De nuevo en .500. Owen Caissie impulsa otra remontada y los Marlins vencen a los Gigantes
Los Marlins siguen encontrando maneras de ganar. Algunas noches es el pitcheo, otras la defensa y en ocasiones una explosión ofensiva. El viernes, frente a los Gigantes de San Francisco, fue una combinación de paciencia, oportunismo y el bate de Owen Caissie la que permitió a Miami remontar para imponerse 4-3 en loanDepot Park.
La victoria devolvió a los Marlins a la marca de los .500 con balance de 38-38 y confirmó que el mes de junio se ha convertido en el mejor tramo de la temporada para el conjunto de Clayton McCullough. Miami ha construido una identidad basada en la resistencia y volvió a demostrarla cuando parecía que el partido se le escapaba en los innings finales.
Caissie fue el gran protagonista de la noche. El jardinero conectó tres imparables, remolcó tres carreras y estuvo involucrado en prácticamente todos los momentos importantes de la ofensiva. Su actuación llegó apenas un día después de haber mostrado también su poder, una señal de que comienza a encontrar consistencia en el plato.
El canadiense abrió el marcador desde el primer episodio con un cuadrangular solitario por el jardín central ante Landen Roupp. Los Gigantes respondieron en la segunda entrada para empatar el desafío, aprovechando una serie de conexiones consecutivas que pusieron presión sobre el improvisado cuerpo de lanzadores de Miami.
Los Marlins retomaron la ventaja en el quinto capítulo cuando Javier Sanoja abrió con un doble y terminó anotando gracias a otro batazo oportuno de Caissie, esta vez un doble productor que encontró espacio por la inicial.
Sin embargo, San Francisco volvió a reaccionar y tomó ventaja de 3-2, obligando a Miami a buscar otra remontada. La respuesta llegó en el séptimo inning. Esteury Ruiz recibió un pelotazo como bateador emergente, Sanoja tocó la bola para embasarse y Liam Hicks empató el encuentro con un sencillo productor.
Con corredores en posición de anotar y un relevista zurdo en la lomita, McCullough decidió mantener a Caissie en la caja de bateo. El joven respondió con un elevado de sacrificio al jardín izquierdo que empujó la carrera de la diferencia y desató la celebración en el estadio.
A partir de ahí, el bullpen hizo el resto. Ocho lanzadores se combinaron para sostener la ventaja en una noche en la que cada out tuvo valor de oro. El resultado dejó a los Marlins con seis victorias consecutivas en casa y con el mejor récord de las Grandes Ligas durante el mes de junio, una muestra de que el club está jugando su mejor béisbol cuando más lo necesita.
Si Miami quiere mantenerse en la pelea durante la segunda mitad de la campaña, necesitará más actuaciones como la de Caissie. El viernes, el joven jardinero cargó con la ofensiva y volvió a demostrar por qué la organización confía tanto en su futuro.