Los Mets apuestan por la paciencia con estrella cubana en la primavera para proteger su salud
No hay apuro. No este año. No con este talento.
Los Mets han decidido que la mejor versión de Luis Robert Jr. no se construye forzando marzo, sino cuidando abril.
El jardinero central cubano no verá acción en los primeros encuentros de la Liga de la Toronja, en una estrategia que busca algo muy simple y a la vez muy complejo: mantenerlo sano.
El mánager Carlos Mendoza lo dejó claro sin dramatismos. El plan es ser extremadamente cautelosos. Después de dos temporadas interrumpidas por lesiones —incluida una campaña 2025 limitada a 110 juegos con promedio de .223 y 14 cuadrangulares— el mensaje es inequívoco: la prioridad no es el espectáculo primaveral, sino llegar completos al Opening Day.
Y es que el techo de Robert no admite discusión.
En 2023 fue un torbellino ofensivo, un estelar indiscutible, con 38 jonrones y 20 bases robadas, recordándole a la liga que su combinación de poder, velocidad y defensa pertenece a la categoría de cinco herramientas auténticas. Ese es el jugador que Nueva York cree haber adquirido. Ese es el jugador que quieren proteger.
La construcción del lineup también juega a su favor. Robert no tendrá que cargar la ofensiva desde la parte alta del orden, donde figuran nombres como Francisco Lindor, Juan Soto, Bo Bichette y Jorge Polanco.
Esa profundidad le permitirá trabajar sin la presión constante de ser el eje ofensivo, algo que podría resultar clave en su estabilidad física y mental.
En una liga donde el calendario castiga y las lesiones no perdonan, la paciencia puede ser la jugada más agresiva de todas. Los Mets parecen entenderlo. Prefieren perder algunos turnos en marzo antes que perder su dinamita en julio, cuando se trata de un talento como el de este cubano.
Si la estrategia funciona, no se hablará de lo que Robert no hizo en primavera, sino de lo que sí pueda hacer cuando la temporada realmente importe. Y entonces, la cautela habrá valido cada segundo de espera.