Béisbol

Recordando al pelotero cubano Orestes Miñoso al cumplirse el décimo aniversario de su muerte

Foto de archivo. El exjugador de los Medias Blancas Orestes Miñoso posa junto a su estatua en el U.S. Cellular Field en Chicago, Illinois, el 14 de noviembre de 2014.
Foto de archivo. El exjugador de los Medias Blancas Orestes Miñoso posa junto a su estatua en el U.S. Cellular Field en Chicago, Illinois, el 14 de noviembre de 2014. Especial para el Nuevo Herald

Pocos peloteros en el mundo elevaron con igual dignidad el deporte de las bolas y los strikes como lo hizo Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta.

Este pelotero cubano significa para los demás jugadores y fanáticos latinoamericanos lo mismo que representó a Jackie Robinson para los afroamericanos: un héroe que soportó humillaciones dentro y fuera del terreno, que se vio en muchas ocasiones obligado a quedarse en hoteles diferentes a los de sus compañeros de equipo, comer separados y entrar a baños diseñados sólo para negros, debido a la segregación racial existente en su época, logrando superar dichas afrentas con valor, vergüenza y decencia, para abrirse paso y triunfar en Estados Unidos y ubicar su nombre en el sitio sagrado donde se encuentran los inmortales del béisbol: Cooperstown.

Nació el 29 de noviembre de 1922 en la finca La Lonja en Perico, Matanzas. Provenía de familia pobre, y siendo niño tuvo que cortar caña y marabú para el Central España donde se jugaba béisbol en la Liga Pedro Betancourt. En el estadio España Park, fundado en 1927, dio sus primeros pasos.

En su etapa de juventud en Cuba no permitían a jugadores negros participar en la Liga Amateur (Unión Atlética), por ello tuvo que hacerlo con las novenas semiprofesionales de Partagás y Ambrosía donde ganó un título de bateo. También militó con la novena Minería Cubana, de Santiago de Cuba.

En 1945 firmó contrato con el Club Marianao del torneo profesional cubano y conquistó el premio de Novato del Año. Se inició como tercera base para luego pasar al jardín izquierdo y durante 14 temporadas ser el pelotero más popular de Cuba.

Gracias a su presencia los Tigres de Marianao lograron mejorar en las entradas de fanáticos a sus partidos, pues todos querían ver ese pelotero impetuoso que siempre encontró la manera de embazarse para salir en jugada de robo a la siguiente almohadilla donde se deslizaba de pie o de cabeza preparando el camino para luego anotar la carrera que ayudara a su equipo.

Arrastró multitudes. Su popularidad fue tan grande que durante la década del cincuenta en Cuba se escuchaba tanto en el Estadio del Cerro como en las victrolas de cualquier pueblo o ciudad, en la radio y en la televisión, una canción de la Orquesta de Enrique Jorrín que tenía como estribillo: “Cuando Miñoso batea de verdad, la bola baila el cha-cha-cha.

Además del galardón Novato del Año el matancero sumó otros dos de Jugador Más Valioso (1952-53- 1956-57). También conquistó un título de bateo en 1956-57, así como fue líder en otras ocasiones en carreras anotadas, robos de bases y triples.

LIGAS NEGRAS Y GRANDES LIGAS

Alex Pompez, un cubanoamericano propietario de los New York Cubans de las Ligas Negras, escribió al entonces joven Orestes Miñoso (23 años) y para adaptarlo a las condiciones de la ciudad de Nueva York le asignó como compañero de cuarto a su El compatriota Silvio García que estuvo en los planos de Branch Rickey para la integración racial.

Este jugador, que no pudo pasar el código de conducta (tolerancia con el racismo) que desarrolló el famoso dirigente, sí le sirvió a Miñoso como guía en sus primeros pasos en Estados Unidos.

“Silvio García me enseñó a vivir, comer y jugar en Nueva York”, nos dijo Miñoso en entrevista que nos diera en una ocasión para este diario.

Se inició en las Ligas Negras de Estados Unidos en 1946 con los New York Cubans. Actuó en tres temporadas acumulando un promedio de .313, con 150 imparables, nueve jonrones, 66 impulsadas, 91 anotadas y 11 bases robadas en 109 juegos con 480 turnos al bate.

En esta pelota estuvo en dos Juegos de Estrellas (1947-48) y en una Serie Mundial (1947), siendo por su juego un factor decisivo en la victoria de su equipo sobre Cleveland. Castaños de Indias.

Con la entrada de Jackie Robinson a Grandes Ligas (1947) que rompió la barrera racial, el matancero recibió en 1948 un contrato de Cleveland. Luego de un breve paso por Ligas Menores (Dayton Indians) debutó el 19 de abril de 1949 para ser el primer negro latinoamericano en Grandes Ligas.

A pesar de tener sobrada calidad para establecerse en Ligas Mayores, Cleveland le dio pocas oportunidades hasta que en 1951 pasó a las Medias Blancas de Chicago que ubicó al cubano en su alineación diaria y desde ese mismo momento se abrió paso para convertirse en una legítima estrella.

En 1951 terminó con promedio ofensivo de .326 y 111 carreras anotadas, liderando en triples (14) y bases robadas (31), números que le sirvieron para discutir el premio de Novato del Año la Liga Americana con el jugador de los Yankees, Gil McDougald.

El trofeo de Mejor Novato lo ganó McDougald, distinción que generó una protesta por parte del equipo de Chicago porque los números de Miñoso eran superiores a los del estadounidense. De igual forma, el cubano finalizó cuarto en la votación para el Jugador Más Valioso.

Luego de este primer año, Miñoso siguió brillando durante la década del cincuenta y parte del sesenta, terminando entre los primeros en varias ocasiones en diferentes renglones ofensivos. Además de Chicago y Cleveland, actuó con Cardenales de San Luis y Senadores de Washington.

Terminó su carrera de Grandes Ligas con promedio de .299, sumó 2,113 imparables, 1,227 anotadas, 1,089 impulsadas, 216 bases robadas, 195 jonrones, .387 de embasamiento, .461 de slugging, .848 de OPS y 197 pelotazos recibidos.

Durante su etapa de esplendor superó en ocho temporadas los .300 de promedio, siendo elegido nueve veces al Juego de Estrellas y en cuatro estuvo entre los 10 primeros en la votación del Más Valioso, fue líder en pelotazos recibidos en 10 temporadas y a la defensa capturó tres premios Guantes de Oro.

Orestes Miñoso falleció en el 2015 en Illinois, Estados Unidos. Fue elegido en 2021 al Salón de la Fama, en Cooperstown, a través del Comité Especial de la Época Dorada. Junto a él fueron admitidos su compatriota Tony Oliva (Comité Especial), el dominicano David Ortiz (Asociación de Escritores de Béisbol), el inicialista de los Dodgers Gil Hodges (Comité Especial), el lanzador Jim Kaat (Comité Especial), Buck O’Neill (Ligas Negras) y Bud Fowler (Ligas Negras).

EN OTRAS LIGAS

Militó en diez temporadas de Ligas Menores. Lo hizo en las Ligas de Verano y del Sureste de México, como mánager y jugador. Con Jalisco fue apodado “El Charro Negro’‘. En la Liga del Pacífico ganó dos títulos de bateo con Hermosillo y Mazatlán. Como mánager lo hizo en siete temporadas En 1966, fue elegido al Salón de la Fama de este país.

En 1976, en la doble función de mánager-jugador, con Puerto Vallarta, se produjo un hecho histórico cuando él y su hijo del mismo nombre dispararon jonrones consecutivos que sirvieron para darle la victoria al equipo en el juego final de postemporada. También actuó en República Dominicana con los Leones del Escogido (1963-64).

Incluyendo todos los niveles durante 32 temporadas (Estados Unidos, Cuba, México y República Dominicana), Miñoso acumuló promedio de .304 con 3,375 imparables en 11,089 turnos, con 305 jonrones, 1,747 impulsadas, 1,874 anotaciones, 312 robadas, 1.268 pasaportes y 5.057 en total de bases.

ALGO INÉDITO EN LA HISTORIA DEL BÉISBOL

Su retiro oficial en Grandes Ligas fue el 5 de julio de 1964, con las Medias Blancas de Chicago. Pero reapareció con varios turnos al bate el 11 de septiembre de 1976 (53 años) como designado fallando tres veces ante Frank Tanana. Al día siguiente se convirtió en el jugador de mayor edad en pegar un imparable en las Mayores al hacerlo ante Sid Monge.

Cuatro años después (1980) pasó a ser junto al lanzador Nick Altrock los únicos con cinco décadas en el terreno. En 1992, el comisionado Ray Vincent se opuso a que bateara y después el presidente de la Liga Americana, Bobby Brown, lo autorizó para hacerlo el 30 de septiembre, pero Chicago se negó.

Teniendo 70 años salió al terreno el 30 de julio de 1993 con el Saint Paul, en Ligas Menores, siendo dominado en roletazo al lanzador Seo Yoghi, del Thunder Bay. El 16 de julio del 2003, con 80 años, se convirtió en el primer jugador en participar durante siete décadas al menos en un partido en la pelota organizada, siendo el de mayor edad. Con el Saint Paul, de la Northern League, recibió boleto como designado ante el zurdo Tim Byrdak (Railcats).

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