Viví un día muy estresante. Los Marlins resisten la tentación de cambiar a su principal lanzador
Sandy Alcántara vivió el jueves como si fuera una montaña rusa emocional. Con el televisor encendido y el celular en mano, el as de los Marlins apenas pudo disfrutar de su día libre junto a la familia. A cada instante llegaban notificaciones, rumores, nombres... y el suyo siempre estaba en el centro de la conversación.
Por segundo año consecutivo, el Cy Young del 2022 se convirtió en una de las piezas más codiciadas del mercado. Pero esta vez, el reloj marcó las 6:00 p.m. y Alcántara seguía siendo un Marlin. Quién sabe por cuánto tiempo más, pero al menos hasta el final de esta temporada.
“Pensé que me iba’’, comentó el dominicano durante un encuentro con la prensa. “Estaba preparado para eso, pero estoy feliz de seguir aquí,” confesó el viernes, todavía procesando lo vivido. “Esta es mi casa. Aquí quiero estar. Si algo hubiese pasado, se aceptaba. Pero hoy estoy aquí y muy feliz.”
No es poca cosa lo que representa esta permanencia. Alcántara no solo es el rostro del equipo, sino el símbolo de una cultura que se ha ido gestando poco a poco en Miami. Su nombre fue mencionado por múltiples franquicias, pero la gerencia mantuvo el pulso firme y optó por proteger su núcleo. Esa decisión, más que cualquier adquisición, habla del momento que viven los peces.
El club ha tenido un resurgir notable desde mediados de junio. Desde el 13 de ese mes, Miami suma 28 victorias, cifra que lo coloca como uno de los equipos más ganadores de ese tramo, junto a los Cerveceros de Milwaukee. De pronto, el panorama dejó de ser oscuro y las posibilidades de alcanzar el comodín comenzaron a tomar forma.
El presidente de operaciones de béisbol, Peter Bendix, se mantuvo cauto con los medios, pero dejó entrever que el rendimiento reciente del equipo influyó en la estrategia final para decidir que rumbo se iba a tomar en la fecha final de cambios directos en Grandes Ligas.
“Hemos creído en este grupo desde el Spring Training’’, expresó el presidente de operaciones de béisbol de la organización. “No nos sorprende lo que hemos visto en los últimos dos meses. La evolución individual y colectiva es real, y por eso decidimos apostar por lo que ya tenemos.”
A la permanencia de Alcántara se sumó la de Edward Cabrera y Anthony Bender, dos brazos jóvenes y con años de control por delante. Ninguno fue negociado, y eso marca una postura clara: este equipo, más que vender, está construyendo con paciencia.
Las únicas salidas significativas fueron las del receptor Nick Fortes y el jardinero Jesús Sánchez, movimientos que ya se anticipaban. En su lugar, el club dio paso a nuevas caras como Agustín Ramírez, Liam Hicks y el prospecto Jakob Marsee, quien ya hizo su debut en Grandes Ligas.
En el fondo, todo pasa por la figura de Alcántara. Más allá de su recta poderosa o su dominio desde la lomita, representa una identidad, una manera de hacer las cosas. Su deseo de permanecer en Miami no es discurso vacío. Es un compromiso.
“Sé que en este negocio nada es seguro, pero mientras esté aquí, daré todo lo que tengo. Este equipo está creciendo, y yo quiero ser parte de eso”, remató el dominicano.”Miami es mi casa, estoy a poco tiempo de viaje de Dominicana. Viví un día de mucho estrés, pero ya estoy feliz y listo para seguir ayudando a este equipo hasta el final’’.