Ronald Acuña Jr no cesa de hacer daño a los Miami Marlins, ni cuando está a media máquina
Cuando los Marlins vieron que Ronald Acuña Jr. no estaba en la alineación, respiraron aliviados. Cuando lo vieron llegar a la caja de bateo como emergente, se preocuparon. Un par de swines más tarde y el venezolano vistió perfectamente su mejor traje contra Miami: el de verdugo.
Un doble productor de Acuña con dos outs y en calidad de emergente en la séptima entrada ante Anthony Bass empató el juego y comenzó un rally de los Bravos que vencieron el viernes 6-4 a los peces en el comienzo de una serie de tres juegos en Truist Park.
Sin duda, el pésimo momento de los Marlins (18-25)no parece tener fin, porque el equipo de Don Mattingly ha perdido seis de sus últimos siete juegos, una racha que incluye tres derrotas en cuatro juegos contra los Bravos que siguen imponiendo su dominio contra los floridanos.
Miami tenía una ventaja de una carrera antes del inicio de la parte baja de la séptima entrada gracias a un par de jonrones de dos carreras en el capítulo anterior de Garrett Cooper y Jesús Aguilar, que permitieron borrar una delantera inicial de tres anotaciones de los locales.
Pero todo se deshizo rápidamente después de eso. Steven Okert comenzó el séptimo con una base por bolas a Matt Olson antes de que William Contreras fuera puesto out con una línea y Adam Duvall se ponchara después de un turno al bate de ocho lanzamientos.
Fue entonces cuando el mánager de los Bravos, Brian Snitker, fue a su banco e hizo que Acuña, quien no había jugado desde el martes debido a una distensión en el cuádriceps, saliera a batear por Travis Demeritte.
Por su parte, Mattingly, respondió trayendo a Bass, pero el venezolano le pegó doble que empató el choque 4-4 y abriera la puerta del rally definitivo de los campeones defensores de la Serie Mundial.
En 60 juegos de carrera contra los Marlins, Acuña exhibe un promedio de bateo de .330 (75 de 227) con 38 extrabases (16 dobles, un triple, 21 jonrones), 53 impulsadas y 63 carreras anotadas. Estos números solo reafirman una cosa: este chico es imposible de contener por los lanzadores de los peces.
Antes del estallido ofensivo en la sexta entrada, Miami solo había conectado un hit contra el abridor de los Bravos, Ian Anderson, un sencillo en la primera entrada de Cooper, quien ahora tiene nueve juegos con más de un imparables esta temporada.