Sandy Alcántara sufre salida corta e infernal, mientras el cubano Andy Pagés sigue intenso con el madero en LA
Sandy Alcántara aún no acaba de reencontrarse con su mejor versión. Agustín Ramírez todavía es un proyecto en desarrollo. Quizá algún día ambos vuelvan a encontrarse en un momento más favorable, pero ese no ha llegado, como bien lo demostrara el choque del martes en la noche.
El dominicano vivió una de las peores actuaciones de su carrera y Ramírez se vio algo incómodo detrás del plato tratando de controlar los envíos rompientes del lanzador estrella, mientras los Marlins caían 15-2 ante esa maquinaria destructora que son los Dodgers.
Cuando Alcántara terminó de sacar los tres primeros outs del encuentro, ya había consumido 28 envíos en ese esfuerzo, lo que se convertía en una preocupante bandera roja, pues se sabe que el equipo monitorea hasta el detalle cada movimiento de su as del pitcheo.
Miami no puede permitirse un retroceso de Alcántara, porque ya sabe lo que significa seguir camino sin su presencia en el montículo, pero lo cierto es que el espigado lanzador no acaba de entrar en un carril adecuado para expresar su talento, al menos como solía hacerlo en el 2022 para ganar el Cy Young de la Liga Nacional.
Que le pegaran siete imparables y le anotaran siete carreras -incluyendo un cuadrangular de Shohei Ohtani, que se lo da a cualquiera- en apenas 2.2 entradas era algo preocupante, pero no tanto como esos cinco boletos en tan poco tiempo y espacio, pues Alcántara no suele tener esos problemas de control.
Pero entre el bateo franco de los angelinos y los elevados conteos, no le dejaron más remedio al manager Clayton McCullough que aplicar la grúa, cuando Alcántara sumaba 79 envíos y todavía le faltaba un out para completar la tercera entrada.
Ramírez, por su parte, permitió cuatro bases robadas y cometió una interferencia, pero se nota que debe trabajar mucho más en el bloqueo y control de lanzamientos que, como ya es común en el béisbol de estos tiempos, llevan ese veneno giratorio - llamado spin rate- que los condena a rumbos cercanos al suelo.
De sobra es sabido la potencia del bate de Ramírez y se trata de un joven que apenas lleva unos días en las Grandes Ligas, por lo que se esperaría una mejora paulatina de sus habilidades y condiciones, además de una comunicación fluida con el cuerpo de pitcheo en general.
Baste decir que los peces debieron apelar a los servicios del jardinero Javier Sanoja para que sacara los últimos tres outs, aunque nada calmó el furor de Los Angeles y el deseo de seguir aumentando el marcador.
En resumen, esta fue una jornada para el olvido, pues a los relevistas no les fue mucho mejor que Alcántara, mientras la ofensiva de los Dodgers pegaba 18 imparables, pero de ellos cinco extra bases, para poner el juego bien lejos de un posible retorno de parte de los visitantes.
Si alguien puede decir que está viviendo días positivos en Los Angeles es Dane Myers, quien ha pegado cinco imparables, incluyendo un grand slam el lunes en la noche, para impulsar cinco carreras en una serie que termina este miércoles.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de abril de 2025, 1:00 a. m..