Un último chance. Veterano de la pelota cubana insiste en volver a Grandes Ligas: a los 41 años
El inicialista cubano Yuli Gurriel no ha cerrado la puerta a un posible regreso a las Grandes Ligas.
Según confirmó el periodista Francys Romero, el veterano de 41 años está explorando todas las vías para reencontrarse con el máximo nivel del béisbol, incluso considerando funciones alternativas dentro de una organización si no aparece un contrato como jugador.
La noticia reabre el debate sobre la vigencia de uno de los bateadores más completos que ha producido Cuba en este siglo.
Gurriel llegó tarde a MLB —debutó a los 32 años— pero aun así logró construir una trayectoria sólida con los Astros de Houston, donde se ganó el respeto del clubhouse y la etiqueta de jugador decisivo en momentos clave.
En sus siete temporadas en Grandes Ligas, el espirituano dejó una línea ofensiva de .278/.325/.434 con 956 hits, 98 cuadrangulares y 471 impulsadas en 943 juegos.
Más allá de los números acumulados, quedó para el recuerdo su impacto puntual en campañas determinantes: en 2017 bateó .299 con 18 jonrones y 75 remolcadas; en 2019 firmó su mejor año de poder con 31 vuelacercas y 104 empujadas; y en 2021 conquistó el título de bateo de la Liga Americana con .319, además de ganar su primer Guante de Oro.
Gurriel, además, fue pieza de dos equipos campeones de la Serie Mundial con Houston, en 2017 y 2022, lo que lo coloca entre los peloteros cubanos con mayor impacto en la era moderna de las Mayores.
Antes de su salto al béisbol estadounidense, también dejó huella fuera de la isla.
En Japón promedió .305 con los Yokohama DeNA BayStars, y con la selección cubana construyó un palmarés excepcional que incluye medallas olímpicas (oro en 2004 y plata en 2008), múltiples títulos en Copas del Mundo e Intercontinentales, y una brillante actuación en el Clásico Mundial de Béisbol 2006, donde fue elegido al equipo Todos Estrellas.
Ahora, con la veteranía como aliada y la motivación intacta, Gurriel cree que todavía queda algo por aportar.
Su experiencia, su capacidad para ajustarse a distintos roles y su reputación dentro del clubhouse podrían abrirle una puerta en una liga que cada vez valora más la presencia de voces experimentadas.
La pregunta es si algún equipo estará dispuesto a apostar por él una vez más. Por lo pronto, Gurriel sigue entrenando y esperando. Porque incluso después de una carrera tan completa, el capítulo final aún no está escrito.