El Misil Cubano no puede tomarse un té con el equipo británico en el Clásico Mundial
La posibilidad de ver a Aroldis Chapman en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 quedó oficialmente descartada.
El lanzador cubano, uno de los relevistas más eléctricos y reconocidos de las últimas dos décadas en las Grandes Ligas, no cumplió con los requisitos de elegibilidad exigidos por el torneo para integrar el equipo de Gran Bretaña.
Chapman había recibido una oferta formal del conjunto británico desde el pasado mes de junio y, de acuerdo con personas cercanas a las conversaciones, su intención inicial era aceptar la invitación.
Sin embargo, la documentación presentada, basada en su linaje familiar, no fue considerada suficiente por los organismos encargados de validar la elegibilidad de los jugadores para el Clásico.
El caso vuelve a poner bajo la lupa los criterios de participación del Clásico Mundial, un torneo que en ediciones anteriores ha permitido a varios peloteros representar países con los que no tienen vínculos directos de nacimiento, siempre que se cumplan ciertos parámetros familiares o de residencia.
En esta ocasión, la normativa fue aplicada con rigor, dejando fuera a una figura que habría elevado notablemente el perfil mediático y competitivo de la selección británica.
A sus 37 años, Chapman continúa activo en las Grandes Ligas y su nombre sigue generando impacto dentro y fuera del terreno.
Su exclusión representa no solo una baja deportiva para Gran Bretaña, sino también una oportunidad perdida para el espectáculo del Clásico, un evento que busca expandir el béisbol a nivel global sin perder credibilidad competitiva.
Andy Ibáñez, designado para asignación por los Dodgers
En otro movimiento que involucra a un pelotero cubano, los Dodgers de Los Angeles designaron para asignación al infielder Andy Ibáñez, apenas semanas después de haber firmado un contrato de un año por $1.2 millones, el pasado 13 de enero.
La decisión respondió a un ajuste de róster para reclamar al jardinero Mike Siani, el mismo jugador que los propios Dodgers habían colocado en asignación el 21 de enero, en una de esas maniobras que reflejan la constante reconfiguración interna de una de las plantillas más profundas de las Grandes Ligas.
Para Ibáñez, la movida representa otro capítulo de la volatilidad que enfrentan los jugadores de rol en organizaciones de alto calibre, donde el margen de permanencia es mínimo y las decisiones suelen obedecer más a necesidades estratégicas que al rendimiento inmediato.