Béisbol

Yoenis Céspedes puede convertirse en el rey de Nueva York

El cubano Yoenis Céspedes batea en el tercer episodio en el triunfo de los Mets sobre los Marlins, la noche del lunes en Miami.
El cubano Yoenis Céspedes batea en el tercer episodio en el triunfo de los Mets sobre los Marlins, la noche del lunes en Miami. el Nuevo Herald

Todavía no tiene de fondo la canción de Frank Sinatra, pero si Yoenis Céspedes puede hacerlo en Nueva York, podrá hacerlo en cualquier lugar del mundo donde continúe su carrera de Grandes Ligas.

Para muchos, el jardinero cubano es la pieza que venía faltando a los Mets, un club con un pitcheo soberbio, pero carente de ese bate intimidante que lo impulsara a los playoffs por primera vez en largo rato.

“Muchos me han hablado de lo importante de este mercado, de la cantidad de prensa, pero yo lo tomo como algo normal’’, expresó el muchacho de Campechuela. “Aquí vengo a dar el máximo de mí y ayudar a este equipo a ganar’’.

Para Nueva York, la llegada de Céspedes, de 29 años, tiene que ver con todo menos con la normalidad, pues el club residente en Queens se encuentra en el sótano en casi todas las categorías colectivas de bateo.

El bate que faltaba

Los Marlins, a pesar de su pobre temporada, superan a los Mets -antes del choque del lunes- en carreras, hits, triples, promedio de bateo y OPS, lo cual hablar a las claras de las carencias ofensivas del equipo que visita el parque de La Pequeña Habana.

Pero a diferencia de Miami, la afición de Nueva York pedía a gritos refuerzos, pedían, especialmente, un hombre de las características del recio bateador al que todos conocen como “La Potencia’’.

Los fanáticos inundaban los programas de radio, llamaban a los programas de televisión, enviaban mensajes a la oficina central de los Mets y colocaron al equipo en una situación de actuar.

“A Céspedes lo trajimos con esa misión de ayudarnos en la ofensiva’’, apuntó el mánager de Nueva York, Terry Collins. “Desde el primer día sentimos su impacto, porque su sola presencia sirve de protección a otros bateadores que ya están viendo mejores lanzamientos, porque los pitchers le trabajan con más cuidado a él’’.

En sus primeras tres temporadas, Céspedes no ha dejado de batear al menos 22 jonrones e impulsar 82 carreras y si alguna falla posee en su enfoque ofensivo es la poca cantidad de ocasiones en que corteja las bases por bolas.

A Nueva York, en cualquier caso, no le interesa el dato sino la capacidad del cubano de crear esa dinámica de ataque que bien preludian sus 18 vuelacercas y su promedio de .293, el mayor de su carrera.

Brazo de oro

“En mis primeros dos años creo que estaba mejor preparado para dar cuadrangulares’’, apuntó el dos veces ganador del Derby de Jonrones. “Pero me dijeron que acortara el llamado swing largo por uno más compacto y no ha sido igual. Ahora estoy tratando de recuperarlo’’.

Sin embargo, su caso no se trata de Potencia Pura sino de un paquete completo, pues su brazo no es segundo de nadie y de sobra son conocidas las jugadas en que logra sacar un out en la goma con un tiro excepcional.

Por ahora, los Mets contemplan a Céspedes como una renta para finalizar la temporada, pero si el cubano -que será agente libre con el cierre del 2015- disfruto de dos buenos meses y deja una huella positiva, quien sabe si Nueva York le abra su corazón en forma de un nuevo contrato.

“Como te digo, eso es algo a discutir al final, pero ahora no pienso en eso’’, recalcó Céspedes. “Me gusta la química que veo aquí, la forma de interactuar de los muchachos. Yo vengo a ayudar. Lo otro lo veremos más adelante’’.

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