Astro del pitcheo sigue en Miami y manda un mensaje claro a la franquicia: “Quiero estar aquí”
En medio de una franquicia acostumbrada a moverse más por despedidas que por certezas, Sandy Alcántara sigue siendo una constante. Y eso, en estos Marlins, ya es noticia.
Mientras otros brazos importantes salieron del roster durante el invierno, el derecho dominicano se presentó esta semana en el Día de Medios del equipo con la misma camiseta de siempre, despejando —al menos por ahora— los rumores de cambio que lo persiguieron durante más de un año. Miami no lo movió. Y Alcántara tampoco quiere moverse.
“Estoy aquí, sigo aquí, y eso es lo que importa”, dijo el lanzador durante el media day en loanDepot park, con una calma que no siempre lo acompañó la temporada pasada. “Amo esta ciudad y quiero seguir jugando para Miami. Eso estaá siempre en mi mente y en mi brazo’’.
Será, si nada se interpone, su sexta apertura consecutiva en un Opening Day, un récord dentro de la organización y un símbolo de estabilidad en una rotación que ha perdido piezas importantes. Alcántara, el pitcher con más tiempo en la franquicia, vuelve a ser el rostro del staff… y el mensaje hacia dentro del clubhouse es claro: el as sigue siendo él.
El 2025 no fue sencillo. Tras perderse todo el 2024 por una cirugía Tommy John, Alcántara regresó con más preguntas que respuestas. Los números no acompañaron durante buena parte del año y la frustración fue evidente. Sin embargo, el cierre de temporada contó otra historia: ocho aperturas finales con efectividad de 2.68, señales claras de que el brazo —y la cabeza— estaban regresando a su lugar.
“Después de una Tommy John no puedes esperar dominar desde el primer día”, reconoció. “Fue más una batalla mental que física. Pensaba demasiado, escuchaba demasiado ruido. Pero eso ya pasó. Ahora todo mi enfoque está en tener oa mejor temporada posiboe”.
Ese ruido incluyó críticas, dudas y especulación constante sobre su futuro. Alcántara asegura que no recibió llamadas directas desde la gerencia ni de la propiedad durante el invierno, pero tampoco necesitó demasiadas explicaciones. Sigue en Miami. Y punto.
Ahora, de cara al 2026, sus objetivos son simples y directos: mantenerse saludable, lanzar profundo en los juegos y volver a ganar de manera consistente para un equipo con esperanzas. No hay promesas grandilocuentes ni discursos vacíos. Solo confianza.
“Mucha más confianza que el año pasado”, admitió el espigado lanzador dominicano. “Siempre he creído en mí. Dios es el que te da y te quita, y yo me siento bendecido de poder levantarme cada día y jugar béisbol. Por eso trato de aprevechar al máximo cada momento’’.
En una organización que aún busca rumbo, Sandy Alcántara vuelve a representar algo familiar: liderazgo, durabilidad y presencia. Después de tantos rumores, su permanencia no solo estabiliza la rotación. También le recuerda a Miami que, cuando está bien, uno de los mejores brazos del béisbol sigue estando aquí.