Los Marlins clavan un puñal a los Nacionales
Washington no los vio, pero los martillazos de los Marlins sonaron implacables sobre el féretro que acogió las ilusiones de postemporada del equipo favorito de expertos y aficionados.
Sin estridencias ni golpes de pecho, los peces clavaron los últimos clavos que cerraron los sueños de los Nacionales al derrotarlos el viernes en la noche 2-1 delante de 17,167 fanáticos en el parque de La Pequeña Habana.
De la manera más común posible, un elevado de sacrificio del venezolano Miguel Rojas, los de casa rompieron un empate a una para asegurar el triunfo contra unos rivales faltos de energía.
Después de una emocional y negativa serie ante los Mets, Washington pensó que encontraría algún alivio al enfrentar a unos Marlins que, de acuerdo con su record (60-81), no están en condiciones de vencer a nadie.
El mánager Dan Jennings, había advertido que el orgullo de su equipo -forjado entre humillaciones y miserias- era el arma secreta que les había permitido ganar tres series seguidas, incluida una ante los propios Mets.
“Una noche como esta se ve el carácter de un equipo”, expresó el mánager de los peces. “No es fácil jugar contra un conjunto que lucha por un puesto de playoff, pero aquí nadie ha bajado la intensidad”.
Tanto Jarred Cozart como Gio González trabajaron a gran altura y contuvieron a las ofensivas rivales, pero el de Miami con mayor éxito al sumar cinco entradas sin permitir anotaciones a los visitantes.
Para Cozart se trataba de su primera apertura tras dos períodos en la lista de inhabilitados debido a un vértigo que le produjo una infección en la parte interna del oído y le impedía lograr balance en sus movimientos.
“Estamos viendo al mismo Cozart del año pasado”, agregó Jennings. “Su recta cruzada hizo estragos”.
A pesar de no figurar en el éxito, al menos sí le dio motivos de esperanza a su equipo, aunque no queda clara su posición en los planes de unos Marlins que necesitan hacer valoraciones profundas sobre su personal.
Lo cierto es que Cozart se marchó con la pizarrra 1-0 en la quinta, sin saber que el relevista Kyle Barraclough se encargaría de borrar la ventaja con un tiro malo a la intermedia que luego le permitiría al cubano Yunel Escobar anotar la del empate con sacrificio de Wilson Ramos.
Esta carrera sucia impidió que González, el hijo pródigo de Hialeah, cargara con la derrota, aunque su apertura fue de calidad al admitir una solitaria rayita en 6.1 entradas con apenas cuatro hits permitidos.
La primera anotación de los peces se produjo con un batazo de Marcell Ozuna sobre el cual Washington no pudo completar una doble matanza y que fue aprovechado por Martín Prado para pisar el plato.
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Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2015, 10:30 p. m. with the headline "Los Marlins clavan un puñal a los Nacionales."