Después de recoger pelotas en un estadio me siento satisfecho con lo logrado, afirma pelotero cubano
Yunesky Maya será por siempre un referente de la pelota cubana.
Aquel joven que sin muchas pretensiones recogía pelotas en el estadio de Pinar del Río, ha tejido una carrera digna de elogio que le ha llevado a plantar su bandera en las cuatro esquinas del mundo.
Muy pocos saben que Maya fue siete veces campeón de karate en su provincia natal, que cuando parecía listo para jugar en Series Nacionales se lo llevaron al servicio militar a cortar caña y que la primera oportunidad se la brindó Alfonso Urquiola.
Pero todos conocen su trayectoria con Pinar del Río, con el equipo Cuba, su breve experiencia en Washington, su juego sin hit ni carrera en Corea del Sur, sus premios en Dominicana y el Caribe, su actitud valiente y el amor por su tierra y su gente, donde quiera que se pare.
Y a pesar del tiempo y el cansancio natural de la vida, Maya se prepara para una nueva temporada de béisbol entre México y Quisqueya.
Por eso entrena con la escuadra de FEPCUPE, para mejorar su forma física y ayudar a los jóvenes prospectos. Pase lo que pase, no hay quien lo saque del libro histórico de la pelota de su tierra.
¿Cómo te sientes siendo el veterano de FEPCUBE?
“Muy contento de ver a estos muchachos jóvenes. Con algunos de ellos he jugado. Representando a FEPCUBE ciento por ciento y listo para hacer lo que sea necesario. El año pasado tuve una molestia muy grave en el hombro. Fui a México donde me hice un buen tratamiento. Estuve en Dominicana con los Gigantes y para nadie es un secreto que lancé 88, 89 y 90 millas. Me siento superbien y ahora voy a México con los Piratas de Campeche’’.
Entonces, hay béisbol por delante.
“Me estoy preparando física, mental y psicológicamente para ver si puedo tirar otra temporada. Esperemos en Dios que sí. El brazo me está respondiendo y mientras que pueda sacar outs, aquí estaré’’.
¿Es solo México o también habrá algún viaje final a Dominicana?
“Pienso que sí. Saben que soy un guerrero, un tipo optimista. Todo depende de la oportunidad que me den. Estuve este año con los Gigantes. Tuvimos buenas conversaciones. Espero regresar con ellos o que alguien me dé la oportunidad, pero si no llega, pues ya hay ofertas de trabajo como coach de pitcheo o asistente del gerente. Ojalá que quede un añito más’’.
¿Tendrás la paciencia para ser maestro?
“A mí me encanta transmitir lo que yo he aprendido, los sacrificios, las frustraciones que uno ha pasado. La mecánica mía siempre ha sido buena y por qué no transmitirla para que otros sean exitosos mañana’’.
La LIDOM también se ha abierto a la tecnología.
“El béisbol ha cambiado mucho. Ahora tenemos un IPAD, el manager tiene uno. Vamos viendo la velocidad, el giro de la bola. He podido estar en varias etapas y de verdad que ha cambiado mucho. El abridor no trabaja cinco innings, sino tres y cuatro, y se prepara un buen bullpen que hace ahora el mayor trabajo. No los abridores’’.
En Campeche también eres el veterano porque el equipo es joven.
“Hablé con Jorge Cantú y me dijo de mi trabajo. Aparte de ser un tercer o cuarto abridor, también voy a estar ahí dentro del clubhouse y en el terreno llevando ese liderazgo. Eso es lo que voy a hacer. Estamos conformando un gran equipo y esperamos clasificar’’.
Tu carrera va llegando al final, ¿estás contento con lo logrado?
‘Supercontento. No pude hacerlo en Grandes Ligas, pero es un espejo para esos muchachos. No es solamente en Grandes Ligas. Hay béisbol en todo el mundo. He podido llevar el pan a la casa, darles los frijoles a mis hijos. Me siento contento. Después de venir de recoger pelotas en un estadio y prácticamente sin estudios, lo que he logrado me hace sentir satisfecho’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2025, 8:31 a. m..