Lanzador debutante deja señales de futuro, pero los Marlins tropiezan ante Washington
Había curiosidad, expectativa y hasta un poco de ansiedad alrededor del debut de Robby Snelling. Y aunque la noche no terminó con celebración para los Marlins, el joven zurdo dejó suficientes destellos como para pensar que Miami puede haber encontrado otra pieza importante para su futuro.
Los peces cayeron el viernes por la noche 3-2 ante los Nacionales en el loanDepot park, una derrota que volvió a retratar el complicado momento del club, ahora con apenas tres victorias en sus últimos 10 encuentros. Pero dentro de esa frustración colectiva hubo un nombre que consiguió robarse parte de la atención: Snelling.
El muchacho de 22 años, considerado el segundo mejor prospecto de Miami y el número 32 de todo el béisbol según MLB Pipeline, vivió un bautismo de Grandes Ligas cargado de emociones. El primer inning fue un golpe de realidad. CJ Abrams remolcó la primera carrera del juego y luego Jacob Young castigó una recta para desaparecerla por el jardín izquierdo con un jonrón de dos carreras que puso rápidamente el marcador 3-0.
“Imagino que fue un momento lleno de emociones’’, expresó el manager Clayton McCullough. “No fue el primer inning que buscaba, pero luego mostró compostura y lanzó de una manera diferente. Creo que hay varias cosas positivas que resaltar’’.
Por un instante parecía que la noche podía escapársele de las manos.
Pero ahí apareció algo igual de importante que el talento: el carácter.
Snelling respiró, hizo ajustes y comenzó a encontrar el ritmo. Después de aquel primer episodio turbulento, el zurdo colgó cuatro ceros consecutivos y mostró por qué la organización apostó fuerte por él cuando lo adquirió desde San Diego en el cambio que envió a Tanner Scott y Bryan Hoeing a los Padres.
Su línea final -cinco entradas, cinco hits, tres carreras, cuatro boletos y dos ponches- no cuenta toda la historia. Más allá de los números, hubo secuencias donde enseñó comando, aplomo y una capacidad para recuperarse que suele separar a los prospectos comunes de los brazos especiales.
Miami también respondió temprano. Xavier Edwards abrió la parte baja del primer inning con un jonrón que devolvió rápidamente la vida al estadio, y más tarde Otto López anotó gracias a un error defensivo de Washington para acercar el marcador 3-2.
Pero ahí prácticamente se apagó la ofensiva de los Marlins.
El derecho Franklyn Griffin dominó durante siete episodios, limitando a Miami a cuatro imparables mientras ponchaba a nueve. Los peces terminaron la noche bateando de 0-5 con corredores en posición anotadora y se tomaron 10 ponches en total, otra señal de los problemas ofensivos que han acompañado al equipo durante gran parte de esta mala racha.
Otto López siguió siendo de los pocos bates consistentes al conectar tres hits, mientras Edwards aportó la chispa ofensiva con su tercer cuadrangular de la temporada.
Detrás de Snelling, el bullpen de Miami hizo su trabajo. Anthony Bender, John King y Tyler Phillips combinaron cuatro entradas sin permitir carreras para mantener al club con opciones hasta el final. Pero nuevamente faltó el golpe oportuno.
Esta vez no hubo victoria ni remontada. Sin embargo, en medio de otra noche amarga para los Marlins, el debut de Robby Snelling dejó algo que el equipo necesita desesperadamente en estos momentos: una razón para mirar hacia adelante con optimismo.