Pelota profesional cubana, Series Nacionales, MLB y Ligas Negras. ¿Quiénes son los tres mejores en cada torneo?
Cuba es la tierra del mejor tabaco del mundo, de excelentes músicos, con bellas mujeres y miles de elegantes palmas convertidas en reinas del paisaje natural de su campo. Pero en esta isla, también se levanta una piedra y debajo de ella sale una futura estrella del deporte de las bolas y los strikes.
Así ha ocurrido con diferentes generaciones de peloteros que escribieron páginas de gloria, entre los que sobresalen algunos que pueden ser analizados entre los mejores de todos los tiempos.
Sabemos que es un tema controversial en el que jamás existirá un consenso en las respuestas de expertos y aficionados. Pero nosotros, que jamás nos hemos quedado en las graderías como espectador a la hora de opinar, en esta ocasión no dejaré de hacerlo.
Cuando le preguntamos a los aficionados que sólo vieron las Series Nacionales, casi todos aseguran que la selección del mejor pelotero cubano de todos los tiempos se encuentra entre Omar Linares y Luis Giraldo Casanova, con una mayoría de ellos inclinando la balanza por el antesalista.
Si la respuesta llega de cubanos que crecieron en Estados Unidos o criados en este país de padres nacidos en la isla, entonces el favoritismo pasa al bando de los que brillaron en Grandes Ligas, sobresaliendo entre ellos Orestes Miñoso, Tany Pérez, Rafael Palmeiro, José Canseco y Tony Oliva.
No faltan las personas que analizando la combinación de excelencia de los que jugaron tanto en Series Nacionales como en Grandes Ligas, consideran que José Abreu y Yuli Gurriel deben ser considerados, incluso hasta por arriba de Linares y Casanova.
Al escuchar a los más veteranos que vieron o escucharon las proezas de aquellos jugadores que actuaron en los torneos profesionales de Cuba, entonces aparece el nombre de Martín Dihigo, estrella en su tierra, en Latinoamérica y en las Ligas Negras de Estados Unidos.
Debemos tener en cuenta que en cada etapa del béisbol cubano existieron diferencias en las estructuras de competencia, con ligas profesionales y amateurs, con la existencia de divisiones raciales, con atletas que actuaron en etapas con mejores o peores condiciones técnicas y económicas.
Tampoco podemos negar que el avance tecnológico de los medios de información representan elementos que mejoran la imagen cualitativa de los peloteros que pertenecen a las últimas décadas.
Sabemos que para hacer una selección ideal de forma más fácil y justa se debería escoger a los mejores en cada etapa. Pero muchos no desean seguir dicho método y consideran a sus ídolos que vieron jugar como los mejores de todos los tiempos. Y esto es un error.
¿Qué elementos podríamos considerar para encontrar al mejor pelotero cubano de todos los tiempos?.
¿Sería aquel que sólo jugó en Grandes Ligas? Si lo hacemos así, olvidaríamos a inmortales como Martín Dihigo y Cristóbal Torriente, que no lo hicieron por los problemas raciales que existían cuando jugaron en Estados Unidos. También tendríamos que dejar fuera de la discusión a Omar Linares por haber decidido quedarse en la isla jugando en Series Nacionales.
¿Es el jugador con mejores estadísticas de las Series Nacionales? ¿Pero, acaso son confiables para medir a los peloteros los números de estos torneos cuando en una de sus etapas se jugó con una pelota más viva, con bates de aluminio, con más equipos y partidos, mientras que en otra se hizo con pelota más mala, con bates de madera, con menos novenas y juegos?.
Si así fuera, tendríamos que olvidar a colosos del profesionalismo antes de 1961, como lo fueron Alejandro Oms, Martín Dihigo, Orestes Miñoso y Cristóbal Torriente. También dejaríamos a un lado a estrellas de Grandes Ligas como Tany Pérez, Rafael Palmeiro, Tony Oliva, José Canseco y Miñoso.
Nuestra opinión es que cada pelotero debe medirse en base al béisbol donde actuó: El profesionalismo cubano, el amateurismo de Series Nacionales, las Grandes Ligas y Ligas Negras de Estados Unidos.
Entonces, para hacerlo más justo, nuestra selección estará basada en la siguiente pregunta: ¿Quiénes han sido los tres mejores peloteros cubanos de todos los tiempos en cada uno de estos torneos?
EN LA PELOTA PROFESIONAL CUBANA
A mi juicio, los tres mejores peloteros en el profesionalismo cubano fueron: Cristóbal Torriente, Orestes Miñoso y Martín Dihigo. Los tres, miembros de Cooperstown.
Desde hace décadas se menciona a Dihigo como el mejor pelotero cubano de todos los tiempos. Nadie pone en tela de juicio la calidad de Dihigo, pero cuando analizamos su actuación como jugador en ofensiva, defensa y corrido de bases, vemos que Torriente acumula mejores números tanto en la pelota profesional cubana como en las Ligas Negras, mientras que Miñoso lo supera en Cuba y por estadísticas en Grandes Ligas.
Mi criterio es que Torriente y Miñoso fueron superiores a Dihigo en ofensiva, defensa y corrido de bases. Mientras que Dihigo fue superior en versatilidad, al haber sido un estelar lo mismo a la ofensiva, a la defensa y como lanzador.
Pero debemos dejar bien claro que la versatilidad no significa ser el mejor pelotero. A los más grandes jugadores en la historia de Grandes Ligas se les mide por lo que hicieron en su posición, no por jugar las nueve.
¿Ejemplos? A Ted Williams se mide por su bateo y por el bosque izquierdo. Al igual que se hace con Barry Bonds, Willie Mays, Ken Griffey Jr; Babe Ruth, Mickey Mantle, Joe Dimaggio y los restantes.
Dihigo, conocido como “El Inmortal y el Maestro’’, bateó .295 en la pelota profesional cubana con un título de bateo (358) en la temporada 1935/36 vistiendo el uniforme de los Leopardos de Santa Clara, además del premio del Más Valioso.
Torriente, a quien le llamaron “El Bambino Cubano’’, lo hizo para .352 para ocupar el primer puesto en promedio de todos los tiempos, con tres coronas de bateo y en 11 de sus 13 temporadas acumuló por encima de la marca de los .300.
Mientras que Miñoso, apodado “El Cometa Cubano’’, actuó en la década del cincuenta con los Tigres de Marianao en una etapa considerada la de mejor calidad en dicho torneo, donde ganó una corona de bateo en 1956/57 (.312), dos premios de Jugador Más Valioso (1952/53-1956/57), Novato del Año (1945/46), líder en varias ocasiones en bases robadas, anotadas y triples, con promedio de .298.
EN LAS SERIES NACIONALES
En estos torneos donde también abundaron las grandes luminarias, a mi juicio los tres más destacados han sido Omar Linares, Luis Giraldo Casanova y Orestes Kindelán.
Sabemos que hay otros nombres con méritos para estar entre los tres mejores, entre ellos los casos del intermedista Antonio Pacheco y el inicialista Antonio Muñoz “El Gigante del Escambray’’.
Linares, conocido como “El Niño’’ por haber comenzado a los 15 años de edad en Series Nacionales, fue brillante a la defensa, a la ofensiva, en el corrido de bases, con un brazo poderoso, jugador inteligente y muy oportuno con hombres en circulación.
Su rendimiento general en Cuba fue asombroso. Terminó con promedio de .368 (#1), 404 jonrones (#3), 1,132 remolques (1) 1,547 anotadas (#2) 2,195 imparables (#6) y .644 de slugging (#2). Ganó la Triple Corona de Bateo en 1992 y bateó sobre la marca de los .300 en 15 de sus 16 temporadas.
Mientras que Luis Giraldo Casanova, bautizado como “El Señor Pelotero’’, lo hacia todo excelente en el terreno de juego.
Mi selección de Orestes Kindelán es por su tremendo bateo. Nació en Palma Soriano y fue conocido como “El Tambor Mayor’’. Es el líder histórico en jonrones (487), impulsadas (1,511) y total de bases (3,893), con promedio de .313 y ubicado entre los primeros en otros renglones ofensivos. Su average de jonrones por veces al bate fue de uno cada 13.5 (487 en 6,588) y en impulsadas una cada 4..3.
Ahora quiero responder a la pregunta que muchos se hacen: ¿Es Omar Linares el más grande pelotero cubano en cualquier etapa de la historia?.
Nosotros lo negamos. Lo que sí fue, y que nadie lo pone en duda, uno de los peloteros con mayor talento que ha pisado un terreno de pelota.
Pero amigos, una cosa es poseer talento para brillar en el mejor torneo del mundo en Grandes Ligas, y otra muy diferente es hacerlo en la realidad durante más de 15 temporadas en torneos largos con 162 juegos frente a un pitcheo rival diario muy superior al que se juega en Cuba.
¿Acaso no hemos visto a decenas de peloteros que fueron sensacionales en el amateurismo, pasar sin muchas glorias por las Grandes Ligas?
Omar Linares no actuó en Grandes Ligas. No se enfrentó diariamente a lanzadores de este nivel. Y cuando decidió jugar en la Liga Profesional de Japón a los 34 años sólo bateó .246 en tres temporadas con el equipo Chunichi Dragones de la Liga Central. Y con ello, no decimos que este bajo rendimiento indique que no hubiera triunfado en Ligas Mayores de haber llegado joven, pues de todos es conocido que Linares llegó tarde a Japón y con algunas lesiones que afectaron su rendimiento.
Sólo decimos que reunía todos los atributos para ser una superestrella en el torneo estadounidense, pero no dio el salto, para sólo brillar en el campo amateur.
Omar Linares es el más grande pelotero que ha pasado por las Series Nacionales.
EN LAS GRANDES LIGAS
Cuando miramos el historial de los peloteros cubanos de Grandes Ligas (sin incluir a los lanzadores), sobresalen los nombres de Tony Pérez, Orestes Miñoso, Rafael Palmeiro, José Canseco y Tony Oliva.
En el grupo de los activos, los más sobresalientes son el cienfueguero José Abreu con los Medias Blancas de Chicago, ganador del premio Más Valioso en 2020, Novato del Año en 2014, líder en slugging (2014-2020) y en remolques (2017-2020), con 788 impulsadas en ocho temporadas. Sus 228 jonrones le dan un average de 26 por campaña y mantiene un promedio de .290.
Los números de Abreu hablan por él. Si la salud lo ayuda en las próximas campañas, pudiera terminar con más de 1,400 impulsadas y 320 jonrones. Y todo esto, iniciando en Grandes Ligas con 28 años.
El otro jugador activo es el espirituano Yuli Gurriel, inicialista de los Astros de Houston, que a pesar de iniciarse con 32 años en Grandes Ligas, ha demostrado su gran nivel al promediar .293 en seis temporadas, embasamiento de .337 y .804 de OPS. Gurriel ganó la corona de bateo en el 2021 (.319) para convertirse en el segundo cubano en hacerlo (el otro es Tony Oliva).
Considero que la perdurabilidad y las estadísticas de Tony Pérez le brinda el derecho a ser considerado el pelotero cubano más destacado en Grandes Ligas. Pues además de su ilustre carrera que lo llevó a Cooperstown en 2000, tuvo un comportamiento ejemplar en el terreno de juego y sin sospechas de utilizar sustancias ilegales para mejorar el rendimiento.
Pérez, nacido en el Central Violeta, Camagüey, terminó su carrera con 379 jonrones, 1,652 carreras impulsadas, 2,732 imparables, 1,272 anotadas, embasamiento de .341, un OPS de .804 y promedio de .279. Participó en siete Juegos de Estrellas siendo premiado en uno de ellos como el Jugador Más Valioso y estuvo en cinco Series Mundiales. Fue uno de los mejores impulsadores de carreras durante su época. También fue bueno a la defensa como inicialista y muy oportuno con hombres en bases.
En el caso de Tony Oliva, debemos decir que de no haber sido por una seria lesión que detuvo su rendimiento, hubiera podido discutir el honor (junto a Tany Pérez) de ser el mejor. Ganó tres coronas de bateo, el premio de Novato del Año, en varias ocasiones discutió el Jugador Más Valioso y finalizó con .304 de average. Su nombre fue elegido al Salón de la Fama.
Orestes Miñoso terminó con promedio de .299, 195 jonrones, 216 bases robadas, 1,225 anotadas, 2,110 imparables, embasamiento de .387 y 1,093 remolques. Ganó tres premios Guante de Oro y estuvo en 13 Juegos de Estrellas. Fue elegido al Salón de la Fama. Todo este brillante historial, a pesar de haber llegado algo tarde a las Grandes Ligas por el problema racial de su época.
Los otros dos peloteros con méritos, Rafael Palmeiro y José Canseco, ambos que llegaron a Estados Unidos siendo niños, sumaron estadísticas impresionantes, superiores a las de Tany Pérez. Pero ambos están perseguidos por el uso de los esteroides. Y por ello, los descartamos.
Entre estas superestrellas, hasta el presente entre los retirados, mi selección es la siguiente: Tany Pérez, Orestes Miñoso y Tony Oliva.
LIGAS NEGRAS
En el béisbol donde sólo la pelota era blanca pasaron decenas de luminarias cubanas. Quitando a José Méndez, que fue uno de los mejores lanzadores (miembro de Cooperstown), los tres jugadores de posición más destacados fueron Cristóbal Torriente, Martín Dihigo y Alejandro Oms.
Torriente acumuló .340 de promedio en Estados Unidos con un título de bateo, ubicado entre los primeros de todos los tiempos en diferentes renglones ofensivos, incluyendo tercero en WAR Bateador, sólo superado por Josh Gibson y Cool Papa Bell. Se robó 93 bases, con 530 impulsadas en 646 juegos, con embasamiento de .427 y OPS de .951. Su War Jugador fue de 26.1.
Dihigo bateó .308 en las Ligas Negras con 309 remolques, 47 estafas, embasamiento de .389 y OPS de 918. Su War Jugador fue de 22.7. También brilló como serpentinero.
Oms con los uniformes de Cuban Stars East y New York Cubans, terminó con promedio de .329, con .404 de embasamiento, .520 de slugging y .925 de OPS. A la defensa fue un estelar jardinero.
Sobre Torriente debemos agregar que está considerado por los historiadores como un pelotero de cinco herramientas: Bateo de poder y promedio, excelencia defensiva, brazo poderoso y certero, rapidez en bases.
Tal fue su calidad como pelotero que cuando Babe Ruth visitó a Cuba como refuerzo de los Gigantes de Nueva York dirigido por John McGraw, al terminar la serie ante una selección criolla, dijo lo siguiente: “Con Cristóbal Torriente y José Méndez jugando en mi equipo ganamos el campeonato a mediados del mes de julio y nos vamos todos a pescar en espera de un rival para la Serie Mundial’’.
Considero que los tres mejores peloteros cubanos en las Ligas Negras de Estados Unidos: Cristóbal Torriente, Martín Dihigo y Alejandro Oms.
¡Bienvenido el debate!
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de marzo de 2022, 4:45 p. m..