Cuadrangulares de Yoelkis Guibert y Yoan Moncada impulsan triunfo de Cuba en el Clásico
Cuba arrancó con el pie derecho su participación en el Clasico Mundial de Béisbol al derrotar el viernes 3-1 Panamá en el primer juego del grupo que se disputa en Puerto Rico, apoyada en el poder de sus bates y en una sólida actuación colectiva desde el montículo.
En un torneo corto donde cada victoria pesa como oro, Cuba encontró la fórmula perfecta: dos batazos de largo alcance y un cuerpo de lanzadores que supo controlar los momentos más delicados del encuentro.
El primer golpe lo dio Yoelkis Guibert en el segundo inning con un cuadrangular solitario por el jardín derecho que rompió el empate sin carreras. El batazo encendió la ofensiva cubana y preparó el escenario para el swing más importante de la noche.
Un inning después apareció el experimentado Yoan Moncada, quien conectó un jonrón por el jardín izquierdo con Yiddy Cappe en circulación para ampliar la ventaja a 3-0, un marcador que terminaría siendo definitivo en la pizarra del estadio Hiram Bithorn, de San Juan.
Cuba apenas conectó cinco imparables en el partido, pero supo maximizar sus oportunidades ofensivas. Moncada terminó de 3-1 con dos carreras impulsadas y Guibert aportó una con su vuelacercas.
Mientras tanto, el pitcheo cubano mantuvo a raya a la ofensiva panameña durante la mayor parte del encuentro.
El zurdo Liván Moinelo abrió el partido y marcó el tono desde el primer momento. En 3.2 entradas permitió solo dos hits, no toleró carreras, otorgó dos boletos y ponchó a cuatro bateadores.
Moinelo utilizó un repertorio amplio que incluyó sinker, recta de cuatro costuras, curva, cambio y slider, alcanzando velocidades de hasta 93.1 millas por hora.
Tras su salida, el derecho Yariel Rodríguez tomó el control del juego con una actuación impecable. El relevista trabajó 2.1 innings perfectos, sin permitir hits ni carreras, sin conceder boletos y con tres ponches, dominando por completo a la ofensiva rival.
Rodríguez realizó 27 lanzamientos, 17 de ellos strikes, apoyándose especialmente en un slider muy efectivo combinado con su recta de cuatro costuras que alcanzó 96.6 mph, además de su splitter.
Panamá finalmente logró romper el cero en el séptimo inning cuando Johan Camargo conectó un sencillo impulsor que llevó al plato a Luis Bernal, pero el bullpen cubano volvió a cerrar filas para evitar mayores daños.
El juego terminó siendo un ejemplo de control desde la lomita para Cuba. Entre Moinelo, Rodríguez, Aroldis Chapman, Darien Núñez, Yennier López y Raidel Martínez, el cuerpo de lanzadores limitó a Panamá a cinco hits y una carrera, además de recetar ocho ponches.
Del lado panameño, el abridor Logan Allen cargó con la derrota tras permitir las tres carreras del partido en apenas tres entradas, incluyendo los dos cuadrangulares que definieron el duelo.
Aunque Panamá conectó la misma cantidad de hits que Cuba, dejó seis corredores en base y terminó de 1-9 con hombres en posición anotadora, una estadística que explica buena parte del resultado final.
Para Cuba, el triunfo representa algo más que una simple victoria en el calendario. En un grupo competitivo y jugando en un ambiente exigente como el de Puerto Rico, comenzar ganando puede marcar el rumbo hacia la clasificación.
La selección antillana mostró una mezcla de poder oportuno y pitcheo profundo, una combinación que históricamente ha sido la base de sus mejores actuaciones internacionales.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de marzo de 2026, 2:39 p. m..