De la apatía a la euforia, Cuba despliega una ofensiva imparable que arrolla a Panamá y la aleja del abismo
Cuba tuvo dos mitades en el juego contra Panamá, pero guardó la mejor para la los innings finales y se llevó un triunfo que levanta sus esperanzas y la aleja momentáneamente del abismo de la eliminación temprana en el Clásico Mundial de Béisbol con sede en Taichung, Taiwán.
Después de dos juegos pálidos, la ofensiva antillana se desbordó en la madrugada del viernes para vencer a los canaleros 13-4 e imponer una marca de imparables con 21 para superar por cuatro la que estaba vigente contra México en el evento del 2009.
La situación era muy complicada para la escuadra cubana, pero reaccionaron como conjunto y, especialmente, encontraron la oportunidad en el llamado bateo de situación contra un conjunto panameño que venía de producir horrores con el madero.
Finalmente aparecieron los maderos de Yoan Moncada y de Luis Robert Moirán con hombres en circulación que se combinaron con hombres más estables como Yadir Drake y Yadil Mujica, aunque el ataque fue bastante parejo de arriba a abajo en la alineación.
Drake pego cuatro indiscutibles en cuatro turnos con un pasaporte para firmar una actuación perfecta y convertirse en el primer cubano con cuatro hits en un partido desde Yoandy Garlobo en el 2006 y el jugardor número 25 que lo logra en la historia de los Clásicos.
Para este encuentro el manager Armando Johnson dejó en el banco a un Yoénis Céspedes que no pasa por un buen momento y sustituyó en el plato a Lorenzo Quintana por Ariel Martínez, quien ofreció una mejor perspectiva defensiva y contuvo a los hombres en base del equipo rival.
Eventualmente, estas alteraciones dieron resultado, aunque aquel que vio las primeras cinco entradas no podía imaginar la avalancha de carreras que vendría a partir de la sexta en adelante, porque Cuba se mostraba letárgica, sin energías, rumbo a una potencial eliminación con una pizarra 4-2 a favor de los peloteros del itsmo.
Errores mentales y un lenguaje corporal que no daba mucho pie a la esperanza parecían marcar a los cubanos que en la sexta aprovecharon una pésima actuación del relevista Matt Hardy para marcarle cuatro y tomar el comando del encuentro.
Cuba redoblaría sus tambores de guerra y pisaría el plato en siete oportunidades para la séptima y sumaría una más en la octava para enviar un mensaje al resto del Grupo A: todavía queda vida.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2023, 3:55 a. m..