Una dinastía que no piensa detenerse. Los Dodgers repiten como campeones de la Serie Mundial
La noche del sábado en Toronto quedará grabada para siempre en la memoria de los fanáticos de los Dodgers. Miguel Rojas se convirtió en el héroe inesperado, conectando un jonrón que empató el juego en el noveno inning y, minutos después, salvando la victoria con una jugada defensiva que dejó a todos con la boca abierta.
La guinda del pastel la puso su receptor, Will Smith, con un cuadrangular en la parte alta del 11no inning, que le dio a Los Ángeles la primera ventaja del juego y abrió el camino para que Yoshinobu Yamamoto cerrara el partido y desatara la locura en el Rogers Centre.
Este triunfo, 5-4, no solo significó un título más, sino un logro histórico: los Dodgers se convirtieron en el primer equipo en 25 años en repetir como campeones de la Serie Mundial, consolidando una dinastía que ha marcado una era en el béisbol.
Pero llegar a este punto no fue sencillo. Lesionados, con un bullpen exigido al límite y una ofensiva que atravesó altibajos durante la temporada regular, el equipo tuvo que pelear cada inning, cada lanzamiento y cada jugada como si fuera el último.
La actuación de los lanzadores fue simplemente magistral. Shohei Ohtani, Tyler Glasnow, Blake Snell y Yamamoto demostraron por qué el talento y la constancia son la columna vertebral de este equipo. Especialmente Yamamoto, que comenzó el cierre de Game 6 y terminó el Game 7, sacando outs clave y manteniendo la tensión bajo control hasta el último momento.
La jugada final —un doble play 6-4-3 de Mookie Betts a Freddie Freeman— puso fin a la serie y coronó a los Dodgers como reyes del béisbol una vez más.
Pero si hablamos de corazón y de momentos que quedarán en la historia, Miguel Rojas se lleva todos los aplausos. Con los Dodgers abajo 4-3 en el noveno, el venezolano no dudó. Se estiró con un slider de Jeff Hoffman y lo mandó al bullpen izquierdo, empatando la serie en un abrir y cerrar de ojos. Y como si eso no fuera suficiente, su defensa al final del noveno, lanzando desbalanceado para eliminar a Kiner-Falefa, fue simplemente espectacular, manteniendo vivas las esperanzas de Los Ángeles.
Will Smith, por su parte, no se quedó atrás. Su jonrón en el 11no inning rompió la resistencia de Toronto y dio la ventaja que los Dodgers necesitarían para sellar la victoria. Entre batazos decisivos, atrapadas impresionantes y la precisión de Yamamoto en el montículo, Los Ángeles mostró que la constancia y la resiliencia no son casualidad, sino parte de su ADN ganador.
Este título, el noveno en la historia de la franquicia, los iguala con Red Sox y Athletics y los coloca detrás solo de Yankees y Cardinals en el conteo de campeonatos de la Serie Mundial.
Pero más allá de los números, lo que quedará es la sensación de épica: un Juego 7 digno de una película, héroes inesperados, defensas imposibles y la confirmación de que los Dodgers no solo dominan la temporada regular, sino que saben cómo brillar cuando todo está en juego.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2025, 1:58 a. m..