Sigue el silencio de la ofensiva de los Marlins
La ofensiva de los Marlins, que hace apenas una semana había dado fuertes señales de vida, se encuentra en un repliegue tan profundo que actualmente se desconoce su paradero.
Por cuarta vez en fila los peces fueron contenidos en dos carreras o menos al caer el lunes en la noche 5-2 a manos de los Piratas de Pittsburgh, que se encuentran en un gran momento al alcanzar su novena victoria en sus 10 últimos partidos.
Los peces, que el domingo resultaron silenciados con nueve ceros por el pitcheo de Filadelfia, no pudieron hacer nada ante los envíos de J.A. Happ, quien no dio ningún motivo de alegría a los 17,645 aficionados anunciados en el parque de La Pequeña Habana.
Muy difícil les va a costar esa tarea si los bates no despiertan de un letargo tenaz que se extendió a 21 entradas sin anotar una carrera y que está colocando una avalancha de presión en el buen trabajo de los abridores.
No es que Tom Koehler haya estado hermético ni mucho menos, porque no hubo entrada donde los visitantes dejaran de amenazar, pero al menos lanzó con la suficiente solvencia para darle a su equipo una oportunidad real de triunfo.
Después de siete capítulos de apagar fuego tras fuego con la ayuda de la defensa, Koehler partió a las duchas con solo dos carreras y siete imparables a su cuenta, incluido un doble del estelar Andrew McCutchen, que remolcó esas anotaciones en la tercera.
Mientras, Happ caminaba seis tramos sin problemas y con cuatro hits esparcidos.
La tercera carrera de los bucaneros se produjo en la séptima con un elevado de sacrificio de Neil Walker, y casi pareció algo del otro mundo cuando una conexión de JT Realmuto por tercera abrió las puertas del plato para los peces en la parte baja del inning.
Precisamente en esa séptima se sembró la semilla de una expulsión posterior, pues el relevista Brian Ellington había golpeado a un hombre y casi le planta la bola en la cara a McCutchen.
Cuando en la octava el siguiente lanzador, Erik Cordier, en su segundo envío le propinó pelotazo en la mano a Sean Rodríguez, el árbitro del plato expulsó de inmediato al relevista, provocando una protesta inútil de los Marlins.
Ellington, Cordier y Scott McGough, quien trabajó en la octava y admitió un sencillo impulsor de Gregory Polanco, son parte de las figuras jóvenes que el equipo prueba de cara a la próxima temporada.
Tan mala fue la faena del relevo que al terminar el juego era responsable de tres carreras, la última forzada luego de que Bryan Morris regalara boleto con las bases llenas en la novena.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de agosto de 2015, 10:38 p. m. with the headline "Sigue el silencio de la ofensiva de los Marlins."