Los Marlins sobreviven a la embestida final de los Nacionales y ganan 11-9 en un festival ofensivo
El béisbol no es para cardíacos. Que lo digan los fanáticos de los Marlins, que vieron cómo su equipo pasó de dominar cómodamente a rezar en las últimas entradas. Pero esta vez, la moneda cayó del lado de Miami en el inicio de una serie en la capital de la nación.
Con dos jonrones de Agustín Ramírez y una noche explosiva de Erik Wagaman, los Marlins sobrevivieron un rally tardío de los Nacionales y salieron del Nationals Park el viernes en la noche con un sufrido triunfo de 11-9, un respiro para una temporada que ha tenido más sombras que luces.
Ramírez puso a vibrar a los suyos temprano con cuadrangulares en el primero y tercer inning, ambos ante el abridor Mitchell Parker, que apenas duró 3.1 entradas y cargó con la derrota.
Fueron conexiones sin dudas, de esas que no dan tiempo ni a parpadear. Con estos dos estacazos, el dominicano llegó a 10 vuelacercas en el año y sigue perfilando como un temprano candidato a pelear por el premio de mejor novato en la Liga Nacional.
Pero si de producir se trata, Wagaman también tuvo lo suyo. El inicialista empujó tres carreras y fue clave en ese tercer episodio donde los peces hicieron cuatro, ampliando una ventaja que parecía definitiva. Lo que nadie sabía es que esa palabra no existe en el diccionario de estos Marlins.
Porque cuando parecía todo bajo control, vino el huracán llamado James Wood, quien bateó de 5-3 con un jonrón, un doble y cuatro empujadas. El joven talento de Washington desató una tormenta ofensiva que metió miedo. Los Nacionales anotaron cinco en la séptima y dos en la octava para poner el juego al borde del empate.
El grupo de relevistas de Miami se vio obligado a usar seis brazos, en apoyo al abridor Edward Cabrera, quien solo pudo lanzar tres entradas. Pero al final, el que apagó el fuego fue Calvin Faucher, quien firmó su sexto salvamento con un noveno inning sin libertades.
Dane Myers también brilló con tres hits y dos empujadas, mientras que el conjunto en general bateó de manera oportuna con corredores en posición anotadora. Miami sumó 17 imparables y se mostró agresivo desde el arranque, como si sabían que no podían dejarle margen a la ofensiva local.
Con este resultado, los Marlins mejoran a 25-41 y cortan parte de su sangría fuera de casa. Los Nacionales, por su parte, caen a 30-38 y lamentan haber despertado demasiado tarde.La serie continúa este fin de semana en Washington, y si algo ha quedado claro es que aquí no hay juegos tranquilos.