Ya no tenía tanta confianza: cerrador cubano feliz con el primer Juego de Estrellas de su carrera
Después de 12 temporadas en Grandes Ligas, cientos de rescates y años siendo uno de los relevistas más confiables del mejor béisbol del mundo, Raisel Iglesias finalmente podrá decir que también fue a un Juego de las Estrellas.
La noticia llegó cuando él había dejado de esperarla.
“Como habíamos hablado, ya no tenía tanta confianza, tanta creencia en lo que era el Juego de las Estrellas”, confesó Iglesias con la honestidad de quien aprendió a convivir con una ausencia que durante años pareció una injusticia del béisbol.
No hubo amargura en sus palabras. Solo resignación. La de un pelotero que siempre hizo su trabajo sin exigir reconocimientos y que había asumido que, si el llamado no llegaba, tampoco cambiaría la manera de vivir el juego.
“Si no era elegido, iba para mi casa tranquilo, a disfrutar con mi familia de esos cuatro días de vacaciones y preparar la segunda mitad de la temporada”, comentó.
Pero esta vez el teléfono sonó. Y el béisbol, aunque tarde, terminó haciendo justicia.
“Gracias a Dios se dio la oportunidad”, apuntó el lanzador de la Isla de Pinos. “Me eligieron y ahora quiero venir, disfrutar este momento, compartir con tantos jugadores de calidad y llevarme la mejor experiencia”.
Sinónimo de consistencia
Es difícil encontrar un reconocimiento más merecido. Durante más de una década, Iglesias ha sido sinónimo de consistencia. No ha necesitado lanzar a 103 millas por hora ni protagonizar espectáculos sobre el montículo. Su sello siempre ha sido otro: sacar los últimos tres outs con una serenidad admirable.
Y los números hablan por él. Con los Bravos de Atlanta está firmando otra temporada de élite, con una efectividad de 2.23, 19 salvamentos y 36 ponches en apenas 32.1 entradas, estadísticas que lo colocan nuevamente entre los mejores cerradores de las Grandes Ligas.
Pero este Juego de las Estrellas también recompensa todo lo anterior. Las campañas silenciosas. Los rescates que pasaron inadvertidos. Las temporadas de excelencia que nunca encontraron espacio entre los elegidos.
Hoy, con 272 salvamentos en su carrera y ubicado entre los líderes históricos de ese departamento, Iglesias puede mirar atrás sabiendo que su trabajo finalmente recibió el reconocimiento que durante tanto tiempo pareció negársele.
“Es un mérito más para mi carrera’’, afirmó Iglesias, quien acompaña a un buen grupo de compatriotas en Filadelfia.
“Un logro más formar parte de este excelente grupo de grandes jugadores. Contento de que ellos también se lleven la mejor experiencia de todo esto. Contento de ser uno de los ocho cubanos que estamos representando a Cuba. Queremos que la gente en Cuba, en Estados Unidos y en cualquier parte del mundo se lleve una buena imagen de nosotros y se sienta orgullosa de sus representantes en este partido’’.