Béisbol

Pelotero cubano recibe otra oportunidad en Grandes Ligas y Tampa Bay apuesta por su madurez

El jardinero de los Rays de Tampa Bay Víctor Mesa Jr. anota una carrera en la cuarta entrada de un partido de pretemporada contra los Tigres de Detroit, celebrado el 9 de marzo de 2026 en Lakeland, Florida.
El jardinero de los Rays de Tampa Bay Víctor Mesa Jr. anota una carrera en la cuarta entrada de un partido de pretemporada contra los Tigres de Detroit, celebrado el 9 de marzo de 2026 en Lakeland, Florida.

Hubo un momento en que el nombre de Víctor Mesa Jr. parecía perderse entre las expectativas enormes, las lesiones inoportunas y el complicado proceso de adaptación al béisbol profesional en Estados Unidos. Pero la pelota, como la vida, suele darle otra oportunidad a quienes no dejan de insistir.

Y ahora esa puerta vuelve a abrirse.

Los Rays llamaron al jardinero cubano a las Grandes Ligas después de un arranque de temporada demoledor en Triple-A Durham, donde Mesa Jr. estaba bateando para .318 con porcentaje de embasado de .416 y slugging de .545, números que finalmente hicieron imposible seguir ignorando su producción ofensiva.

A sus 24 años, el hijo de Víctor Mesa parece haber encontrado un punto de equilibrio que durante años le fue esquivo dentro del sistema de desarrollo de Tampa Bay.

En 66 turnos al bate con Durham conectó 21 imparables, incluyendo siete dobles y dos cuadrangulares, mientras compilaba un OPS de .961 que reflejaba mucho más que una simple buena racha. Reflejaba confianza. Reflejaba madurez. Reflejaba, sobre todo, que algo finalmente hizo clic en su ofensiva.

Incluso durante una breve asignación de rehabilitación en Clase A dejó señales alentadoras, bateando .500, conectando un jonrón y robándose dos bases, mostrando precisamente las herramientas que siempre hicieron de él un prospecto interesante: velocidad, defensa y capacidad atlética.

Durante años, Mesa Jr. cargó con el peso de las comparaciones y con la presión de haber llegado a Estados Unidos rodeado de expectativas gigantescas. No siempre fue sencillo. Hubo ajustes técnicos, cambios mecánicos, lesiones y momentos donde parecía que el reloj avanzaba más rápido que su desarrollo.

Pero Tampa Bay nunca terminó de perder la fe en él.

Ahora tendrá la posibilidad de demostrar que puede aportar profundidad en los jardines, energía en las bases y contacto ofensivo en un equipo que históricamente ha sabido maximizar talento joven.

Con su ascenso, Mesa Jr. se convertirá además en el pelotero cubano número 27 que ve acción en las Grandes Ligas durante la temporada 2026, una cifra que vuelve a confirmar la constante presencia de la isla dentro del mejor béisbol del planeta.

Y para un muchacho que pasó años intentando reencontrarse con la versión de sí mismo que muchos imaginaron cuando salió de Cuba, esta llamada no representa solamente un ascenso.

Representa otra oportunidad de empezar a escribir su verdadera historia en las Mayores.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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