Béisbol

¿Por qué Venezuela ganó el Clásico Mundial de Béisbol? Las armas secretas del triunfo en Miami

Los jugadores de Venezuela celebran tras ganar el Clásico Mundial de Béisbol, el 17 de marzo de 2026 en el loanDepot park en Miami.
Los jugadores de Venezuela celebran tras ganar el Clásico Mundial de Béisbol, el 17 de marzo de 2026 en el loanDepot park en Miami. adiaz@miamiherald.com

Venezuela se unió el pasado martes al grupo de países que han ganado el Clásico Mundial de Béisbol al derrotar en la final 3-2 a Estados Unidos.

¡Merecida victoria! Pero una vez concluido el torneo queremos analizar ese partido decisivo.

Primero, las razones que hicieron posible la victoria de la novena sudamericana, luego los motivos principales del fracaso de Estados Unidos.

Cuando miramos la nómina de Venezuela podemos asegurar que no es el equipo más completo, solo el tercero o cuarto en calidad. Como favoritos de los expertos estaban Estados Unidos, República Dominicana y Japón.

Luego Venezuela, no como equipo sorpresa, sino con posibilidades a ganar por tener también a excelentes peloteros de Grandes Ligas.

En lo personal, considero que las seis razones principales que le dieron la victoria a Venezuela fueron las siguientes:

Primero: Un pitcheo de excelencia tanto el abridor como los relevistas que supieron dominar a la ofensiva estadounidense con diferentes tipos de envíos y en la zona baja para neutralizar el poder de los bateadores rivales. Antes de hacerlo con Estados Unidos, también anularon a Italia y Japón.

Segundo: El triunfo no se alcanza solo con nombres famosos, se conquista en el terreno de juego. Y eso fue lo que hicieron los heroicos peloteros venezolanos del 2026 entregando alma, vida y corazón en el terreno en un deporte colectivo donde en muchas ocasiones los principales protagonistas no son los mejores en papel, sino los que actúan con mayor pasión y cohesión.

Tercero: Su bateo fue oportuno para traer carreras hacia el plato en momentos importantes del juego que ayudaron a la victoria.

Cuarto: Su defensa fue impecable en cada momento de juego. Y con un receptor con la experiencia de Salvador Pérez que ayudó al trabajo efectivo de sus lanzadores.

Quinto: Una buena dirección con estrategias correctas y oportunas. En especial, el cambio de Luis Arráez después de conectar imparable en la novena entrada por el rápido corredor Javier Sanoja, quien fue enviado rumbo a segunda base por un robo para entrar al plato después por doble de Eugenio Suárez. Omar López merece este reconocimiento.

Sexto: El amor por su bandera. Sus peloteros daban hasta la vida si era necesario para darle la victoria más importante a nivel mundial para elevar la grandeza del béisbol venezolano.

Por estos factores de juego que completaron con excelencia, Venezuela ganó el título para ser el nuevo abanderado del Clásico Mundial.

¿Qué sucedió con Estados Unidos?

De poco sirvió para Estados Unidos seleccionar un equipo que por nombres y rendimiento en Grandes Ligas pudiera ser considerado uno de los mejores que ha pisado un terreno en la historia del béisbol para luego ser derrotado en la final 3-2 ante Venezuela.

A mi juicio, se combinaron dos factores claves en la derrota de Estados Unidos en la final frente a Venezuela.

Primero: Sus mejores bateadores por historial fueron silenciados en el último juego y tampoco estuvieron a buena altura en los desafíos anteriores. Frente a República Dominicana en la semifinal se poncharon 15 veces y en la final ante Venezuela 10 para sumar 25 en dos partidos, con solo 10 imparables y cuatro carreras anotadas.

Aaron Judge tuvo promedio de .222, Bryce Harper .214, Alex Bregman .143, Will Smith .231, Bobby Witt .250, Pete Crow-Armstrong .263, Ernie Clement .200, Cal Raleigh .000 y Byron Buxton .000.

Los mejores hombres en promedio fueron Gunnar Henderson con .400, Brice Turang .364, Kyle Schwaber .320 y Roman Anthony .280.

En carreras impulsadas destacaron Anthony con siete, Crow-Armstrong remolcó seis, Judge y Turang llevaron cinco hacia el plato, Henderson y Bregman cuatro y Bryce Harper y Schwaber, tres cada uno.

Segundo: Consideramos que la dirección del equipo estadounidense estuvo desacertada. En el último juego el piloto Mark DeRosa llevó al banco a Gunnar Henderson y a Pete Crow-Armstrong que fueron sus dos mejores hombres a la ofensiva en los partidos anteriores.

Al parecer ambos no abrieron en la alineación por ser el abridor venezolano un pitcher zurdo. Por ellos, DeRosa ubicó a Byron Buxton en el bosque central y en la intermedia a Alex Bregman.

A Bregman lo volvió a situar como quinto en la alineación (turno clave) cuando en casi toda la serie estuvo silenciado.

Mientras que Buxton abrió en el bosque central cuando aún no había dado ni un solo imparable.

Yo pregunto lo siguiente: ¿Acaso un bateador zurdo no puede producir ante un lanzador de la misma mano? Por favor, eso es absurdo, pues tanto Henderson y Crow Armstrong son dos profesionales de este deporte y pueden conectar sólidos ante serpentineros zurdos.

No, que nadie piense que considero a Bregman no apto para ser el quinto bateador de este equipo, ni a Buxton como un mal bateador.

Ambos son excelentes a la ofensiva y a la defensa. Lo que planteamos es que ninguno de los dos estaba produciendo y los puso a jugar en un partido decisivo dejando en el banco a Henderson y Crow-Armstrong que eran los dos más productivos.

Aunque no estamos culpando al mánager por la derrota debido a que un equipo sin producir le es muy difícil ganar sin importar el estratega que tenga al frente, sí creo que DeRosa presentó una alineación equivocada en el partido decisivo frente a Venezuela.

Segundo: La otra diferencia que marcó la derrota de Estados Unidos ante Venezuela fue la motivación de sus jugadores.

Mientras que los venezolanos lo dieron todo en el terreno de juego en este partido y en cada uno de los que celebraron por darle la victoria a su patria, los norteamericanos, aunque también deseaban ganar no sintieron la misma motivación.

Existe un desnivel en la pasión con que se juega para su bandera entre los peloteros de Estados Unidos con relación a los de República Dominicana, Venezuela, Japón, Puerto Rico y los restantes países latinoamericanos.

Un ejemplo de ello es el caso del pitcher zurdo Tarik Skubal. Considerado uno de los mejores lanzadores de Grandes Ligas y para muchos el mejor, actuó durante tres entradas frente a Gran Bretaña donde toleró dos imparables y una carrera con cinco ponches propinados.

Pero después de hacerlo, decidió que no deseaba volver a lanzar para regresar al entrenamiento primaveral.

A mi juicio, esto fue una falta de respeto tanto hacia los jugadores como al país que representaba. Para colmo, se mantuvo en el banco como espectador confiando en la victoria de su equipo para después celebrar sin aportar al mismo.

En el último partido ante Venezuela, Skubal hubiera sido el abridor. Pero al no querer lanzar tuvo que hacerlo el novato Nolan McLean. Y aunque el joven realizó un buen trabajo al igual que los restantes relevistas, la ofensiva estadounidense repleta de jonroneros fue silenciada a tres imparables.

Mi última reflexión sobre Estados Unidos

La más grande potencia beisbolera del mundo solo ha logrado ganar en una ocasión en los seis Clásicos celebrados hasta el momento.

¿Por qué? En especial, porque el béisbol que se juega en estos momentos no es el mismo que se jugaba a principios del pasado siglo cuando sólo Estados Unidos y Cuba eran las dos potencias de este deporte.

Aun con la discriminación racial que existía en dicha etapa en la nación norteña, Cuba tuvo desde principio del pasado siglo a dos jugadores actuando en Grandes Ligas cuyos nombres fueron Armando Marsans y Rafael Almeida.

Solo años después, esta cifra aumentó y las Ligas Negras de este país se nutrió de jugadores antillanos. Por ser en dicha época un deporte exclusivo cualitativamente de Estados Unidos y Cuba, el propietario de los Piratas de Pittsburgh Barney Dreyfuss organizó en 1903 la primera Serie Mundial de Grandes Ligas para definir el campeón único del béisbol representado por un equipo dentro del campeonato de Estados Unidos.

Ese tiempo pertenece al pasado, pues con el béisbol fue evolucionando y en estos momentos se juega con enorme calidad en muchísimos países del mundo.

Cualquier ser humano que piense con sentido común debe reconocer que para llamarse un verdadero campeonato mundial el mismo debe estar representado por países de todo el universo.

Por dicha realidad, el verdadero campeonato mundial de béisbol es el Clásico Mundial que se inició en el 2006 y que se encuentra consolidado. No es la Serie Mundial de Grandes Ligas, pues este gran torneo es sencillamente el campeonato nacional de Estados Unidos.

Para poner un ejemplo claro de lo que debe suceder en la mente de los dirigentes y peloteros de Estados Unidos a partir del próximo clásico, recordemos lo ocurrido cuando esta nación que inventó el baloncesto y que no tenía rival en el mundo aun jugando con atletas universitarios, perdió por primera vez.

Esto ocurrió en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania, en 1972, cuando en un controversial partido Estados Unidos perdió por un punto en la final ante la Unión Soviética, rompiéndo así una racha invicta desde 1936, en Berlín.

Luego en las Olimpiadas de Atenas 2004 actuando con jugadores de la NBA, los estadounidenses cayeron ante Puerto Rico y en semifinales con la selección de Argentina.

Desde entonces, los dirigentes de este deporte y los atletas que representan al país tanto en Juegos Olímpicos como en campeonatos mundiales supieron reconocer la enorme calidad existente en el baloncesto universal y levantaron el orgullo para no volver a perder.

Los jugadores de la NBA cuando van a competir en un torneo internacional representando a Estados Unidos, lo hacen con una pasión extraordinaria en busca del triunfo para la nación donde nacieron.

Existe una realidad que tampoco debemos ocultar y es que el béisbol por diferentes factores ya no es el deporte que más practica la juventud de Estados Unidos como lo fue en décadas anteriores.

Incluso, hasta el fútbol pudiera con el tiempo superar en popularidad a la pelota.

Los 30 equipos del torneo de Grandes Ligas están repletos de jugadores provenientes de varios países del mundo, en especial de República Dominicana, Venezuela, Japón, Puerto Rico y Cuba.

Es hora de que los dirigentes y jugadores del béisbol de Estados Unidos abran los ojos dejando al lado cualquier forma de arrogancia, y tomando el ejemplo de los atletas del baloncesto de la NBA decidan competir en el Clásico Mundial con verdadera pasión y amor en busca de la victoria para su país.

Si esto no ocurre, nadie dude que Estados Unidos en un futuro pueda salir hasta sin medalla de este fuerte torneo beisbolero.

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