Aguacero torrencial de batazos neoyorquinos inunda a los Marlins con la derrota
Los Marlins vivieron una de esas noches que se quieren borrar rápido del recuerdo. En su visita al Citi Field, la novena floridana fue víctima de una ofensiva descomunal de los Mets , que se impusieron con marcador de 19-9, en un partido cargado de batazos largos y pesadillas para el cuerpo monticular de Miami.
Todo comenzó desde el primer inning, cuando el abridor Edward Cabrera apenas pudo sacar dos outs antes de permitir cinco carreras y dos jonrones. El daño no se detuvo ahí, pues en la segunda entrada los Mets agregaron otras siete para dejar la pizarra 12-0, prácticamente sellando el destino del desafío desde temprano.
El pitcheo de los Marlins jamás pudo contener a una alineación que repartió palos por todo el estadio. Cabrera cargó con la derrota (6-4) y se fue con cinco carreras limpias en menos de un inning de labor, mientras que el bullpen tampoco encontró respuestas, cediendo otros cuatro vuelacercas. En total, la lomita de Miami permitió 18 hits y 19 carreras.
En medio del desastre, surgió una luz con el madero de Otto López, quien firmó una jornada memorable. El torpedero se fue de 5-4 con cuadrangular y cuatro impulsadas, confirmando su crecimiento como una de las piezas más sólidas en la alineación. A su lado también destacó Lance Hicks, que conectó su quinto jonrón del año.
La ofensiva, de hecho, no estuvo del todo apagada: Miami disparó 15 indiscutibles, anotó cuatro veces en el quinto episodio y otras cuatro en el noveno, mostrando carácter a pesar de la desventaja. Además de López y Hicks, sobresalieron Troy Johnston con un triple y una impulsada, y Evan Wagaman con tres imparables y una producida.
Sin embargo, la gran deuda volvió a ser el pitcheo. El relevo fue incapaz de frenar el empuje neoyorquino en el octavo inning, cuando los Mets fabricaron seis más para redondear una noche de escándalo en la Gran Manzana.
Con este revés, los Marlins caen a 63-72 en la temporada, mientras los Mets se afianzan en su lucha por los puestos de postemporada. Para Miami, la tarea sigue siendo clara: encontrar consistencia en su rotación y bullpen si no quieren que cada esfuerzo ofensivo quede en vano.
La buena noticia es que los jóvenes siguen respondiendo en el cajón de bateo. La mala, que cada vez que Miami intenta dar un paso al frente, el pitcheo lo devuelve varios hacia atrás. Y en las Grandes Ligas, esa combinación casi siempre termina en una derrota abultada como la de este viernes.