La gran visión de Houston con sus dos sluggers cubanos comienza a ser realidad en el mejor momento posible
Durante años los Bregmans y los Altuves tuvieron a Yordan Álvarez y Yuli Gurriel.
Desde esta temporada y por un buen tiempo, tendrán la mitad de esa dupla anterior y a José Abreu. Esta es la visión cumplida de los Astros cuando hizo los movimientos invernales.
Hablar del significado de Álvarez para Houston no alcanzaría en varios artículos y baste decir que en tres partidos de estos playoffs en la Serie Divisional contra Minnesota, ha bateado de 12-6 con dos dobles y cuatro cuadrangulares, lo que equivale a una línea ofensiva de 500/.538/1.667.
Esta es la décima serie de postemporada del cubano y ha tenido un OPS superior a 1.000 en cinco de ellas y por eso José Altuve no tiene reparos en decir que es “probablemente el mejor bateador del béisbol en este momento. La forma en que batea, su enfoque, su disciplina en el home. Recibe su lanzamiento y parece que quiere batear cada vez’’.
SU REGRESO LO CAMBIÓ TODO
Cuando Álvarez perdió unos cuantos juegos a mediados de contienda por algunos problemas de salud, los Astros no parecían jugar como campeones defensores, casi siempre a la sombra de los Rangers, peleando por un puesto de comodín y relegados entre las historias individuales por la tremenda contienda de Shohei Ohtani.
Pero desde que el cubano se reintegró con todo su enfoque y dedicación, Houston reclamó su supremacía, apretó el acelerador y no paró hasta llevarse la división por encima de Texas y colocando a Álvarez en la admiración popular en medio de una pregunta: ¿hasta dónde habrían engordado sus 31 jonrones y 97 impulsadas de haberse mantenido saludable?
Eso, sin embargo, es parte de la anécdota porque Álvarez vuelve a ser el terror de los lanzadores y su swing casi perfecto impulsa a los campeones que, de pronto, miran con alegría como Abreu se suma al festín en el momento más importante.
LA RECUPERACION DE PITO
Qué lejos parecen los días en que los aficionados de Houston manifestaban su malestar por lo que entendían un mal cambio de la organización al decirle adiós al popularísimo Gurriel y le dieron entrada a Abreu bajo sus credenciales de pelotero constante y productor.
Los primeros meses de temporada para “Pito’’ resultaron terribles y en general el 2023 no dejó mucho bueno de qué hablar, pues el cubano finalizó con las peores cifras de su carrera en promedio de bateo y porcentaje de embasado, pero eso ya nada importa.
Sin duda, los Astros no obtuvieron la producción de toda la temporada que esperaban de Abreu cuando le firmaron un contrato de tres años y $58.5 millones, pero basta analizar su rendimiento en las últimas semanas para percibir que sus dos jonrones en el tercer partido contra Minnesota no sean una sorpresa.
El cubano registró en septiembre un OPS de .835, con siete cuadrangulares y 28 impulsadas en 26 partidos, lo cual puede interpretarse como que lo peor quedó atrás y que llega a octubre como lo ha hecho en sus tres postemporadas anteriores, donde batea para 306, con dos vuelacercas, nueve impulsadas y con un OPS de .958.
“Esta fue una de las razones por las que firmé con esta organización, para estar en la mejor situación y competir’’, comentó Abreu.
La visión de Houston con sus dos sluggers cubanos comienza a vislumbrarse más fuerte que nunca.