Béisbol

Prospecto cubano gana importante beca en Nueva York

Fabián Peña, con una estatura de cinco pies 11 pulgadas y con 204 libras de peso, recibió la beca por reunir el talento deportivo y obtener excelentes resultados académicos.
Fabián Peña, con una estatura de cinco pies 11 pulgadas y con 204 libras de peso, recibió la beca por reunir el talento deportivo y obtener excelentes resultados académicos. para el Nuevo Herald

Cuando Fabián Peña llegó a Miami a los 14 años en el 2011 y lo vimos practicar, escribimos un artículo en este diario que en su párrafo final decía: “Amigos, no olviden este nombre, pues dentro de pocos años veremos a este muchacho ubicado entre los mejores prospectos del béisbol de Estados Unidos’’. Cuarenta y dos meses después, dichas palabras se convirtieron en una realidad.

Aquel niño que había llegado un 6 de junio con una pequeña maleta repleta de sueños, hoy es un joven de 18 años que recibió una beca con un valor de $250,000 para estudiar Administración de Negocios en una de las universidades de mayor prestigio en esa especialidad y con buenos antecedentes en los deportes: Manhattan College.

Esta universidad privada está localizada en el Bronx, Nueva York. En esta misma escuela estudió el primer pelotero latinoamericano que actuó en Grandes Ligas y el segundo a nivel profesional en Estados Unidos, el colombiano Luis Castro. El segunda base oriundo de la ciudad de Medellín jugó para el equipo Jaspers de este plantel antes de realizar su debut en las Ligas Mayores el 23 de abril de 1902, con los Atléticos de Filadelfia en la Liga Americana.

El corpulento Fabián —con una estatura de cinco pies 11 pulgadas y con 204 libras de peso— recibió la beca por reunir talento deportivo y obtener excelentes resultados académicos, pero tuvo el apoyo de Joe Cubas, propietario de la compañía Florida Elite Prospect que representa a jóvenes peloteros. Cubas también dirige Florida Elite Prep & Sports School en asociación con Calusa Prep.

“Llevo tres años trabajando con Peña’’, dijo Cubas. Por sus condiciones atléticas y por ser un estudiante modelo, logramos hacer un viaje por todo el país donde visitamos casi 30 universidades de Estados Unidos y muchas de ellas se interesaron en reclutarlo, pero al final nos quedamos con Manhattan College que lo seleccionó como jugador número uno para el 2015’’.

Para Fabián, su nueva institución académica tendrá una importancia extraordinaria en el camino a sus aspiraciones de jugar en Grandes Ligas, ya que con el equipo Manhattan Jaspers podrá actuar en las competencias organizadas por la NCAA (torneo universitario) y su talento será observado por los scouts de las diferentes franquicias.

“Me siento feliz de haber ganado esta beca’’, declaró Peña. “Agradezco a muchas personas, pero en especial a mis padres que me han apoyado en todo momento; en los deportivo a Joe Cubas que ha luchado por este premio que he recibido y siempre ha estado a mi lado’’.

El ascenso de Peña es el fruto del esfuerzo realizado no sólo en lo deportivo, también en los estudios. Sin conocer una palabra de inglés, sus padres lo pusieron a estudiar y a jugar béisbol en el Miami Senior Hight de la Pequeña Habana. Después pasó a St. Brendan donde Cubas era entrenador. Actuando para esta escuela ganó el campeonato de bateo del Distrito Académico en noveno grado.

“Yo salí de Cuba cuatro años antes vía México y luego crucé la frontera hacia Estados Unidos’’, indicó Jorge Peña, padre de Fabián. “Una vez en esta nación solicité mi residencia y me ocupé de los trámites para traer a mi esposa Daylín y a mi hijo, quienes viajaron juntos’’. “Para nosotros lo más importante siempre ha sido el futuro de nuestro hijo’.

Desde sus inicios, Fabián llamó la atención de todas las personas que lo conocieron por su seriedad, los deseos de superación y el enorme talento beisbolero que traía desde Cuba.

“Su brazo es muy fuerte, tira con precisión a las bases y es un excelente bateador tanto de poder como de promedio. Está considerado entre los dos mejores receptores de su edad’’, explicó Cubas. “ Pudiera suceder que antes de terminar sus estudios sea firmado por algún equipo de Grandes Ligas, y si esto ocurre se tendría que decidir cuál es la mejor opción’’.

El caso de Peña demuestra que el talento de los peloteros cubanos no proviene solamente de los jugadores que actúan en el equipo nacional, sino que dichas virtudes tienen su base en la etapa infantil y se encuentra extendida a lo largo y ancho de una nación en la que se levanta una piedra y debajo de ella sale una futura estrella del deporte de las bolas y los strikes.

Peña comenzó a jugar béisbol a los siete años. Según sus propias palabras escogíó ser catcher por sentirse bien detrás del plato y por consejos de sus primeros entrenadores, en especial del legendario Emilio Naranjo, técnico especial de receptores y ex jugador en los torneos de Cuba en la década del cincuenta.

En la isla, Peña fue seleccionado el mejor receptor infantil del último decenio. Integró los equipos provinciales de La Habana y a los nueve años fue elegido para la selección nacional que actuó en el Mundialito de las Américas en el 2006, en Sucre, Venezuela. Dos años después fue el cuarto bate en el Campeonato Mundial Infantil de las Américas, en Venezuela, siendo escogido al equipo “Todos Estrellas”.

El jugador preferido de Fabián es Derek Jeter. Pero también admira al receptor puertorriqueño Iván Rodríguez.

“Para mí Jeter es un ejemplo y uno de los mejores peloteros que he visto’’, sostuvo Peña. “El nombre de Iván lo conocí desde que jugaba infantil en Cuba y me gustaría seguir los pasos de ese gran receptor’’.

Cuando la juventud se une con el talento los grandes sueños se pueden alcanzar, pero también es necesario que el jugador prometedor conozca que para llegar a ser una estrella del deporte no sólo se requiere reunir las condiciones atléticas, es muy importante agrupar otros elementos en ese camino del éxito.

Hay que entrenar con dedicación, tener disciplina dentro y fuera del terreno, escuchar los consejos de los técnicos, llevar una vida organizada, tener coraje como deportista y mantener la sencillez humana.

“Estoy consciente de la enorme responsabilidad que tengo por delante, pero mantendré mi mente en mejorar como pelotero y seguir siendo un estudiante ejemplar. Si algún día logró jugar en Grandes Ligas, me gustaría hacerlo vistiendo el uniforme de los Marlins de Miami para recibirle al pitcher José Fernández que al igual que yo llegó siendo un niño a esta nación, o el de los Yankees de Nueva York por la rica historia beisbolera que tiene’’, aseguró Fabián Peña.

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