Marlins y Medias Rojas: abrazados en la mediocridad
Cuando los Marlins anunciaron su calendario del 2015 muchos circularon en rojo las fechas del 11 y 12 de agosto, porque no todos los días se tiene en casa a los Medias Rojas de Boston.
Pero nadie imaginó que llegado el momento de verse las caras frente a frente en Miami, ambos equipos llegaran en momentos deplorables, donde ya nada les queda por hacer que acabar ese calendario.
"Estos jugadores firmaron para 162 juegos'', suele decir el mánager de casa, Dan Jennings, cada vez que se le pregunta los motivos para salir al terreno. "Estos días son para probar el carácter de nuestro equipo''.
Y el carácter, sin duda, está siendo probado a las malas, porque salvo el improbable éxito de Brad Hand en Atlanta el pasado domingo, los Marlins se encuentran en una espiral descendente de las peores que se recuerde en memoria.
Fernández entre dudas
Dentro de lo malo, la noticia de que José Fernández padece de una lesión en el bicep derecho no deja de constituir un alivio, porque no se le asocia -al menos físicamente- con los ligamentos dañados en el codo de lanzar.
Pero se suma a la montaña de sinsabores que han plagado la temporada de los peces y se le roba a la afición del motivo mayor para acudir al estadio, al menos cada cinco días, cuando restan unos buenos 50 juegos.
"No lo sacaremos a lanzar hasta que no sepamos que está un 100 por ciento saludable'', comentó Jennings. "No hay necesidad de empujarlo o apurarlo''.
La situación de Fernández ha desatado un debate sobre la necesidad de verlo de nuevo en el montículo antes del final de la contienda o de dejarlo relegado al descanso hasta que comience la nueva campaña.
Fernández hace historia en cada salida en el parque de La Pequeña Habana, donde no pierde, pero es preferible preservar la promesa que tirar su suerte al viento con otro regreso sin sentido.
Después de todo, los Marlins ya están condenados a otro año más para el olvido y en el horizonte asoman dos evidencias del delito: un último puesto en la división -qué horror- por debajo de Filadelfia y la potencial cifra de 100 derrotas.
El lugar del cubano lo ocupará Justin Nicolino (1-1, 4.09), cuyos números de Ligas Menores (7-7, 3.52) no hablan mucho de su progreso, aunque para los peces ese es un dato irrelevante ante el número de lesiones y cambios de su pitcheo.
"Le vamos a dar la oportunidad a muchos jóvenes'', agregó Jennings. "Deben aprovecharla''.
Boston no escapa
Ahora, todos los males de los Marlins son nada comparados a los de Boston, un equipo malamente armado con una nónima de $200 millones que es, sin duda, el peor desastre del béisbol en el 2015.
Los problemas de los Medias Rojas se encuentran desde un pitcheo terrible, pasando por un Hanley Ramírez todavía productivo al bate, aunque no efectivo en los jardines al punto que hace más daño que bien, y un núcleo de jugadores demasiado pasivo, que no encuentra -no todos pueden ser Dustin Pedroia- el fuego para ganar juegos.
"Ya sea en un área del juego o la otra, lo cierto es que este equipo no ha jugado al tope de sus habilidades'', afirmó el piloto John Farrel. "El resultado son las inconsistencias''.
Sí, del lado de los Marlins no hay mucho que ver, pero del de los Medias Rojas tampoco y ambos clubes se dan la mano en ese fondo cenagoso que es el sótano de sus respectivas divisiones.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de agosto de 2015, 3:48 p. m. with the headline "Marlins y Medias Rojas: abrazados en la mediocridad."