Con gran faena del cubanoamericano Carlos Rodón, los Yankees igualan la Serie de Comodines
La rivalidad más encendida del béisbol escribió otro capítulo este miércoles en el Yankee Stadium.
Los Yankees derrotaron 4-3 a los Medias Rojas en un duelo cargado de dramatismo que empató la Serie de Comodines a un triunfo por bando y obligó a un tercer y definitivo encuentro este jueves en La Gran Manzana.
La tarde comenzó con un rugido de la fanaticada neoyorquina, cuando Ben Rice abrió el marcador en el mismo primer inning con un cuadrangular de dos carreras que puso a vibrar el Bronx y marcó el tono de un partido de altos decibeles desde el inicio.
Boston, fiel a su historia de no rendirse y mucho menos amilanarse ante los gritos de más de 50 mil aficionados, respondió con la fuerza de Trevor Story, quien con un sencillo impulsó dos rayitas en el tercer episodio para empatar la pizarra.
Los Yankees recuperaron la ventaja en la quinta entrada cuando Aaron Judge, el rostro de la franquicia, pegó un imparable al izquierdo que remolcó a Trent Grisham.
Pero Story no había dicho la última palabra: en el sexto episodio sacudió un jonrón solitario que volvió a silenciar al público y puso el duelo 3-3.
El suspense estaba garantizado.
Fue entonces cuando apareció la figura menos esperada. En el octavo capítulo, con Jazz Chisholm Jr. en circulación, Austin Wells conectó el batazo clave del partido: un sencillo al jardín derecho que devolvió a los Yankees la ventaja 4-3, la cual resultó definitiva gracias a un bullpen que esta vez sí logró sostener la presión.
El triunfo tuvo también un protagonista en la lomita: Carlos Rodón, quien se acreditó la victoria tras lanzar seis entradas de cuatro hits, tres carreras y seis ponches.
El zurdo cubanoamericano mostró temple en los momentos complicados y recibió el respaldo de un cuerpo de relevistas que incluyó a Fernando Cruz y Devin Williams, antes de que David Bednar cerrara la puerta.
Boston no puede reprocharle nada a Story, quien cargó la ofensiva con dos imparables, tres impulsadas y un cuadrangular que mantuvo con vida a los suyos hasta el final.
Sin embargo, el resto de la alineación se quedó corta en la producción, dejando a cinco hombres en base y fallando en momentos claves ante los envíos del bullpen neoyorquino.
Más allá del resultado, este partido volvió a dejar claro por qué Yankees y Medias Rojas representan la rivalidad más feroz del béisbol.
Cada turno al bate, cada jugada en el cuadro, se vivió como una batalla aparte en un escenario cargado de tensión. La energía en el Bronx recordaba a los grandes clásicos de postemporada, donde no hay espacio para errores y cada detalle puede definir una serie.
Ahora todo se traslada a un jueves de vida o muerte en Nueva York. Un solo juego para decidir quién sigue adelante en la carrera por la Serie Mundial y quién se despide con la amargura de la derrota frente al máximo rival.
No hay guion más perfecto para una saga que ha marcado generaciones de fanáticos en ambos bandos.
Los Yankees llegan con la confianza de haber respondido en casa y de contar con su público como combustible.
Los patirrojos, en cambio, apelarán a la historia de remontadas imposibles que los ha definido en las últimas décadas. Sea cual sea el desenlace, el béisbol volverá a demostrar que pocas cosas igualan la intensidad de un Yankees vs. Medias Rojas en octubre.
Porque al final este no es solo un partido de pelota. Es un capítulo más de una novela eterna que cruza generaciones y que este jueves volverá a poner a prueba los corazones en La Gran Manzana.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2025, 9:19 p. m..