Béisbol

José Cardenal: el más completo jardinero central cubano en Grandes Ligas

17 de junio de 2016; Chicago, Illinois, EE. UU.; El exjardinero de los Chicago Cubs, José Cardenal, reacciona tras realizar el primer lanzamiento ceremonial antes del partido contra los Pittsburgh Pirates en el Wrigley Field. Crédito obligatorio: Matt Marton-USA TODAY Sports
17 de junio de 2016; Chicago, Illinois, EE. UU.; El exjardinero de los Chicago Cubs, José Cardenal, reacciona tras realizar el primer lanzamiento ceremonial antes del partido contra los Pittsburgh Pirates en el Wrigley Field. Crédito obligatorio: Matt Marton-USA TODAY Sports Matt Marton-USA TODAY Sports

Cuba fue la segunda potencia del béisbol profesional y de manera simultánea la primera en el campo aficionado desde principios del pasado siglo hasta que un día del año 1961 al nuevo régimen político de la isla se le ocurrió eliminar la que era la más grande tradición deportiva; la Liga Cubana de Invierno con sus famosos equipos Leones del Habana, Alacranes del Almendares, Elefantes de Cienfuegos y Tigres de Marianao.

En ese torneo jugaron en diferentes épocas estrellas de las Ligas Negras de Estados Unidos y de las Grandes Ligas; entre ellos Ty Cobb, Jimmy Fox, Josh Gibson, Cool Papa Bell, Buck Leonard, Oscar Charleston, Mel Ott, Duke Snider y Jackie Robinson, por solo mencionar a diez de ellos.

También visitaron la capital cubana equipos famosos de Estados Unidos que entrenaban cada año y celebraban juegos amistosos ante elencos profesionales del país, entre ellos los Tigres de Detroit, Gigantes de Nueva York, Atléticos de Filadelfia, Medias Rojas de Boston y Dodgers de Brooklyn.

Aquella ruptura con el profesionalismo llevó a que se iniciara en 1962 la llamada Serie Nacional. Por ello, las nuevas generaciones saben la historia de los peloteros que actuaron en dicho torneo incluyendo algunos que lo han hecho en Estados Unidos en las dos últimas décadas, pero desconocen en gran medida la historia beisbolera cubana del pasado y en especial de sus grandes jugadores que desde 1911 invadieron con su presencia las Grandes Ligas.

Hoy, queremos recordar a una de esas figuras que se encuentra en el anonimato entre aficionados y periodistas, dentro y fuera de la isla. Pero que por su excelente nivel de juego está considerado como el más completo jardinero central cubano en Grandes Ligas. Su nombre es José Rosario Domec Cardenal. Nació el 7 de octubre de 1943, en Matanzas. Sin tener la edad requerida, por su calidad de juego el entrenador Lázaro Ruiz lo integró en 1957 al equipo Mantilla Juvenil que dirigía considerada la mejor novena de esa categoría en la capital, donde también jugaba su primo Dagoberto Blanco Campanería (Bert Campaneris).

Meses después, Cardenal representó a Cuba en el segundo Campeonato Mundial Juvenil celebrado en Santo Domingo, República Dominicana.

El hermano de Cardenal (Pedro) había militado como jardinero de los equipos Habana y Cienfuegos en la pelota profesional cubana. Pero José, que dirigía sus pasos por ese mismo camino, tomó la decisión de abandonar la isla con la ilusión de jugar en Grandes Ligas.

Iniciando 1960, el dirigente del béisbol de Estados Unidos Alex Pompez (hijo de cubano nacido en Cayo Hueso) junto al propio Lázaro Ruiz organizaron en el pueblo de Güira de Melena una presentación de nueve peloteros en busca de firmarlos para franquicias de Grandes Ligas.

Fueron elegidos tres de ellos: José Cardenal, con los locales Julián Miró (con 15 años) y Erito Pedroso. Cardenal, que le decían ‘’Junior’’ y también “Cheíto’’, fue firmado para los Gigantes de San Francisco por un bono de $200 (el dinero de la época) que según sus propias palabras lo utilizó para comprarse un abrigo, unos zapatos y un guante nuevo, viajando a Estados Unidos el 23 de marzo de 1960.

Como casi todos los jugadores latinos de dicha etapa, Cardenal tuvo problemas de adaptación en Estados Unidos al chocar ante dos barreras, la del idioma y la racial. En su caso fue más grave, pues había llegado a Norteamérica con 16 años y sin familia. Su estatura fue de cinco pies y 10 pulgadas con un peso de 160 libras.

Su físico que no impresionaba lo puso en dudas ante algunos técnicos, pero al combinar un bateo de poder y promedio con fuertes líneas, al correr bien las bases y robar, así como por su brillante juego defensivo, supo imponer su calidad en los diamantes.

Después del paso reglamentario por Ligas Menores donde castigó a los lanzadores y se lució a la defensa para ser ubicado entre los mejores prospectos del béisbol estadounidense, Cardenal debutó en Grandes Ligas teniendo 19 años, el 14 de abril de 1963 con San Francisco.

Actuó durante 18 temporadas con nueve equipos: Gigantes, Angelinos de California, Indios de Cleveland, Cardenales de San Luis, Cerveceros de Milwaukee, Cachorros de Chicago, Filis de Filadelfia, Mets de Nueva York y Reales de Kansas City. Con los Cachorros tuvo sus mejores actuaciones, uniéndose al elenco el 3 de diciembre de 1971 en un cambio que envolvió a cuatro jugadores provenientes de Milwaukee. En 1973 lo eligieron el mejor jugador de este equipo.

En cinco de sus seis temporadas con Chicago, Cardenal bateó para un promedio superior a .291, en dos de ellas superando la marca de los .300 (1973-.303, 1975-.317). En este último año sumó 182 imparables para ubicarse sexto en la Liga Nacional, con embasamiento de .397 (#6) y 34 estafas (#5).

Algunos fanáticos de la época recuerdan uno de los partidos memorables de los Cachorros cuando el 2 de mayo de 1976 ante los Gigantes que duró 14 entradas en el Wrigley Field, Cardenal lo empató primero con jonrón de dos carreras en el noveno y lo decidió después con un doblete para dejar al campo a su rival 7-6.

Cuando los Cachorros realizaron un estudio de los jugadores que habían pasado por sus filas ubicaron a Cardenal en el lugar número 86 entre los 100 mejores peloteros en la historia de este equipo.

El antillano terminó su carrera con promedio de .275, sumó 1,913 imparables, 138 jonrones, 775 impulsadas, 1936 anotadas y 329 bases robadas, estafando más de 20 en 10 temporadas con el máximo de 40 en 1968.

A la defensa fue excelente. En una de las campañas igualó un récord para un jardinero al realizar dos jugadas de doble matanza sin asistencias.

Cardenal participó en dos series de postemporada, la primera en 1978 con Filadelfia que perdió ante los Dodgers de Los Ángeles; y la segunda en 1980 con Kansas City cuando derrotaron a los Yankees de Nueva York para jugar la Serie Mundial donde cayeron frente a los Filis donde jugaban los que después se convirtieron en dos miembros del Salón de la Fama: Steve Carlton y Mike Schmidt.

Sus estadísticas disminuyeron en sus últimas cuatro temporadas (1977-80) al sufrir lesiones que afectaron su rendimiento. De tal forma que se vio obligado a retirarse cuando tenía 36 años (1980) y su partido final fue el 3 de octubre en la Serie Mundial ante Filadelfia.

Cardenal no sólo fue un brillante jardinero por tener buenas manos y por su velocidad en el desplazamiento hacia todos los ángulos, también lo fue por factores que muchos no tienen en cuenta como son la inteligencia para dominar el viento que sopla en cada partido que contribuye a capturar los elevados y las líneas con mayor facilidad, así como por saber dónde tirar y de qué forma hacerlo según el tipo de corredor que se encuentre en las bases.

Luego de su retiro trabajó como entrenador para los equipos de Cincinnati, San Luis y Tampa. Fue coach de primera base de los Yankees de Nueva York entre 1996 y 1999 cuando este conjunto se convirtió en una dinastía ganando cinco de seis Series Mundiales.

Por último, fue asesor principal del gerente general de los Nacionales de Washington entre 2005 y 2009. Viajó a Cuba en 1982 por primera vez desde su salida en 1960. Allí estuvo en su tierra natal compartiendo y ayudando no sólo a sus familiares, también a varios amigos de infancia y organizando clínicas de béisbol para niños.

Cardenal siempre tuvo la ilusión de organizar un proyecto para ayudar a traer peloteros cubanos desde la isla en busca de jugar en Grandes Ligas de manera legal. Pero este sueño no ha sido cumplido debido a los problemas políticos que aún prevalecen entre ambas naciones.

En marzo del 2016 fue uno de los jugadores seleccionados por el entonces Comisionado de Béisbol Rob Manfred para representar a las Grandes Ligas en un evento conjunto que se celebró en Cuba, que incluyó un partido de exhibición entre los Rays de Tampa Bay y la selección nacional antillana (marzo 22) en el Estadio Latinoamericano de La Habana (antiguo Estadio del Cerro).

Aunque este matancero no actuó en el campeonato profesional de Cuba ni en las llamadas Series Nacionales, sí brilló en Ligas Mayores. Y aunque también es cierto que nadie le puede restar méritos a las estrellas que jugaron en ambos torneos, es hora de ubicar en el lugar que merecen a esos peloteros que por razones ajenas a su voluntad no fueron vistos por varias generaciones de fanáticos de la isla.

José Cardenal fue uno de ellos. Por su historial puede ser ubicado entre los mejores peloteros cubanos, y a nuestro juicio ha sido el más completo jardinero central nacido en la isla en el béisbol de Grandes Ligas.

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