Inmortal casi seguro. El Misil Cubano hace historia en Grandes Ligas al ser el relevista con más ponches de todos los tiempos
Aroldis Chapman acaba de sellar, con toda seguridad, su habitación en el Templo de los Inmortales del Béisbol. El zurdo cubano escribió otro capítulo imborrable en la historia de las Grandes Ligas al convertirse este viernes en el relevista con más ponches de todos los tiempos, dejando atrás una marca que parecía destinada a durar para siempre.
En la victoria de los Medias Rojas de Boston 5-2 sobre los Angelinos de Los Ángeles, el lanzallamas nacido en Holguín consiguió el ponche número 1,364 de su carrera para superar al miembro del Salón de la Fama Hoyt Wilhelm (1,363), un nombre que durante décadas representó la excelencia entre los lanzadores de relevo.
El histórico abanicado llegó cuando Chapman dominó a Denzer Guzmán para abrir el noveno episodio. A partir de ahí terminó la faena con la serenidad de quien lleva años acostumbrado a lanzar bajo presión. Permitió sencillos de Jorge Soler y Vaughn Grissom, pero cerró el encuentro obligando a Jo Adell a batear para doble matanza, asegurando así su salvamento número 17 de la temporada y el 384 de una extraordinaria carrera.
El cubano necesitó apenas 13 lanzamientos, nueve de ellos en la zona de strike, mientras su recta volvió a rozar las 99 millas por hora, una velocidad que durante más de una década se convirtió en su sello personal y que revolucionó el papel del cerrador moderno.
Más allá del récord, la temporada de Chapman confirma que todavía tiene mucho que ofrecer. Su efectividad descendió a un brillante 2.10 tras 25.2 entradas de labor, con apenas seis carreras limpias permitidas y 33 ponches, demostrando que, a sus 38 años, continúa siendo una de las armas más confiables del bullpen de Boston.
Lo verdaderamente impresionante de este registro es el contexto. Chapman no solo superó a una leyenda del béisbol, sino que lo hizo enfrentándose durante años a una era dominada por ofensivas poderosas, bateadores especializados y una competencia cada vez más exigente. Su combinación de velocidad, intimidación y capacidad para generar swings fallidos lo convirtió durante mucho tiempo en el relevista más temido del planeta.
Desde que llegó a las Grandes Ligas en 2010, Chapman ha construido un legado que incluye múltiples selecciones al Juego de Estrellas, una Serie Mundial, cientos de salvamentos y una colección de récords relacionados con la velocidad de sus lanzamientos. Ahora suma quizá el más significativo de todos: ser el relevista que más bateadores ha retirado por la vía del ponche en la historia del mejor béisbol del mundo.
Para el béisbol cubano también representa un motivo de orgullo. En una tradición que ha producido lanzadores memorables, Chapman vuelve a colocar su nombre en la cima de una categoría histórica, reafirmando que su brazo izquierdo ya pertenece para siempre al patrimonio de las Grandes Ligas.
Los años pasarán, aparecerán nuevos cerradores con rectas explosivas y estadísticas impresionantes, pero desde este viernes el listón tiene un nuevo dueño. Y ese nombre, escrito con letras doradas en los libros de récords de las Mayores, es el de Aroldis Chapman.