Yasiel Puig, atrapado por sus palabras. Culpable de obstrucción a la justicia y declaraciones falsas
Yasiel Puig no fue juzgado por apostar. Tampoco por manchar la integridad del béisbol. El veredicto que lo declaró culpable esta semana en un tribunal federal de Los Ángeles tuvo un eje mucho más estrecho —y a la vez más peligroso—: lo que dijo y lo que, según los fiscales, ocultó cuando el Gobierno le hizo preguntas directas.
El exjardinero de los Dodgers fue hallado culpable de obstrucción a la justicia y de hacer declaraciones falsas durante una entrevista con investigadores federales en enero de 2022, en el contexto de una pesquisa sobre una red de apuestas deportivas ilegales encabezada por Wayne Nix, un exlanzador de ligas menores.
Puig enfrenta ahora una posible condena de hasta 20 años de prisión, aunque la sentencia definitiva se conocerá el 26 de mayo.
El caso deja una sensación incómoda: apostar no era el delito central, y de hecho, nunca se acusó a Puig de apostar en béisbol. La propia fiscalía reconoció en documentos judiciales que pagar a un corredor de apuestas ilegal no constituye necesariamente un crimen federal. El objetivo era desmantelar una organización, no castigar a los jugadores que apostaban.
Pero el rumbo cambió cuando los investigadores concluyeron que Puig mintió.
Según la acusación, el cubano negó haber apostado con Nix, pese a que el Gobierno presentó pruebas de 899 apuestas realizadas en eventos de fútbol americano, baloncesto y tenis durante el verano de 2019. Testimonio del IRS indicó que Puig perdió más de 1,5 millones de dólares y llegó a deber 282,900 dólares.
La defensa intentó desmontar el caso señalando la barrera del idioma, una supuesta mala traducción durante la entrevista y condiciones neurológicas que habrían provocado confusión. Puig no testificó, y sus abogados insistieron en que no recordar no equivale a mentir. El jurado no lo vio así.
Uno de los puntos más delicados fue la incapacidad de Puig para identificar quién le indicó pagar una deuda de apuestas mediante cheques de caja por 200,000 dólares. El intermediario Donny Kadokawa declaró que fue él quien dio esas instrucciones. Para los fiscales, esa omisión fue intencional. Para la defensa, una consecuencia de una entrevista caótica sobre hechos ocurridos dos años antes.
También pesó una acusación adicional: que Puig mintió durante su proceso de naturalización en 2019 al afirmar que nunca había participado en apuestas ilegales.
Paradójicamente, Puig había aceptado en 2022 un acuerdo para declararse culpable de un cargo menor, sin prisión, pero se retractó antes de formalizarlo ante un juez. “Quiero limpiar mi nombre”, dijo entonces. Esa decisión lo llevó a un juicio completo… y a este desenlace.
El “Caballo Salvaje”, que electrizó a Los Ángeles, fue segundo al Novato del Año en 2013 y ayudó a los Dodgers a llegar a la Serie Mundial de 2018, enfrenta ahora su momento más vulnerable lejos del terreno. No cayó por un batazo mal medido ni por una mala lectura en los jardines, sino por algo más silencioso y letal en una sala federal: las palabras.