Béisbol

Estrellas de Grandes Ligas en Cuba, un viaje de futuro donde no cabe el olvido

YASIEL PUIG y Brayan Peña son todo sonrisas durante una conferencia de prensa celebrada en el Hotel Nacional.
YASIEL PUIG y Brayan Peña son todo sonrisas durante una conferencia de prensa celebrada en el Hotel Nacional. AP

Vamos a dejar algo en claro, porque las preguntas son muchas y directas. Estoy a favor de este viaje de los peloteros cubanos con la delegación de Grandes Ligas a la isla y sí creo que es algo histórico, que abre un nuevo capítulo en unas relaciones que fueron inexistentes o en el mejor de los casos controversiales.

Estoy a favor porque son el preámbulo de un pacto que eliminaría a lancheros, mafiosos, viajes de riesgo por vía marítima y situaciones de todo tipo que terminan afectando a esos mismos peloteros que, aunque nunca lo dicen porque es lo más semejante a la Ley de Omertá, pagan un 20 o un 30 por ciento de sus contratos a quienes les sacaron de Cuba justo al momento de firmarlos.

Estoy a favor, porque en el caso de José Abreu se trata del reencuentro con un hijo al que hace tiempo no se ve. Si yo estuviera en su lugar, a pesar de lo que pueda sentir por los gobernantes cubanos, iría a verlo por encima de todo y de todos. Eso no se discute. La familia se encuentra por encima de otros dolores por muy profundos que sean.

Al parecer a estos muchachos se les han prometido cambios y de manera genuina están esperanzados de que esta visita contribuya a soltar las amarras para ver con normalidad la presencia de jugadores cubanos. Los detalles se verán después o ya están escritos en papel, esperando solo una grieta en un embargo que se tambalea.

No tengo problemas con eso…PERO.

Vale la pena no olvidar con quienes están lidiando, a quiénes les están dando la mano y que muchas de las promesas salen de las bocas, en muchos casos, de quienes hasta hace unos días los calificaban de traidores y desertores.

Sinceramente, creo que Antonio Castro ha jugado un papel positivo en todo este drama y sus servicios han ayudado mucho para que los peloteros cubanos hayan regresado como hijos de esa tierra. Al menos es alguien con más sentido común que sus familiares y esa claque que aún se aferra al poder.

Pero…no olvidar que fue su padre el que desterró "la pelota esclava'' y condenó al olvido a tantos y tantos héroes cuyo único pecado fue vestir un uniforme profesional. Que bueno que todo el mundo sepa de José Abreu, que triste que en el Parque Central nadie reconozca a Luis Tiant. No sé por qué me viene tanto a la mente Orlando "El Duque'' Hernández. O sí, ustedes deben saber por qué.

Muy bonito, y esto lo digo sin ironía, que las Grandes Ligas donen $200,000 a una organización no gubernamental, pero el objetivo final de este pacto ya listo para ser sacado a la luz, además de facilitar el ir y venir de los peloteros de manera legal, es rebajar el precio de ese talento que tanto buscan hoy los dueños de los equipos. ¿200,000? Hombre, lo que se van a ahorrar las Mayores son millones y millones.

El próximo pacto laboral - y pregúntense por qué va el jefe del sindicato a la isla?- contiene con mucha seguridad ese llamado Draft Internacional que abaratará los salarios de los peloteros latinos, de todos. Al menos ese es el deseo de los propietarios. ¿30 millones para un juvenil como Yoan Moncada? Eso será historia del pasado.

Vamos a ver hasta dónde llega esta Diplomacia del Béisbol. Por el momento, me alegro que los cubanos de a pie puedan atisbar algo de sus héroes, saber que están de vuelta y no por la puerta de atrás. Que puedan compartir algo de su talento con decenas de niños. Me alegro que Abreu bese a su hijo, que Brayan Peña se funda en un abrazo con sus amigos del barrio y que los futuros jugadores de Grandes Ligas puedan venir sin arriesgar su vida y vender parte de su contrato a unos truhanes sin haberlo firmado.

Pero en medio de tanto alegría, algo me dice que no debemos olvidar otras tantas cosas.

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