Béisbol

La primavera de Miami con algo de esperanza y mucho de drama

DON MATTINGLY (centro) junto al Presidente de los peces David Samson (d) y el Presidente de Operaciones de Beisbol Mike Hill el 2 de noviembre del 2015.
DON MATTINGLY (centro) junto al Presidente de los peces David Samson (d) y el Presidente de Operaciones de Beisbol Mike Hill el 2 de noviembre del 2015. El Nuevo Herald

En cualquier cultura y época, la llegada de la primavera significa la renovación de la esperanza…menos en los Marlins, que abren su campo de entrenamiento este jueves llenos de dudas y al menos con algo de intriga.

Cuando al terreno del complejo de Júpiter, Florida, salgan los receptores y lanzadores, a su lado estarán ciertos dramas que amenazan con aflorar a lo largo de la nueva temporada para bien o mal, en dependencia de cómo marche la marea del equipo.

"Hay mucho talento aquí y creo que estamos listos para competir ahora'', repite Mike Hill, presidente de operaciones de béisbol del club. "Hemos hecho algunos movimientos, otros jugadores regresan saludables. Creemos en este equipo''.

Los fanáticos no tanto, porque el corazón reparable de quienes siguen al club ha sido roto ya varias veces, como si fuera un bolero repetido y despechado, lleno de líneas que valen la pena seguir, o sufrir:

La relación con José Fernández.

Por mucho que el club y el líder de la rotación lo intenten, los rumores de que el vínculo es muy endeble se multiplican como un virus, que tuvo cola en el 2015 con el diferendo entre el agente Scott Boras y los peces, y algún supuesto pedido de traspaso. Reportes indican que el cubano pediría $30 millones llegada la agencia libre. De ser cierto, bye-bye.

La salud de Giancarlo Stanton.

El pelotero mejor pagado de la historia aún no se ha hecho sentir con toda su fuerza y menos desde que firmara su contrato de $325 millones, que le han colocado en el medio de la escena pública. Este es otro cuya relación con el club tampoco es capítulo de novela rosa, pero necesita demostrar que puede durar y ser líder, cualidades que todavía son difíciles de advertir. Tal vez Barry Bonds pueda imponer sus manos.

El efecto Barry Bonds.

Hablando del Rey de Roma, los peces se anotaron un golpe de efecto -por lo inesperado- cuando convencieron al controversial Rey de los Jonrones para que aceptara el cargo de Coach de Bateo con el objetivo primordial de convertir a Stanton no en un buen bateador, sino en un bateador de elite. Pero debe demostrar que puede ser maestro, transmitir conocimientos y, sobre todo, tener paciencia, paciencia, porque no él no saldrá a empuñar.

Don Mattingly, ¿la segunda parte será buena?

LLegó como si fuera la Crónica de una Noticia Anunciada por su cercanía con el propietario Jeffrey Loria, y tras no poder ir a una Serie Mundial con un equipo repleto de estrellas y una nómina de $300 millones. Quizá le vaya mejor con un club chico y una cifra monetaria pírrica en términos de Grandes Ligas. Por delante, le queda mucho por demostrar, mucho, especialmente tras cuatro años de contrato.

Finalmente se quedó Marcell Ozuna.

Seamos claros, al final del 2015 al dominicano no lo quería nadie y su agente, Boras de nuevo, puso el grito en el cielo cuando, en su opinión, le hicieron perder un año de agencia libre al mantenerlo demasiado tiempo en las Menores. Nadie sabe cómo va a reaccionar Ozuna -el mejor amigo de Fernández- después de ese cierre tormentoso. Si se quedó no fue porque los Marlins quisieran. Este es otro proyecto para Bonds.

Estas no son las únicas líneas de interés y se pueden incluir, entre otras, si Christian Yelich podrá renacer y vivir a la altura de su contrato, si Dee Gordon continuará su ascenso o Adeiny Hechavarría gana su Guante de Oro, si Justin Bour puede ser la respuesta en primera o un espejismo…

A simple vista, Miami no luce mejor que Nueva York o Washington, pero habrá que esperar hasta el final de la primavera para ver de manera más clara la dimensión real de un equipo que hasta ahora ha impresionado más por los cambios en su cuerpo de dirección que en el núcleo de sus jugadores.

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