios al equipo de Key West.
En Cuba terminó invicto cuatro veces: 1908 (9-0), 1910 (7-0), 1913-14 (10-0) y 1914-15 (2-0). Igualó en cinco ocasiones con José Acosta el liderato de los lanzadores. Guió tres años en juegos completos (1908-09 (18), 1910-11 (12), 1912 (13) y victorias (1908-09 (15), 1910 (7) y 1910-11 (11).
En las postrimerías de su ilustre carrera, Méndez integró el poderoso equipo de los Leopardos de Santa Clara en la temporada 1923/24, considerado uno de los más fuertes en la historia del béisbol cubano que estuvo integrado por estrellas estadounidenses y cubanas.
Además de Méndez (3-1) en la lomita de esta escuadra estuvieron los norteamericanos Bill Holland (10-2), Rube Cuare (8-2), Dave Brown (7-3) y el cubano Eustaquio “Bombín’’ Pedroso. En la receptoría Frank Duncan y Julio Rojo (padre), en la inicial Oscar Johnson y Eddie Douglas, en la intermedia Frank Warfield; en la antesala Oliver Marcell y como torpedero Walter Moore. El trío de jardineros estuvo envidiado hasta por los mejores equipos de Grandes Ligas al contar con Oscar Charleston, el cubano Alejandro Oms y el también antillano Pablo “Champion’’ Mesa.
En este equipo, con la excepción de Frank Warfield que bateó para promedio de .296, los restantes jugadores de posición terminaron por encima de los .300.
Santa Clara ganó el campeonato con balance de 36 victorias y 11 derrotas bajo la dirección de Agustín “Tinti’’ Molina, a once juegos de diferencia de los Leones del Habana (25-23) bajo la pupila experta de Adolfo Luque.
En su carrera de 14 años en la Liga Cubana, Méndez vistió los uniformes de los Alacranes del Almendares, los Leopardos de Santa Clara, Matanzas y Leones del Habana. Sumó 72 victorias y 26 reveses (.735), propinando 438 ponches en 504 entradas.
EN LAS LIGAS NEGRAS
José Méndez debutó en las Ligas Negras en 1908 con los Royals Giants de Brooklyn donde tuvo marca de 3-0. En 1909 con los Cuban Stars alcanzó un récord de 44 triunfos con sólo dos reveses actuando cada tres días, incluyendo un juego perfecto de 10 entradas celebrado el 24 de julio.
En 1911, el Almendares de Cuba visitó a los New York Lincoln de las Ligas Negras, en el Highland Park de Nueva York, con Méndez venciendo 1-0 en 10 episodios en un duelo de lanzadores a una de las grandes estrellas de este béisbol, el estadounidense Smokey Joe Williams.
Según cuenta la historia, Méndez fue un lanzador con más velocidad que Smokey Joe Williams, considerado uno de los más veloces de la época. Además de contar el cubano con envíos de curvas y sliders.
En las Ligas Negras de Estados Unidos, Méndez brilló no sólo como lanzador, también lo hizo como mánager de los Monarcas de Kansas City donde ganó tres campeonatos (1923-24-25), conquistando el trofeo de la Serie Mundial Negra frente al Hilldale. En este clásico el antillano sumó dos victorias como lanzador.
En las Ligas Negras, José Méndez acumuló 87 victorias y 31 reveses.
FRENTE A EQUIPOS DE GRANDES LIGAS
Además de los 25 ceros propinados a los Rojos de Cincinnati en 1908 (tres victorias), en 1909 venció en Cuba 2-1 al Indianápolis de la Asociación Americana, a los Tigres de Detroit 2-1 y a un Equipo de Estrellas 3-1 donde se impuso ante el mejor lanzador de los Piratas de Pittsburgh, Howie Camnitz.
En 1910 derrotó en dos ocasiones al zurdo Eddie Plank de los Atléticos de Filadelfia. En 1911 dominó a los Gigantes de Nueva York que utilizaron al grandioso Christy Mathewson y a Nap Rucker, y dos veces más a los Filis de Filadelfia 3-1 y 4-0.
RETIRO, MUERTE Y GLORIA
Se retiró del deporte activo en 1927. Murió de la enfermedad de tuberculosis a los 41 años de edad, en La Habana, el 31 de octubre de 1928.
Es miembro de dos Salones de la Fama: primero en el de Cuba por unanimidad, en 1936. Luego en Cooperstown, Estados Unidos, a través del Comité Especial de las Ligas Negras en 2006, en selección que incluyó a su compatriota Cristóbal Torriente (El Bambino Cubano) y al empresario Alejandro Pompez nacido en Cayo Hueso, Florida, cuyo padre también fue cubano.
Cuando hablamos de los mejores lanzadores cubanos de todos los tiempos no pueden faltar nombres como los de Luis Tiant, Camilo Pascual y Adolfo Luque que brillaron en la pelota profesional de Cuba y en Grandes Ligas. Tampoco podemos olvidar a Pedro Luis Lazo, Braudilio Vinent, Rogelio García, José Antonio Huelga y algunos otras luminarias que actuaron en las Series Nacionales.
Pero es imposible dejar de mencionar a José de la Caridad Méndez, el “Diamante Negro de la Pelota Cubana’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de marzo de 2022, 2:19 p. m..