Marlins sobreviven al drama en Tampa y explotan en extra innings con un Sandy Alcántara dominante
Había demasiadas razones para que los Marlins no dejaran escapar este juego. Demasiadas derrotas recientes. Demasiadas oportunidades perdidas. Demasiada presión acumulándose sobre un equipo que intenta mantenerse a flote mientras la temporada amenaza con irse por el desague antes del verano.
Por eso la victoria 10-5 sobre los Rays de Tampa Bay en 10 entradas tuvo algo más que valor en la tabla. Fue un triunfo de carácter, de resistencia y, sobre todo, de necesidad para unos Marlins que parecían caminar nuevamente sobre el filo de la navaja cuando el partido se complicó hasta el límite.
Miami estuvo seis innings sin fabricar carreras ante el abridor Nick Martínez, vio cómo Tampa empataba dramáticamente en el noveno y tuvo que soportar la tensión de los extra innings en uno de los estadios más difíciles de las Grandes Ligas. Pero esta vez, los peces no se hundieron.
Esta vez respondieron. Y lo hicieron de manera explosiva.
Después de que Javier Sanoja impulsara la ventaja 2-1 en el noveno con un doble productor, los Rays reaccionaron de inmediato para igualar el marcador en la parte baja gracias a un sencillo remolcador de Nick Fortes ante Pete Fairbanks.
El golpe emocional pudo haber sido devastador para Miami. Sin embargo, en el décimo episodio apareció la mejor versión ofensiva del club. Los Marlins descargaron un rally de ocho carreras que silenció por completo el Tropicana Field y convirtió un duelo angustioso en una victoria contundente.
Liam Hicks abrió el festival con un sencillo productor de dos carreras. Otto López añadió un elevado de sacrificio. Connor Norby pegó otro hit remolcador y entonces Sanoja terminó de romper el juego con un doble de tres carreras que dejó sin aire a Tampa Bay.
Cuando terminó la tormenta ofensiva, Miami había enviado 12 bateadores al plato y construido una ventaja de 10-2 que finalmente resultó suficiente pese a un cierre tambaleante de Lake Bachar. Pero más allá de la ofensiva tardía, la noticia verdaderamente alentadora para los Marlins estuvo sobre la lomita.
Sandy Alcántara lució como Sandy Alcántara.
El derecho trabajó seis entradas de siete imparables y apenas una carrera -ninguna limpia- mientras ponchaba a seis rivales y dominaba con autoridad el contacto débil. De sus 18 outs, 10 llegaron por la vía del rodado y apenas permitió dos elevados durante toda la noche.
Más importante aún: se vio fuerte. Se vio cómodo. Y se vio agresivo.
Para una rotación golpeada por lesiones e inconsistencias, el hecho de que Alcántara siga encontrando ritmo y profundidad en sus aperturas puede cambiar muchas cosas dentro del clubhouse de Miami. El ex ganador del Cy Young necesita volver a ser el ancla emocional y deportiva de este equipo, y actuaciones como esta son exactamente lo que los Marlins llevaban semanas esperando.
El relevo también hizo su parte durante buena parte de la noche. Andrew Nardi y Anthony Bender retiraron entradas limpias antes del drama del noveno y del intercambio de golpes en el décimo.
Ofensivamente, Miami terminó con 15 imparables. Sanoja fue la gran figura con cuatro carreras impulsadas y dos dobles. Jesús Marsee conectó tres hits y anotó dos veces. Hicks remolcó dos carreras claves y Heriberto Hernández empató el juego en el séptimo con un gigantesco cuadrangular de 439 pies hacia el jardín izquierdo-central.
Ahora la misión será sostener este impulso.
Porque una sola victoria no salva una temporada, pero perder este partido pudo haber sido otro golpe devastador para un equipo que no tiene margen para seguir regalando juegos.
En Tampa, al menos por una noche, los Marlins encontraron oxígeno.