Edward Cabrera brilla ante los Gigantes y mantiene con vida a los Marlins en apretado duelo
Cuando Edward Cabrera está bien, los Marlins respiran. Y este sábado, en el loanDepot park, el derecho dominicano volvió a demostrar que su brazo es cosa seria, a pesar de que aún no logra sacudirse por completo el problema con las bases por bolas.
Con una sólida ayuda defensiva del equipo, Cabrera lanzó de manera impecable para que los peces vencieran 1-0 a los Gigantes, que también contaron con una tremenda actuación de Robbie Ray, en lo que fue un duelo monticular presenciado por 12,347 aficionados.
A pesar de que a Miami le ha costado mantener ventajas, especialmente por la mínima, en esta ocasión Cabrera y el relevo mantuvieron a raya a San Francisco, aprovechando una solitaria carrera nacida de un sencillo de Javier Sanoja en la segunda entrada.
Cabrera lanzó 5.2 entradas sin permitir carreras frente a los Gigantes, en una actuación que dice mucho más de lo que muestran los números. Permitió seis hits, otorgó tres boletos y ponchó a cinco, bajando su efectividad a 4.14 y reafirmando una verdad que ya no se puede ignorar:
Si los Marlins quieren competir, necesitan a este Cabrera y no al que, en ocasiones, pierde el comando de sus lanzamientos o se ve envuelto en problemas de ampollas. Siempre se ha dicho que su arsenal no es segundo de nadie, pero le ha faltado consistencia.
Esta fue su novena apertura de la temporada y la cuarta en su carrera contra San Francisco. Y si alguien tiene el número de los Gigantes apuntado, ese es él. En sus cuatro aperturas previas contra ellos, Cabrera presentaba marca de 2-0 con efectividad de 1.85.
Pero lo más importante va más allá de una buena tarde o de un equipo específico. Lo que está haciendo —o intentando hacer— es asumir un rol de responsabilidad en una rotación que lo ha vivido todo este año: lesiones, inconsistencia y poca profundidad.
Con Sandy Alcántara aún sin encontrar su mejor versión y en espera del regreso de Eury Pérez, Cabrera tiene la oportunidad de convertirse en una pieza clave para la rotación de Miami.
Porque talento le sobra. Su repertorio sigue siendo eléctrico. Su recta, su cambio, ese slider venenoso... todo está ahí. Lo que ha marcado la diferencia es su enfoque. Este sábado, supo salir de momentos complicados, lanzó con inteligencia, controló el juego y cumplió con el trabajo que se le exige a un abridor que quiere mantenerse en Grandes Ligas.
A los Marlins les urge un Cabrera sano, enfocado y productivo. Y el propio Cabrera sabe que su momento es ahora. Este equipo necesita brazos jóvenes que den un paso al frente. El sábado dio otro. Uno grande.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de mayo de 2025, 6:30 p. m..