Béisbol

Una estatua para el legendario pelotero Tany Pérez

El Nuevo Herald

El talento natural es un regalo divino. Cultivarlo y pulirlo es un deber. Así lo hizo el cubano Atanasio Pérez Rigal cuando a los 17 años de edad viajó a Estados Unidos desde el central Violeta en Camagüey con el sueño de jugar con los Rojos de Cincinnati.

Con el tiempo, Tany se ubicó entre los mejores peloteros de Grandes Ligas, fue elegido al Salón de la Fama en Cooperstown y su limpia trayectoria representa un ejemplo para los jugadores latinos.

Ahora, con 73 años, tendrá a partir del 22 de agosto un espacio permanente en el Great American Ball Park de Cincinnati, cuando se devele una estatua de bronce en honor a su brillante carrera.

La escultura representará el momento cuando el cubano conectó un cuadrangular en el séptimo partido de la Serie Mundial de 1975; y se unirá en el estadio a las estatuas de otras leyendas como Johnny Bench, Joe Morgan, Frank Robinson, Ted Kluszewski, Ernie Lombardi y Joe Nuxball.

“Este es uno de los sueños de cualquier pelotero”, confesó Tany en entrevista exclusiva para el Nuevo Herald. “Es la segunda estatua que me construyen, la otra está en el Museo de Puerto Rico”.

Tany nació el 14 de mayo de 1942 en el seno de una familia humilde. Sus padres fueron José Manuel y Teodora. Sus inicios beisboleros fueron en los campos de la colonia del central Violeta. Con 16 años actuó por breve tiempo en la Liga Pedro Betancourt con el central Perseverancia, afiliado a los Cuban Sugar Kings.

“Yo jugaba béisbol y ayudaba a mi padre en el trabajo del ingenio”, recordó Pérez. “Tony Pacheco me firmó con la franquicia de Cincinnati y al principio cuando estaba en Ligas Menores regresaba a Cuba junto a mi familia, pero después los viajes entre ambos países se cerraron. Me adapté con la mente puesta en triunfar”.

Con seis pies y dos pulgadas de estatura y 180 libras de peso, debutó en Grandes Ligas el 26 de julio de 1964 en el antiguo Crosley Field de Cincinnati, frente a los Piratas de Pittsburgh.

Su ascenso a la fama comenzó en 1967 al conectar 26 jonrones, con 102 carreras impulsadas y un promedio de .290, lo que lo convirtió en uno de los principales líderes en remolcadas de su generación, superando siete veces las 100 impulsadas y por encima de 90 en otras cinco ocasiones. Entre 1967 y 1977, llevó hacia el plato 90 o más carreras por temporada.

Su mejor año lo tuvo en 1970 al pegar 40 jonrones, con 129 carreras impulsadas y promedio de .317, terminando tercero en la votación para el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, detrás de Johnny Bench y Billy Williams.

La “Maquinaria Roja” del Cincinnati dirigida por Sparky Anderson fue cuatro veces a la Serie Mundial entre 1970 y 1976, ganando dos. Junto a Pérez brillaron Pete Rose, Joe Morgan, Johnny Bench, David Concepción y Ken Griffey. Tres de sus jugadores y su mánager están en Cooperstown.

Al finalizar la temporada de 1976, los Rojos lo enviaron a Montreal. El cubano, que tuvo muchas ratos felices durante su carrera, nos habla sobre un momento maravilloso actuando con los Expos.

“En mi primer turno al bate durante una serie en Cincinnati los fanáticos me recibieron de pie con un aplauso y al fallar en elevado al receptor capturado por Bench, la afición se molestó como deseando que siguiera bateando. Esto me reafirmó que me recordaban con cariño. Fue algo inolvidable”, dijo.

Tany, reconocido en Estados Unidos con sobrenombres como Big Dog, Big Doggie, Doggie y The Mayor of Riverfront, fue el segundo bateador con más impulsadas en la década de los años setenta, con 954, sólo superado por Johnny Bench.

A los 38 años en 1980, Pérez impulsó 105 carreras y conectó 25 jonrones con los Medias Rojas de Boston, ganando el premio Lou Gehrig. En 1983 pasó a los Filis de Filadelfia y participó en su quinta Serie Mundial, para luego regresar a Cincinnati donde jugó sus últimas tres temporadas.

El 13 de mayo de 1985, Tany pasó a ser el jugador con más edad (44) en pegar un jonrón con las bases llenas. Lo hizo ante el relevista de los Filis, Dave Rucker, rompiendo un récord de 70 años en poder de Honus Wagner. Su última aparición fue ante San Diego, el 5 de octubre de 1986.

En sus 23 años como jugador nunca estuvo en la lista de lesionados, siendo el único con carrera prolongada en lograrlo. Entre los cubanos en Grandes Ligas, posee el récord de más campañas (23) y más tiempo con un equipo (16).

“Me enfrenté a muchos lanzadores de calidad, pero el más dificil fue Bob Gibson. Ha sido uno de los mejores que he visto en Grandes Ligas”, asegura Pérez.

Tany participó en 11 series de postemporada, seis por el título de la Liga Nacional donde sólo perdió una. De sus cinco Series Mundiales ganó tres, dos con Cincinnnati y una con Filadelfia.

Estuvo siete veces en Juegos de Estrellas. En su primera actuación el 11 de julio de 1967 en el Anaheim Stadium, ganó el premio de Más Valioso al pegarle un jonrón en la decimoquinta entrada a Catfish Hunter que le dio el triunfo 2-1 a la Nacional.

Sin la sombra de los esteroides, Tany ocupa el lugar 28 en impulsadas (1,652) y el 15 en el Viejo Circuito (1,477), anotó 1,272, sumó 379 jonrones, 2,732 imparables, 505 dobletes (55), 963 extrabases (#46), 150 bases intencionales (#48), remolcó 106 con elevados de sacrificio (#17), con un promedio de .279 y .341 de embasamiento. A la defensa comenzó como tercera y luego pasó a la inicial donde tuvo un buen desempeño (.992).

Pérez jugó en la pelota de Puerto Rico con los Cangrejeros de Santurce, liderando en bateo y hits en 1966-1967. Actuó en tres Series del Caribe, una con Santurce; y dos como refuerzo de Caguas y Ponce.

Después de su retiro, trabajó como coach, entrenador y mánager. En 1993 dirigió a los Rojos y en el 2001 a los Marlins. Ahora será el piloto del equipo de El Mundo que enfrentará al de Estados Unidos en el Juego de Futuras Estrellas en Cincinnati, este domingo 12 de julio. Ken Griffey, será el mánager rival.

Tany ingresó al Salón de la Fama en el 2000 y su número 24 fue retirado del equipo de Cincinnati. Antes había sido elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en Miami (1997), al de Cincinnati (1998), al de la Serie del Caribe (1998) y al Deporte Cubano en el 2003, en Miami.

Junto a Pérez en Cooperstown están tres cubanos por sus actuaciones en las Ligas Negras de Estados Unidos: Martín Dihigo, Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez. También se encuentra el narrador Rafael “Felo” Ramírez.

“Tony Oliva, Luis Tiant y Orestes Miñoso merecen estar en Cooperstown”, aseguró el camagüeyano. “Al igual que Pete Rose por ser uno de los grandes jugadores de la historia. El pagó sus errores y es hora que se le reconozca”.

Desde la primera temporada en 1993, Pérez está unido a los Marlins. Ocupa el cargo de Asistente Especial del Presidente. Pero el antillano siempre está en el terreno durante las prácticas para ayudar a los jugadores en lo que sea necesario.

Tany está casado desde hace 50 años con “Pituka” de la Cantera, natural de Cárdenas, Matanzas. Tuvieron dos hijos, Eduardo y Víctor, ambos jugaron béisbol. Tuvo dos hermanos, Gustavo y José. Y tres hermanas: Argelia, Martha y Gloria.

Siga a Marino Martínez en Twitter: @-marinomp

TANY PÉREZ

5: Series Mundiales

7: Juegos de Estrellas

23: Años sin Lesiones

379: Jonrones

1,652: Carreras Impulsadas

Año 2000: Salón de la Fama

2015: Estatua de Bronce en Cincinnati

2,732: Imparables

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de julio de 2015, 10:08 p. m. with the headline "Una estatua para el legendario pelotero Tany Pérez."

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