Los Rojos tienen una estrella en sus manos, los Marlins un puñado de sombras. ¿Por qué son historias diferentes?
Lo único realmente interesante que sale de los Marlins por estos días son los rumores. Que si Tanner Scott tiene los días contados, que si los Yankees quieren de emergencia a Jazz Chisholm y estarían dispuestos a preparar un paquete a cambio. Por no dejar de comentar, hasta se habla de un posible cambio de Trevor Rogers.
De los Rojos se pueden resaltar varias historias, pero ninguna como la de Rece Hinds, quien continúa tejiendo una semana mítica y que con dos cuadrangulares condujo el sábado en la tarde a los Rojos a una victoria 10-6 sobre Miami en el Great American Ball Park.
Hace una semana el nombre de Hinds no decía nada, pero unos días después no hay otra narrativa más fascinante en las Grandes Ligas, sobre todo después de esta jornada en que despachó dos palos enormes, el primero de 430 pies y el segundo a 454.
Para que se tenga una idea de lo magnífica que ha sido esta semana, que para más realce es la de su debut en la mejor pelota del mundo, Hinds se convirtió en el primer pelotero en la historia de las Mayores que conecta nueve extra bases en los primeros seis juegos de su carrera: cinco jonrones, tres dobles y un triple.
Otro perspectiva de los monstruosos números de Hinds se encontraría en sus apenas 21 turnos en Grandes Ligas, que ha aprovechado para impulsar 11 carreras y encaramarse en un promedio de .424 más un OPS de 2.041, lo que ha caído como una bendición en los confines de Cincinnati.
Hinds comandó una ofensiva que destruyó cualquier intento de victoria de Edward Cabrera, quien no acaba de encontrar su espacio de confort desde que regresara de la lista de inhabilitados, pues los Rojos le fabricaron siete carreras en 3.1 entadas con apenas seis hits, pero cuatro de ellos conexiones que se llevaron la cerca.
Andrew Abbott tampoco estuvo bien por los Rojos y los peces le marcaron cinco veces en 3.1 entradas con bambinazos de Jake Burger y Josh Bell en la tercera entrada, pero la diferencia estuvo en Hinds y su capacidad para seguir produciendo cuando la de Miami detuvo su marcha.
Ojalá los Marlins tuvieron a alguien como Hinds en las Menores, con esa carga de talento capaz de convertirse en una inyección de vitalidad para levantar una organización que deambula en la oscuridad y una afición que ya no sabe a qué atenerse..
Pero no lo tienen.
Quizá la imagen que mejor refleja el momento de Miami sucedió en el octavo episodio, cuando Dane Myers fue ponchado al pasar el bate -y en la repetición se ve que lo hace- sobre un envío, provocando una reacción alterada y una posterior expulsión.
Esa fue la historia de los peces -que han perdido cinco choques en fila- el sábado y quizá el ver de vuelta en la segunda base a Chisholm, quien quizá de esta manera se mantenga saludable por un buen tiempo y como recordatorio a todos esos clubes en busca de refuerzos de su versatilidad.
Habrá que ver, entonces, si lo de Hinds es cosa de una semana mágica a secas o se trata de una nueva estrella capaz de sacudir al béisbol hasta sus cimientos; y si Chisholm vestirá un uniforme diferente al de Miami dentro de un par de semanas.
Como pueden ver, son historias muy diferentes.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de julio de 2024, 6:58 p. m..