Yogi Berra: un recuerdo que no se acaba
Con la muerte de Yogi Berra el béisbol y los Yankees de Nueva York se vistieron de luto.
Esta leyenda nació el 12 de mayo de 1925, en San Luis, Missouri. Su nombre verdadero fue Lawrence Peter Berra y se le conoció tanto por sus 14 Series Mundiales y 10 títulos con los Yankees, como por sus frases confusas .
Debutó en Grandes Ligas en 1946 a los 21 años. Hijo de emigrantes italianos, fue un favorito de los aficionados, en especial entre los niños. El oso Yogi, un personaje de caricaturas, recibió su nombre por Berra.
Jugó para la franquicia beisbolera más famosa de todos los tiempos entre 1946 y 1963 junto a estrellas como Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Whitey Ford, Roger Maris y Phil Rizzuto, entre otros. En 1965 lo hizo con los Mets de Nueva York.
Su nombre aparece tantas veces en el libro Bartlett's Famous Quotations por sus frases como en los libros de récords de la pelota. La más recordada fue: “El juego no se acaba, hasta que se acaba’’. Otra decía: “El amor es la cosa más importante del mundo, pero el béisbol también es hermoso’’.
Berra, quien fildeaba a la derecha y bateaba a la zurda, ha sido uno de los receptores más completos al combinar buena defensa con un bateo poderoso.
Durante su carrera de 19 temporadas, 18 de ellas con los Yankees, sumó 358 jonrones, impulsó 1,430 carreras y su promedio fue de .285. Actuó en 15 Juegos de Estrellas, ganó tres premios de Jugador Más Valioso de la Liga Americana (1951-54-55) y fue elegido al Salón de la Fama en 1972.
Berra participó en el único juego perfecto de Serie Mundial en 1956 y al sacar el último out saltó a los brazos del lanzador Don Larsen. Este momento fue grabado en fotografías que se publicaron en diarios de todo el mundo y se encuentra grabado en los principales videos del béisbol de Grandes Ligas.
Luego de su retiro, Berra fue entrenador y mánager de los Yankees, los Mets de Nueva York y Astros de Houston, ganando títulos con ambas novenas neoyorquinas.
El pelotero se casó en 1949 con su esposa Carmen. La pareja tuvo tres hijos, incluyendo Dale Berra, que jugó en las Ligas Mayores.
En 1996 recibió un doctorado honoris causa de la Universidad del estado en Montclair, Nueva Jersey. Este centro estudiantil también le puso su nombre a su estadio de fútbol. Dos años más tarde, abrió el Museo Yogi Berra donde se guardan recuerdos del legendario pelotero, incluyendo el más preciado de todos: la mascota que utilizó en el juego perfecto de la Serie Mundial de 1956.
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Esta historia fue publicada originalmente el 23 de septiembre de 2015, 6:55 p. m. with the headline "Yogi Berra: un recuerdo que no se acaba."