Barridos por el peor equipo de las Mayores, ¿qué dice eso del estado actual de los Marlins de Miami?
Muchas veces la pérdida ante el rival dice más sobre la realidad del vencido.
Los Rockies llegaron a Miami con una racha de 22 series consecutivas fracasadas. Desde septiembre pasado, este equipo desconocía el significado de un triunfo en un compromiso particular.
Resulta que no solo los Rockies rompieron esa nefasta racha que los convertía en el peor equipo de Grandes Ligas en largo rato, sino que fueron capaces de barrer a los Marlins en su propia casa, bajo días de intensos aguaceros y cielos nublados, delante de escuálidas asistencias en el loanDepot park.
¿Qué dice esto del estado actual de los peces?
Como dato, nótese que los Rockies llegaron a La Pequeña Habana con solo nueve victorias en lo que va de temporada, nueve, y sumaron tres en igual cantidad de jornadas con la victoria de miércoles en la tarde 3-2, gracias a un sólido pitcheo de Kyle Freeland, quien inició la fecha con balance de ocho derrotas y cero victorias.
Pero animado por los confines de Miami y ante una ofensiva en extremo pobre, Freeland se sintió libre para hacer lo que le vino en gana durante seis entradas de dominio absoluto, antes de que los peces rompieran la cadena de ceros con un sencillo de Heriberto Hernández y una jugada de selección sobre un batazo de Jesús Sánchez.
Los Marlins intentaron empatar el juego en esa séptima entrada, pero Sánchez fue puesto out en la goma, aprovechando un imparable, lo que puso punto final a las apiraciones del club de Clayton McCullough que el viernes comenzará una serie de tres juegos en Tampa Bay.
Cal Quantrill no lo hizo mal al permitir dos carreras en cinco episodios, pero no se trata de que un hombre haga algo loable en cierto momento, sino en una maquinaria de conjunto que debe aprender a ganar de manera consistente antes de que sea demasiado tarde...si no lo es ya.
Este ha sido, sin dudas, uno de los momentos más oscuros para la franquicia en los últimos años, y eso es mucho decir.
En lugar de dar señales de reconstrucción o crecimiento bajo una nueva administración, los Marlins se hunden aún más en una temporada que parece perdida desde el primer mes, aunque existen puntos luminosos como los novatos Agustín Ramírez y Liam Hicks.
La rotación abridora, en otro tiempo una fuente de esperanza, hoy es un reflejo de incertidumbre.
Eury Pérez, la joya del pitcheo joven, aún no ha lanzado en 2025 y Sandy Alcántara todavía no alcanza su forma de Cy Young y Max Meyer fue llevado a la lista de lesionados.
Con cada salida, queda más claro que este no es un grupo que pueda sostenerse solo desde la lomita.
Si algo quedó claro con este escobazo a manos de los Rockies, que llevaban 57 series seguidas sin barrer como visitantes, es que el verdadero problema no está en los nombres que lanzan o batean, sino en una estructura general que necesita una reforma urgente.
Los Marlins no están compitiendo. Están sobreviviendo. Y eso, en el béisbol de Grandes Ligas, tiene fecha de caducidad.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de junio de 2025, 2:58 p. m..