Yo tengo un plan para ganar. Pelotero cubano abraza su nueva oportunidad con los Rays
Victor Mesa Jr. pudo cansarse. Entre negativas, bajadas y subidas a las Menores, el pelotero cubano ha curtido su espíritu entre la paciencia y la resistencia. Desde que llegó al béisbol profesional en Estados Unidos cargó con expectativas enormes, comparaciones inevitables y un camino que rara vez resultó sencillo.
Ahora, con un uniforme nuevo sobre los hombros y una organización que apuesta por darle oportunidades, el hijo del legendario Víctor Mesa intenta escribir un capítulo diferente con los Rays de Tampa Bay. No habla de revancha ni de cuentas pendientes. Habla de trabajo, dureza mental y confianza.
Durante una conversación con El Nuevo Herald, Mesa Jr. abordó su adaptación a los Rays, las emociones de enfrentar a antiguos compañeros, las constantes subidas y bajadas entre ligas y la convicción que lo ha mantenido firme cuando otros habrían optado por abandonar el sueño.
¿Cómo has vivido este proceso de ir a las menores y llegar al equipo grande?
“Me siento muy contento por esta nueva oportunidad. Estoy trabajando todos los días para dar el máximo de mí y tratar de ayudar al equipo en todo lo que pueda. Estoy súper agradecido. Desde el primer día que llegué aquí he sentido la atención y la confianza que me han dado. Aunque las cosas ahora mismo no estén saliendo exactamente como quisiera, sigo trabajando para hacer los ajustes necesarios y aportar más al equipo’’.
¿Sientes que aquí puedes encontrar esa estabilidad que necesitas?
“Definitivamente sí. Desde que llegué sentí una confianza constante hacia mí. No tuve mucho tiempo de juego durante el Spring Training porque tuve algunas molestias, pero desde el primer día el mánager, los coaches y hasta los propios peloteros te hacen sentir respaldado. Eso ayuda muchísimo al desarrollo de un jugador. Ojalá las cosas se den aquí porque es una organización que me encanta, hacen las cosas muy bien y además estoy cerca de casa, algo importante para la familia’’.
¿Tenías la sensación de que aquí sí podía llegar la oportunidad?
“Yo trabajo para jugar pelota. Sea en Alaska, en Japón, en Rusia o donde sea, voy a jugar béisbol. Gracias a Dios la oportunidad llegó aquí. Además siento que este equipo encaja muy bien con mi forma de jugar y con lo que soy como pelotero. Siempre digo que Dios pone cada cosa en su lugar. Estoy agradecido por esta oportunidad y trato de aprovechar cada turno, cada lanzamiento y cada momento’’.
¿Cómo fue regresar ahora entrando por el clubhouse visitante?
“No te voy a mentir, al principio ni sabía dónde quedaba. (Risas). Fue una sensación un poco rara. Pero una vez que empieza el juego todo vuelve a la normalidad. Mi enfoque fue salir al terreno y hacer lo mejor posible. Claro que es especial porque muchos de esos muchachos fueron mis compañeros. Pero la vida sigue. Estoy agradecido por esta nueva etapa y les deseo lo mejor, aunque nosotros también tenemos que seguir ganando’’.
Alguna vez pensaste en rendirte?
“Nunca. Jamás pasó por mi mente rendirme. Yo trabajo para esto. Si no se da una vez, se intenta otra vez. Y pongo un ejemplo: Messi es un monstruo y consiguió una de las cosas que más deseaba [venir a Miami] cuando tenía 35 años. ¿Qué queda para mí, que soy un simple mortal? (Risas). Yo sigo dando todo lo que tengo. Ojalá se dé aquí. Esta organización me ha dado confianza desde el primer día. Yo tengo un plan para ganar. No sé hacer otra cosa que jugar pelota. Este deporte me ha dado las mayores alegrías y también los mayores disgustos, pero hay que seguir adelante porque todavía queda mucho camino’’.
Entonces aprovecho y te pregunto: ¿quién gana el próximo Mundial?
“¿Con el corazón o con la cabeza?
Con las dos.
“Con el corazón, Argentina. Pero con la cabeza creo que lo gana España. Sí. Por Lamine Yamal. Está muy fuerte’’.